Llevar una dieta saludable puede reducir el avance del Alzheimer

18 de Agosto de 2016 Actualizado: 19 de Agosto de 2016

La dieta saludable, basada principalmente en frutas, verduras, frutos secos y grasas saludables como el aceite de oliva, está asociada con un mejor funcionamiento del organismo en genera y como uno de los factores claves en cuanto a prevención de salud junto a la actividad física.

Ahora una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles, Estados Unidos, publicada en la revista American Journal of Geriatric Psyciatry sugiere que ambos factores saludables interfieren en la progresión de la enfermedad de alzheimer y reducen considerablemente su avance.

Los investigadores encontraron que las personas con problemas de memoria leve que seguían una dieta mediterránea y hacían ejercicio físico suave regularmente, eran menos propensas a experimentar una acumulación de proteína tau y beta-amiloide en el cerebro, claves en el proceso de alzhéimer.

El estudio se realizó con objetivo de conocer cómo afectaban esos factores del estilo de vida a la acumulación de las proteínas relacionadas con la enfermedad de alzhéimer en los cerebros de personas con problemas de memoria leve.

David Merrill, líder del estudio reconoció: “el hecho de que pudiésemos detectar esta influencia del estilo de vida a nivel molecular antes del comienzo de los problemas graves de memoria nos sorprendió.

La investigación

Para el trabajo los investigadores reclutaron a 44 adultos de entre 40 y 85 años de edad, de los cuales 24 tenían deterioro de la memoria subjetiva, y 20 deterioro congnitivo leve. Ninguno de los participantes había sido diagnosticado con demencia.

Todos fueron sometidos a un análisis de masa corporal, actividad física y respondieron cuestionarios sobre su dieta y estilo de vida. A su vez se les realizó un nuevo tipo de exploración que mide los niveles de las placas de beta-amiloide y proteínas tau en el cerebro.

Tras analizar los datos los autores del trabajo encontraron que los individuos con masa corporal saludable, que seguían una dieta mediterránea y realizaban actividad física, tenían niveles más bajos de placas y grumos en el cerebro que los que llevaban un estilo de vida “menos saludable”.
Merrill explicó que su trabajo “refuerza la importancia de vivir una vida saludable para prevenir la enfermedad de Alzheimer, incluso antes del desarrollo de la demencia clínicamente significativa”.

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