Le recomendaron abortar uno de sus gemelos pero por su firme decisión celebró un doble milagro

Por La Gran Época
10 de Marzo de 2019 Actualizado: 14 de Marzo de 2019

Para una madre que está esperando gemelos, la alegría y la emoción suelen duplicarse. Sin embargo, llevar un bebé extra viene con su propio riesgo, por lo que se les suele pedir que sean muy cuidadosas para garantizar un parto seguro. Una mujer de Ohio compartió su increíble historia de dar a luz a gemelos a pesar que los médicos predijeron que las posibilidades de supervivencia de uno serían nulas.

Jami Marie tenía 10 semanas de embarazo cuando descubrió que iba a tener gemelos. Compartió en Love What Matters: “¡¿Habían DOS bebés en esa pantalla?! De ninguna manera. ¿Dónde está la cámara? Nos están engañando. Eso ni siquiera es posible”.

Sin embargo, su obstetra parecía preocupada. Le explicó a Jami que parecían gemelos monoamnióticos, un tipo de gestación de mucho riesgo debido a que los gemelos compartían la misma placenta y el mismo saco amniótico.

En la undécima semana, a Jami le garantizaron que no tendría gemelos. Le dijeron: “El bebé B no lo logrará y estás poniendo al bebé A en serio peligro cuanto más tiempo esperes”.

(Foto cortesía de Jami Marie)

Para sorpresa de los médicos, Jami no lloró. No tuvo otra reacción que apegarse a su decisión de no rendirse con el “bebé B”.

La decidida Jami no estaba dispuesta a cortar el cordón y enfatizó: “Estaba embarazada de dos bebés VIVOS”.

También reveló que era muy doloroso hablar con otros sobre sus gemelos. “Cuando alguien mencionaba cómo iba a ser mi futuro, no podía hacer más que no desmoronarme y lo que no sabían era que uno de mis bebés iba a morir. Después de todo, los doctores me aseguraron esto. Más de una vez”, escribió Jami.

(Foto cortesía de Jami Marie)

Los médicos no vieron a Jami hasta dentro de cuatro semanas porque estaban seguros de que volvería embarazada con un solo bebé vivo. Para su sorpresa, aún quedaban dos y entonces consideraron la posibilidad de una cirugía fetal.

Después de que Jami tuviera 16 semanas de embarazo, la llamaron de nuevo, y esta vez para comprobar la posibilidad de una cirugía con láser. Mientras tanto, le seguían dando más razones por las que las cosas no iban a ir bien. Como lo cuerda estaban aproximadamente a un centímetro de distancia entre sí, la cirugía láser también era imposible.

Imagen ilustrativa. (Crédito: Susan Schmitz/Shutterstock)

Cuando regresó a su centro local de MFM, los médicos se dieron cuenta de que no iba a cambiar de opinión y le dieron una meta de 28 semanas. A Jami le hacían los chequeos cada dos semanas, pero la persona en el centro de MFM no les devolvió la llamada sobre sus exámenes.

La siguiente vez, Jami interrogó a la persona y le dijo que no había pedido verla. Se dio cuenta que todo estaba bien.

“Se apresuró a decirme lo mucho que necesitaba un aborto, pero, ¿no tienes nada que decir cuando las cosas van bien? Ni siquiera por tranquilidad. Nada”, comentó.

El momento más nervioso de su vida fue cuando llegó a las 34 semanas. Pero para su alegría, dio a luz a dos de los más bellos paquetes de alegría en los que pudo poner sus ojos.

Poco después de las 4 de la tarde de ese día, el bebé A fue llevado al pecho de Jami durante un tiempo antes de que las enfermeras se lo llevaran. Jami no pudo ver al bebé B en ese momento, pero todos le aseguraron que lloró.

“En realidad, mi ‘primera mirada’ de él fue la foto que tomaron en mi teléfono. Por lo cual estaba muy agradecida porque no pude subirme a una silla de ruedas por un tiempo”, escribió Jami.

(Foto cortesía de Jami Marie)

El bebé A inclinó la balanza aproximadamente 2 kilos, mientras que el bebé B, “el bebé que nunca lo lograría”, pesaba aproximadamente 1 kilo.

Jami continuó revelando que el bebé B nunca necesitó un ventilador. Solo necesitaba oxígeno y un tubo de alimentación. El bebé A pasó 16 días en la UCIN, mientras que el bebé B pasó 29.

(Foto cortesía de Courtney’s Creations Photography)

Y ahora, dos años y medio después, Jami está disfrutando de la vida con sus dos monitos. Ella teme la idea de cómo pudo haber sido su vida si hubiera escuchado a cualquiera de esos médicos.

Jami también les dice a los dos niños lo “agradecida” que está y admite honestamente que “No puedo imaginar un mundo en el que mi vida sea tranquila y libre de niños pequeños”.

Concluyó diciendo: “Pensar que el día que los dí a luz, todavía podría haber hecho una elección diferente… No puedo entenderlo. Y no quiero hacerlo”.

(Foto cortesía de Jami Marie)

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