Asediada por el comunismo en China huye con sus tres pequeños pero queda varada en Indonesia

Por Jennifer Zeng
23 de Agosto de 2019 Actualizado: 24 de Agosto de 2019

“Mis mellizos nacieron en Hong Kong en 2007, y por eso tienen residencia permanente ¿quién podría imagina que durante años no hayan recibido educación normal en tiempos de paz?” le pregunta al mundo en 2019 Ma Xiaoqin, una madre de tres. Su hijo mayor, de 18 años, no ha asistido a la escuela desde que tiene 12.

‘Hong Kong salvó mis mellizos’

En 2006 Ma Xiaoqin tenía 39 años y vivía en Shenzhen, China, con un hijo de 5 años. Fue entonces cuando se enteró que estaba embarazada. Como China aún tiene la política de “una familia, un hijo”, pensó que sería forzada a abortar.

Sin embargo, su esposo, Liu Kai, se opuso a la idea, ya que el aborto va contra los principios de su práctica de Falun Dafa (también conocido como Falun Gong), la cual explícitamente dice que el aborto equivale a matar, y matar está estrictamente prohibido para los practicantes de Falun Dafa.

Por suerte, Ma tenía un amigo que se había casado con un residente de Hong Kong. Su amigo sugirió que Ma fuera a Hong Kong para dar a luz ya que Hong Kong no tenía la política de único hijo y otorgaba residencia permanente a los nacidos allí.

Ma, feliz, siguió la sugerencia de su amigo, y se regocijó cuando se enteró que estaba embarazada de dos bebés—un niño y una niña.

Gracias a la generosidad y brazos abiertos de Hong Kong, Ma no tuvo que abortar a sus bebés por nacer, a diferencia de otras mujeres chinas que no tienen opción.

Mingxin, la hija de Ma Xiaoqin en un evento de Falun Dafa en Indonesia en 2015. (Cortesía de Ma Xiaoqin)

Las cosas se dan vuelta

Cuando sus mellizos, Mingxin y Mingyuan, cumplieron 3 años, Ma los envió al preescolar en Hong Kong, donde ella creía que tendrían una mejor educación.

En ese tiempo, Ma y su esposo tenían un exitoso negocio de catering en Shenzhen. Todos los días, sus mellizos se subían a un autobús escolar y viajaban desde Shenzhen a Hong Kong para tomar sus clases. Su hijo mayor, Ronghe, asistía a la escuela en Shenzhen.

La vida iba relativamente sin problemas hasta que un día en 2011, todo se dio vuelta repentinamente. El 25 de junio, cuando Liu Kai estaba por enviar a Ronghe a la escuela, varios oficiales de policía se presentaron de improvisto en su casa y se llevaron a Liu Kai. El hermano de Liu Kai, también un practicante de Falun Dafa, fue arrestado al mismo tiempo, redaron su casa, y le confiscaron todos los materiales relacionados con Falun Dafa.

Mingyuan, el hijo menor de Ma Xiaoqin, en un evento de Falun Dafa en Indonesia el 13 de mayo de 2019 (Cortesía de Ma Xiaoqin)

La encubierta pero real persecución a Falun Dafa

Al ver a la policía llevarse a su padre, Ronghe estaba aterrado. Ma estaba igualmente conmocionada y aterrada. Aunque ella sabía que Liu practicaba Falun Dafa, y lo había aprendido de él cuando estaba embarazada de los mellizos para aliviar las graves complicaciones del embarazo, no tenía experiencia directa y no sabía sobre la persecución a Falun Dafa.

Falun Dafa es una práctica de la escuela buda para el automejoramiento, que consiste de meditación, ejercicios suaves y enseñanzas morales que se centran en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Es gratuita y obtuvo amplia popularidad en China durante los 90 debido a los beneficios de salud reportados.

Debido a su inmensa popularidad, el Partido Comunista Chino (PCCh) lanzó una intensa persecución a Falun Dafa en julio de 1999, cuando la práctica tenía entre 70 y 100 millones de seguidores. Luego, comenzaron a suceder arrestos masivos, encarcelamientos, lavado de cerebro, tortura y muertes a los practicantes de Falun Dafa.

Sin embargo, debido al bloqueo de la información en China, Ma literalmente sabía muy poco sobre la persecución; y Liu Kai no le había contado mucho para que no tuviera miedo.

Mingxin y Mingyuan, los mellizos de Ma Xiaoqin, en la casa de un amigo en Indonesia en 2017. (Cortesía de Ma Xiaoqin)

Acoso y amenazas

Liu fue liberado luego de un día de detención, pero su hermano fue luego sentenciado a tres años de prisión.

Más tarde, la policía acosó constantemente a la familia de Liu, amenazaba a los padres de Liu, e incluso intentó llevarse a Ronghe de la escuela.

Los oficiales de policía copiaron todos los contactos en el celular de Liu mientras estuvo detenido. Ellos llamaron a sus clientes para amenazarlos, y les dijeron que no hagan negocios con Liu.

El acoso se extiende hasta Hong Kong

La policía comenzó a seguir a Ma. Una vez, cuando ella acompañaba a sus mellizos a Hong Kong para un acto escolar, un oficial de policía la siguió de cerca el día entero, siguiéndola hasta el preescolar de sus mellizos, a la casa de un amigo cuando lo visitaba, y en el tren de regreso.

“El oficial de policía no se molestó en ocultar que nos estaba siguiendo. La policía incluso amenazó con que se podían llevar mis hijos en cualquier momento si quisieran. Una vez bloquearon la calle de una mano en la que mis hijos iban en su autobús escolar, y los retuvieron allí por 30 minutos”, dijo Ma. “También amenazaron con que nos podían hacer desaparecer en 10 minutos si querían”.

“La política del PCCh hacia los practicantes de Falun Dafa es ‘arruinar su reputación, quebrarlos financieramente, y destruirlos físicamente’. Bajo esta clase de circunstancia, era muy duro continuar viviendo en China”.

El escape

El 25 de julio de 2012, Liu Kai se escapó a Indonesia. Escogió Indonesia porque no necesitaba visa para entrar, y tenía un amigo allí que lo podía ayudar cuando llegara.

Dos meses después, Ma y sus tres hijos le siguieron. “Inicialmente no tenía intención de irme así. Había encontrado una escuela primaria en Hong Kong para mis mellizos y planeaba que asistieran allí. Pero cuando mi esposo se marchó, la policía seguía amenazando y vigilándonos. Vivíamos todos los días con temor. También me preocupaba que me sacaran mis hijos. Tenía que vivir con solo una pequeña cantidad de efectivo y abandonar toda la riqueza que habíamos acumulado con nuestro duro trabajo”.

Las dificultades de ser refugiados

Luego que Ma partió, su compañía en China cerró. Dos de sus propiedades fueron vendidas contra su voluntad y los ingresos fueron congelados por la corte. Ma y Liu no recibieron ni un centavo.

Ma y su familia consiguieron estado de refugiados en 2013 por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y esperó a ser derivada a un país que los acepte. Sin embargo eso nunca pasó.

“A los refugiados no se les permite trabajar en Indonesia. Hemos estado siempre luchando muy duro para llegar a fin de mes. Como resultado no podemos enviar a los niños a escuelas privadas, ni la escuela pública los acepta”.

Ya que Ma y su esposo no pueden trabajar, no tienen dinero para alquilar una casa. Viven en un espacio provisto por un practicante local de Falun Dafa. Los mellizos viven con sus padres en un solo cuarto, y Ronghe duerme solo en un pequeño pabellón encima de la casa, el cual no tiene paredes.

Cuando llueve, las cortinas de bambú del pabellón no impide que el agua se meta por todos lados. En los días de sol el área es extremadamente caliente.

“Indonesia está muy cerca del ecuador, así que se puede poner muy, muy caluroso aquí. Para decirte la verdad, casi no puedo verlo dormir en tal lugar. Realmente me rompe el corazón”, dice Ma.

El pequeño pabellón donde el hijo mayor Ronghe se queda y duerme. (Cortesía de Ma Xiaoqin)

Un niño solitario, que no ha ido a la escuela en casi 7 años

Ronghe tenía 12 y era un estudiante de cuarto grado cuando dejó China. Desde entonces, no ha ido a ninguna escuela. Se ha estado sintiendo muy solo, a menudo se cierra a los demás y llora en secreto.

Se las arregla para seguir en una plataforma de chat en internet con sus excompañeros, y esa es su única conexión con el mundo exterior.

Los mellizos

Mingxin y Mingyuan tienen 12 ahora. Ellos tuvieron un poco más de suerte ya que se les permitió asistir a una escuela local en Bali, donde han estado viviendo desde 2014.

Sin embargo en 2017, el director de la escuela notificó de pronto a Ma que tendría que pagar 1000 yuanes (USD 141,61) por mes para que sus niños sigan asistiendo. Como Ma no puede pagarlo, sus mellizos ya no van a la escuela.

Los mellizos tratan de ser valientes dándose compañía y estudiando en casa.

Los mellizos de Ma Xiaoqin se hacen compañía uno al otro, y estudian en casa. (Cortesía de Ma Xiaoqin)

Difícil obtener ayuda

Trish Cameron, un abogado designado por la ACNUR para representar a Liu Kai cuando fue detenido en 2017, le contó a La Gran Época en un email: “Como abogado, no puedo comentar personalmente, o infringir la privacidad. Si la familia tiene dificultades, puede pedir una reunión de orientación con la ACNUR para discutir cualquier asunto con ellos”.

Pero Ma dice que fue muy difícil conseguir una reunión con ACNUR, o buscar ayuda por ese canal. Meng Han, miembro de la Asociación Falun Dafa de Indonesia, explicó que la asociación buscó una vez ayuda de la Asociación de Falun Dafa de Canadá, la cual envió una consulta a la Oficina del Primer Ministro de Canadá en relación con los programas de ubicación de refugiados de la ACNUR.

La respuesta decía: “Para venir a Canadá como refugiado, se debe:

  • Ser derivado por la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) o otra organización de derivados designada, o,
  • Ser patrocinado por una grupo de patronazgo privado.”

La Asociación de Falun Dafa de Indonesia entonces trató de contactar a la ACNUR para pedirle una derivación para la familia de Ma y varios otros practicantes de Falun Dafa, y adjuntaron la respuesta de la Oficina del Primer Ministro en su carta. La ACNUR no respondió.

La ACNUR no ha respondido a una consulta reciente de La Gran Época.

La habitación en donde viven Ma Xiaoqin, Liu Kai, y los mellizos. Los mellizos estudian en casa ya que no pueden ir a la escuela. (Cortesía de Ma Xiaoqin)

¿Está jugando un rol el ‘largo brazo’ del PCCh?

Ma dice: “Por lo que yo sé, más de 200 practicantes de Falun Dafa han obtenido estado de refugiado de la ACNUR en diferentes países de Asia. Pero vivimos angustiados. Mirando adelante, no tenemos donde ir; mirando atrás, no tenemos donde regresar”.

Bitter Winter publicó recientemente un documental de 19 minutos “El largo brazo del dragón: El acoso chino a refugiados que huyen por persecución religiosa”, que detalla “cómo la persecución religiosa en China genera refugiados, y cómo el PCCh extiende su ‘largo brazo’ al extranjero para impedir que los refugiados por religión obtengan asilo y los persiguen con varias formas de acoso y violencia”.



En un caso, el PCCh presionó al gobierno ruso para que deporte los refugiados de la ONU Ma Hui y a su hija, de vuelta a China. Se desconoce qué pasó con ellos.

En otro caso, según el documental, un refugiado de apellido Zhang, quien buscaba asilo en Tailandia, murió de forma extraña en un hospital luego de un accidente menor de automóvil. La gente sospecha que fue envenenado [por el PCCh] mientras estaba hospitalizado.

Ma dice que en septiembre de 2016, el premier chino, Li Keqiang prometió 100 millones de dólares en ayuda humanitaria a las Naciones Unidas, y un fondo de mil millones de dólares que China estableció con las Naciones Unidas que podía ser usado para crisis de desplazados. “No sé si es una coincidencia o no, pero desde 2016, ninguno de los refugiados en Indonesia ha sido derivado a otro país para reubicarlos, mientras que los refugiados de la ONU en otros países han sido enviados. Todos sabemos que el PCCh odia Falun Dafa más que a nada”.

20 años de la persecución fallida a Falun Dafa

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