La victoria aplastante de Taiwán señala un mercado alcista para la democracia

Por Roger L. Simon
14 de Enero de 2020 Actualizado: 14 de Enero de 2020

Comentario

TAIPEI, Taiwán — La presidente de Taiwán, Tsai Ing-wen, puede que no les deba toda su aplastante victoria sin precedentes en una reelección a los manifestantes democráticos de Hong Kong, pero sí les debe una buena parte a esos jóvenes valientes.

Hicieron de la reelección un referéndum sobre la dura reacción del líder chino Xi Jinping ante las protestas en esa famosa ciudad situada a solo 450 millas al oeste de Taiwán.

Los taiwaneses ya se habían dado cuenta de la repentina disminución del turismo hacia su isla desde el continente. El verano pasado, la República Popular China restringió los viajes a Taiwán para que los chinos no se enteraran de lo que estaba ocurriendo en Hong Kong. Solo se permitió la entrada de grupos que podían ser vigilados más de cerca.

La democracia puede ser contagiosa. (Mientras escribo esto, parece que se está extendiendo desde Taipéi hasta Teherán).

Al día siguiente de las elecciones, mientras me preparo para dejar Taiwán, uno tiene la sensación encontrándose todavía aquí, que las posibilidades se están expandiendo y un cambio positivo está en marcha.

Se están barajando ideas interesantes, una de las cuales es la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Taiwán que incluiría la plena protección de la propiedad intelectual.

Esto ejercería una enorme presión sobre China en sus negociaciones. Tendrían que lidiar con el fantasma de un Taiwán libre y democrático que prospera cada vez más económicamente. (Aunque no está en pleno auge, el PIB de Taiwán está aumentando actualmente más rápido que el de sus vecinos de mercados libres, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong, que por desgracia está disminuyendo por razones obvias).

Otra posibilidad es el aumento de la ayuda militar de Estados Unidos. Al igual que con Ucrania, la administración Trump fue considerablemente más generoso que su predecesor con Taiwán. Sesenta y seis F-16 Vipers ya están en proceso de fabricación en Lockheed Martin para ser enviados a Taiwán, con la primera entrega programada en 2023.

¿Habrá ahora armamento más avanzado para contrarrestar las acciones cada vez más belicosas de China, que incluyen la navegación de su último portaaviones a través del estrecho de Taiwán, rodeando la isla desde el aire?

Ciertamente está dentro de las posibilidades. Al mismo tiempo, es posible que la propia Tsai tenga que revisar su oposición demasiado cautelosa respecto al estatus de refugiados para los manifestantes de Hong Kong que pueden estar enfrentando sentencias de cárcel. Muchos entre el público aquí sienten que debería hacerlo. Incluso el partido opositor KMT la apoya.

Oculto detrás de todo esto se esconde la vieja pregunta de las Dos Chinas. Para tranquilizar a Mao Zedong y Zhou Enlai y abrir la puerta de China, Nixon y Kissinger decretaron que la política de Estados Unidos era una sola China: la República Popular. Durante décadas, Taiwán fue abandonada a su suerte, en sentido figurado y literal, con pequeñas excepciones.

Luego el presidente Donald Trump rompió el código, como lo ha hecho con tantas cosas, y llamó a Tsai para felicitarla cuando ganó su primera elección presidencial en 2016, un acto de reconocimiento de facto.

Los taiwaneses se regocijaron y todavía lo están haciendo. Lo vi con mis propios ojos con el estatus de “estrella de rock” que se le dio al líder de nuestra delegación, Steve Yates, quien está alineado aquí con la decisión de Trump.

Esta decisión de respaldar la democracia por parte del presidente fue repetida este fin de semana por un inmediato tuit de apoyo -en inglés y en persa- a los manifestantes de Irán que buscan la libertad de su despótico régimen. (Obama, como recordarán, se mostró reacio a hacer lo mismo durante una ronda previa de manifestaciones).

El año 2020 ha comenzado bien para los partidarios de la democracia. Irán y China han sido bastiones del totalitarismo durante décadas. Tal vez este sea el año en que veamos que eso se rompe. Cosas más extrañas han sucedido. Recuerden: el Muro de Berlín cayó repentinamente.

El reciente libro del analista político senior del Epoch Times, Roger L. Simon, es “La CABRA”.

 

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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