Los niños aprenden la gratitud, pero la venganza es algo natural

La investigación revela la importancia y el impacto de enseñar a los niños a devolver actos de bondad
Por PAT HARRIMAN, UC IRVINE
28 de Enero de 2020 Actualizado: 28 de Enero de 2020

Los niños tienen que aprender la reciprocidad (la respuesta “me rascas la espalda, yo te rascaré la tuya”), pero no la venganza, según la investigación.

“En nuestra serie de experimentos, pensamos que los niños mostrarían una reciprocidad directa positiva, con respecto a la tendencia a devolver a quienes les han ayudado, desde una temprana edad. Pero ese no fue el caso”, según dijo la autora principal Nadia Chernyak, profesora asistente de ciencias cognitivas en la Universidad de California-Irvine. “Los niños en edad preescolar casi no mostraron conciencia de que debían devolver los favores”.

Los investigadores estaban interesados en cómo se desarrolla la reciprocidad. Realizaron cinco experimentos con 330 niños de 4 a 8 años y descubrieron que los más jóvenes tenían más probabilidades de corresponder las acciones negativas que las positivas.

Los niños jugaban juegos de computadora “dando” y “robando”, interactuando con cuatro avatars que pensaban que eran otros niños jugando. En la versión de donación, todos los demás obtenían una calcomanía, dejando a un sujeto sin una de estas, hasta que otro jugador le daba la suya al niño. En la versión de robo, el sujeto comenzaba con una calcomanía que uno de los otros jugadores robaba después.

En la siguiente fase del juego de dar, el niño recibía una segunda calcomanía que ellos podrían dar a cualquiera de los cuatro avatars. En el juego de robo, los otros jugadores tenían calcomanías y el niño tenía la oportunidad de quitarles una de ellas. ¿Le darían los niños su segunda pegatina al jugador que les dio una? ¿Le robarían al jugador que les había robado?

Este último fue principalmente el caso: niños estaban ansiosos de tomar su revancha pero despreocupados con delvolver un favor, hasta la edad de 7 años.

¿Qué puede explicar este comportamiento desconcertante?

Los rencores pueden ser más naturales, pero la gratitud se puede aprender fácilmente. (Créditos: Pexels/Pixabay)

“Los niños pequeños podrían no ser tacaños por naturaleza; simplemente no conocen la regla. Sus principios lucen un poco diferentes a los de los adultos. Se necesitan algunos bloques de construcción cognitivos, así como la exposición a las normas sociales relevantes para su cultura, para aprender a navegar por el mundo”, dijo Chernyak.

“Si el objetivo es que los niños muestren gratitud, debemos aprovechar las oportunidades para señalar y discutir con ellos las instancias en que otras personas exhiben este comportamiento deseado”.

El último experimento fue descubrir si los niños demostrarían reciprocidad directa positiva después de una implicación de que deberían hacerlo.

A un grupo de niños se le contó una historia sobre dos niños que se devolvieron favores entre sí. Otro grupo escuchó una historia sobre dos jóvenes que participaron en acciones positivas pero no de manera recíproca. Ambos grupos luego jugaron el juego de dar. Aquellos que habían escuchado la historia de reciprocidad ahora eran mucho más propensos a devolverle a la persona que les dio una calcomanía en comparación con los niños que habían escuchado la segunda historia.

“Y el resultado no es tan sombrío después de todo”, dijo Chernyak. “Los rencores pueden ser más naturales, pero la gratitud se puede aprender fácilmente. Escuchar una historia simple fue suficiente para que los niños pequeños comenzaran a seguir la norma de devolver favores”.

El estudio aparece en Psychological Science. Investigadores adicionales de Franklin & Marshall College, la Universidad de Yale y la Universidad de Boston contribuyeron al trabajo.

Este artículo fue publicado originalmente por la Universidad de California-Irvine. Reeditado a través de Futurity.org bajo Creative Commons License 4.0.

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