Ley anti-máscara usada por autoridades de Hong Kong para detener a manifestantes es declarada ilegal

Por Leo Timm
18 de Noviembre de 2019 Actualizado: 18 de Noviembre de 2019

Una polémica ley contra el uso de máscaras en Hong Kong, promulgada a principios de octubre por la líder de Hong Kong Carrie Lam, ha sido declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de la ciudad.

Los jueces dictaminaron que la prohibición general del gobierno, que se dirigía a los manifestantes pro-democracia, era “incompatible con la Ley Básica” de la semiautónoma ciudad portuaria china.

Un grupo de 25 legisladores pro-democracia había impugnado las ordenanzas legales, que entraron en vigor el 5 de octubre después de que Lam invocara una ley de emergencia de la era colonial a raíz de las intensas protestas, tras el tiroteo de dos adolescentes por parte de la policía de Hong Kong.

El 18 de noviembre, los jueces Anderson Chow Ka-ming y Godfrey Lam Wan-ho dictaminaron que la prohibición de las máscaras era inconstitucional porque había pasado por alto el Consejo Legislativo de Hong Kong.

Los manifestantes de Hong Kong, que originalmente se oponían a un proyecto de ley de extradición ahora retirado, han pedido desde mediados del verano al gobierno que acceda a cinco demandas principales, incluyendo el derecho al sufragio general.

El “Reglamento de prohibición de la cobertura facial” fue aprobado mediante una legislación especial sobre la base de la “Ordenanza de emergencia”, una ley de la época del dominio colonial británico. El gobierno de Hong Kong, bajo el liderazgo de Lam, había justificado la prohibición como necesaria para contrarrestar el “peligro público” causado por las protestas.

A lo largo de los más de cinco meses de disturbios, los manifestantes han hecho de la ropa negra y las máscaras faciales un símbolo no oficial del movimiento. Las máscaras son usadas por los manifestantes que temen represalias por parte de sus empleadores, gobierno, familia y conocidos, que pueden condenarlos al ostracismo por su participación en las protestas.

El Tribunal Superior había celebrado una audiencia de dos días el 31 de octubre para revisar la prohibición de las máscaras. Según el South China Morning Post, “la tan esperada impugnación legal fue presidida por el magistrado Anderson Chow Ka-ming y por Godfrey Lam Wan-ho, el mismo juez que previamente rechazó la petición de estos solicitantes [para que se tomaran] medidas provisionales inmediatas que habrían suspendido la prohibición”.

El Post citó al pandemócrata Dennis Kwok Wing-hang, diciendo que el caso era una cuestión de defender el estado de derecho de Hong Kong contra el totalitarismo del Partido Comunista Chino (PCCh).

Crecientes tensiones

Durante más de una semana, los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía de Hong Kong han sido particularmente intensos. En la noche del 17 de noviembre al 18 de noviembre, la policía lanzó una operación para dispersar a varios cientos de manifestantes que se habían refugiado en la Universidad Politécnica de Hong Kong.

Se vio cómo los agentes de policía de los alrededores blandían rifles AR-15, y se realizaron al menos tres disparos de advertencia. La gente que intentaba abandonar la escena fue arrestada indiscriminadamente, incluyendo manifestantes heridos, enfermeras y otro personal médico. Algunos de los detenidos fueron golpeados severamente, incluso por unos agentes de policía que se escondieron en una ambulancia.

Los manifestantes de la universidad habían pasado varios días preparando barricadas. Cuando la policía comenzó su acción de despeje, los manifestantes prendieron fuego a puentes y otras rutas que conducían al campus para impedir el avance de los policías. Una flecha disparada por un manifestante alcanzó la pierna de un oficial de enlace con los medios de comunicación.

Días antes, la policía irrumpió en el campus de la Universidad China de Hong Kong (CUHK), disparando gas lacrimógeno múltiples veces. El campus de la CUHK se destaca por albergar los servidores que manejan casi todo el tráfico de Internet de Hong Kong.

El 11 de noviembre, un policía de tránsito sacó su revólver de servicio y disparó a un manifestante a quemarropa. El joven de 21 años fue enviado al hospital en estado crítico, y el incidente causó más indignación entre los hongkoneses.

A lo largo de los cinco meses de disturbios, la mayoría de las manifestaciones en Hong Kong se han caracterizado por la paz y el orden, incluidas tres concentraciones en junio y agosto que reunieron a más de un millón de personas cada una.

Las tensiones en la ciudad se han visto exacerbadas por la fuerza excesiva de la policía de Hong Kong, la voluntad del gobierno de responder a las demandas de los manifestantes y el temor generalizado entre los hongkoneses sobre el creciente control del Partido Comunista Chino sobre Hong Kong, sumado a la erosión de las libertades al estilo occidental que disfrutan sus más de 7 millones de residentes.

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