Los pingüinos se originaron en Australia y Nueva Zelanda, no en la Antártida, según un nuevo estudio

18 de Agosto de 2020
Actualizado: 18 de Agosto de 2020

Cuando se piensa en los pingüinos, suele venir a la mente la imagen del ave que se pasea por la nieve o nada en las gélidas aguas de la Antártida.

Pero los pingüinos no se originaron en la Antártida, como los científicos han creído durante años; evolucionaron por primera vez en Australia y Nueva Zelanda, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley.

El estudio, que se llevó a cabo en colaboración con museos y universidades de todo el mundo, analizó muestras de sangre y tejido de 18 especies diferentes de pingüinos. Utilizaron esta información genómica para mirar atrás en el tiempo y rastrear el movimiento y la diversificación de los pingüinos durante milenios.

“Nuestros resultados indican que el grupo de la corona (grupo de una especie que incluye a los integrantes vivos y a sus antepasados) de pingüinos se originó durante el Mioceno (período geológico) en Nueva Zelanda y Australia, no en la Antártida como se pensaba anteriormente”, dijo el estudio, publicado el lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences. “Los pingüinos primero ocuparon ambientes templados y luego se desplazaron a las frías aguas de la Antártida”.

Los pingüinos se originaron en Australia y Nueva Zelanda hace 22 millones de años, sugieren los investigadores; luego, los antepasados de los pingüinos rey y emperador se separaron y se trasladaron a las aguas antárticas, probablemente atraídos por el abundante suministro de alimentos allí.

Estos hallazgos también apoyan la teoría de que los pingüinos rey y emperador son el “grupo hermano” de todos los demás linajes de pingüinos, lo que agrega otra pieza al acertijo, debatido durante mucho tiempo, sobre dónde se ubican exactamente estas dos especies en el árbol genealógico.

Pingüinos Barbijo (Pygoscelis antarcticus) en el puerto de Orne, en las Islas Shetland del Sur, Antártida, el 8 de noviembre de 2019. (Johan Ordonez/AFP a través de Getty Images).

Luego, hace unos 12 millones de años, el Pasaje Drake, el cuerpo de agua entre la Antártida y el extremo sur de América del Sur, se abrió por completo. Esto permitió a los pingüinos nadar por todo el Océano Austral y extenderse más a las islas subantárticas, así como a las regiones costeras más cálidas de América del Sur y de África.

Hoy en día, las aves no voladoras todavía se encuentran en Australia y Nueva Zelanda, así como en la Antártida, América del Sur, el Atlántico sur, África meridional, las islas subantárticas, del Océano Índico y las regiones subtropicales.

Durante el estudio, los investigadores también descubrieron un nuevo linaje de pingüinos, que aún no ha recibido una descripción científica.

Los pingüinos son adaptables, pero no lo suficiente para el cambio climático

El estudio arrojó luz sobre la adaptabilidad de los pingüinos a los climas cambiantes y sobre el peligro que enfrentan en la crisis climática moderna.

“Somos capaces de mostrar cómo los pingüinos han podido diversificarse para ocupar los ambientes térmicos increíblemente diferentes en los que viven hoy, pasando de los 9 grados centígrados (48 Fahrenheit) en las aguas de Australia y Nueva Zelanda, hasta las temperaturas negativas en la Antártida y hasta los 26 grados centígrados (79 Fahrenheit) de las Islas Galápagos”, dijo Rauri Bowie, uno de los investigadores principales y profesor de biología integrativa en UC Berkeley, en un comunicado de la universidad.

Pingüino Crestado de Fiordland “Mr. Munro” (der.) sigue a la pingüina Milford (izq.) en el zoológico de Taranga en Sydney, el 19 de abril de 2007. (Anoek De Groot/AFP a través de Getty Images).

“Pero queremos dejar claro que han sido necesarios millones de años para que los pingüinos puedan ocupar hábitats tan diversos, y al ritmo que los océanos se están calentando, los pingüinos no podrán adaptarse lo suficientemente rápido frente al ritmo del clima cambiante”.

El equipo pudo identificar adaptaciones genéticas que permitieron a los pingüinos prosperar en entornos desafiantes; por ejemplo, sus genes evolucionaron para regular mejor la temperatura corporal, lo que les permitió vivir tanto en temperaturas bajo cero en la Antártida, como en climas tropicales más cálidos.

Pero estos pasos de la evolución tomaron millones de años, tiempo que los pingüinos no tienen ahora, ya que sus poblaciones disminuyen.

“En este momento, los cambios en el clima y el medio ambiente van demasiado rápido para que algunas especies respondan al cambio climático”, dijo Juliana Vianna, profesora asociada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en el comunicado de UC Berkeley.

Los diferentes elementos del cambio climático culminan en una tormenta perfecta. La desaparición del hielo marino significa menos áreas de reproducción y descanso para los pingüinos emperador. La reducción del hielo y el calentamiento de los océanos también significan menos krill, el principal componente de la dieta de los pingüinos.

La segunda colonia de pingüinos emperador más grande del mundo casi ha desaparecido; miles de polluelos de pingüino emperador en la Antártida se ahogaron cuando el hielo marino fue destruido por tormentas en 2016. Las tormentas recurrentes en 2017 y 2018 provocaron la muerte de casi todos los polluelos en el sitio cada temporada.

Algunas colonias de pingüinos en la Antártida han disminuido en más del 75 por ciento durante los últimos 50 años, en gran parte como resultado del cambio climático.

En Galápagos, las poblaciones de pingüinos están disminuyendo a medida que los eventos cálidos de El Niño, un fenómeno meteorológico caracterizado por el calentamiento del Océano Pacífico oriental, ocurren con mayor frecuencia y con mayor severidad. En África, el calentamiento de las aguas de la costa sur también ha provocado que las poblaciones de pingüinos disminuyan drásticamente.

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