Los juegos paralímpicos de Río en urgencias

16 de Agosto de 2016 Actualizado: 16 de Agosto de 2016

¿Corren peligro los Juegos Paralímpicos de Rio en septiembre? Las autoridades brasileñas y el Comité Organizador juran y perjuran que no, pero necesitan urgentemente una inyección de dinero público, por ahora prohibida por una juez brasileña.

A seis días de la ceremonia de la clausura de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur y a dos semanas del inicio de los Paralímpicos, la caja del Comité Organizador de Rio-2016, financiado al 100% por fondos privados, está vacía.

Y si la situación no se desbloquea rápidamente, no son sólo los atletas paralímpicos rusos, suspendidos por dopaje, los que corren el riesgo de no ver el Corcovado. También los miembros de las federaciones paralímpicas de 40 a 60 países pobres que todavía no tienen ni billete de avión.

Rio-2016 tendría que haber pagado hace ya más de dos semanas el dinero prometido a sus comités.

“Sería una vergüenza para Brasil no celebrar esos Juegos”, afirmó el lunes el alcalde de Rio, Eduardo Paes, después de haber reunido con el presidente del Comité Paralímpico Internacional (IPC), Philip Craven, y su director general, Xavier González.

Paes ofrece entregar hasta 150 millones de reales (47,2 millones de dólares) si es necesario. Pero, una juez de Rio prohibió el viernes al ayuntamiento y al gobierno federal dar dinero público, alegando falta de transparencia en la utilización de los fondos.

Rio-2016 y el ayuntamiento anunciaron que recurrirían esta decisión. “Aunque la situación sea precaria, los rumores que dicen que los Paralímpicos no se celebrarán o que se suprimirán algunas pruebas son totalmente infundados”, afirmó Philip Craven.

El presidente del IPC calificó de “muy positivas” sus entrevistas con el ayuntamiento de Rio, y después, en Brasilia, con Eliseu Padilha, el jefe de gabinete del presidente interino Michel Temer.

“Desgraciadamente, si no se liberan fondos, los cortes presupuestarios adicionales afectarán a los servicios ofrecidos a los atletas que han dedicado años de su vida para participar en estos Juegos”, añadió.

Así, el tiempo se agota y Rio-2016 no tiene más que unos días para dar pruebas de transparencia que convenzan a la justicia.

“Está claro que la escasa venta de entradas y la falta de patrocinadores es lo que afecta a los Juegos Paralímpicos. Pero, hasta el momento, no hemos podido calcular exactamente cuánto dinero vamos a necesitar”, explicó el portavoz de Rio-2016, Mario Andrada.

Lo que es un poco incómodo, ya que, como admitió el propio Andrada, “es evidente que para que una empresa privada reciba dinero público, hay que cumplir ciertas reglas, especialmente referentes a los gastos que pueden ser cubiertos por dinero público”.

El asunto es ultrasensible en Brasil, donde el megaescándalo de corrupción Petrobras sacude a casi toda la élite política, apenas tres años después de las masivas manifestaciones contra la pesada factura pública del Mundial-2014 de fútbol.

El Comité Rio-2016 sufrió de lleno los efectos de la severa recesión que atraviesa el país.

Su presupuesto pasó de 4.200 a 7.400 millones de reales (de 1.319 a 2.325 millones de dólares) entre 2009 y 2015 debido a la inflación y la integración de cuatro deportes en los programas olímpico y paralímpico.

Pero, en cambio, los ingresos no estuvieron a altura, especialmente en la venta de entradas para los Paralímpicos.

Su presidente, Carlos Nuzman, recibió a principios de junio un adelanto sobre el pago total de 1.500 millones de dólares que entrega el COI al comité organizador tras los Juegos.

Y según fuentes cercanas al movimiento olímpico, consultadas por la AFP, “las relaciones entre Bach y Nuzman a principios de junio eran tensas, ya que Bach no ha recibido suficientes explicaciones sobre la forma en que se habían gastado los primeros pagos del COI. La confianza entre los dos se resintió mucho”.

Algunos gastos de última hora no han ayudado nada: a unos días de la apertura de los Juegos, Rio-2016 tuvo que contratar de urgencia a centenares de electricistas y plomeros para reparar los apartamentos defectuosos de la Villa Olímpica, donde se alojan unos 10.500 atletas.

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