Mamá de 32 años que lleva marcapasos por tomar bebidas energéticas, suplica que no las compren

Por Chris Ford - La Gran Época
16 de Mayo de 2019 Actualizado: 16 de Mayo de 2019

Una mujer tiene una advertencia para el mundo: nunca te vuelvas adicta a las bebidas energéticas porque puede costarte la salud. Ella aprendió esto después de pasar por una experiencia aterradora.

Samantha Sharpe, de 33 años, de Leicester, Reino Unido, es una madre trabajadora con tres hijos que, para mantenerse en forma, comenzó a beber muchas bebidas energéticas, incluso hasta seis al día.

Toda esa azúcar y cafeína de las bebidas energéticas afectaron seriamente su salud. Aunque el brebaje la mantenía en marcha, provocaba un choque de azúcar en sangre, su corazón comenzaba a latir aceleradamente, y al final se sentía más cansada, llevándola a buscar más dosis de energía.

“Las bebidas hacían que mi corazón latiera más rápido, lo que causaba palpitaciones y luego [este] caía cuando necesitaba otra, lo que hacía que mi ritmo cardíaco bajara a 20 latidos por minuto”, comentó a LeicesterLive.com.

“Me daban dolores de cabeza, me ponía de mal humor y necesitaba otra para seguir adelante”, añadió. En 2014, Samantha trabajaba como empleada de limpieza y trataba de cuidar a su familia. Era realmente difícil.

“Tengo tres hijos y trabajo, así que fue la vida diaria lo que me empujó a beber las bebidas energéticas”, explicó. “Trabajaba por las tardes, así que me ayudaba a pasar el día. Me despertaba y me ponía un poco nerviosa”.

Samantha estaba experimentando algunas señales de advertencia, pero al principio decidió ignorarlas, sin saber el daño que le estaba ocurriendo a su cuerpo.

“No podía dormir y tenía una sensación abrumadora de pesadilla cuando trataba de dormir”, señaló Samantha. “Es algo que no había experimentado antes, lo que me hacía querer otra. Tenía temblores. Me sentía como una adicta a esas cosas”.

En 2014, Samantha bebía hasta cinco o seis latas de bebidas energéticas, y continuó así durante unos cuatro años más. Sin embargo, cuando comenzó a sufrir desmayos, supo que era hora de visitar al médico.

A pesar que su familia le advirtió que no bebiera estas bebidas energéticas, Samantha continuó y no los escuchó. “Mi hermana, que es enfermera me explicó que esa adicción es peor que la de la heroína, lo que puedo entender porque la necesitaba para ayudarme a estar despierta”, agregó Samantha.

Finalmente, los desmayos la convencieron de que algo andaba mal y así fue. Cuando visitó al médico en 2018, se dio cuenta que tenía una obstrucción cardíaca de primer grado, que luego se extendió hasta el segundo grado.

Después que le colocaron un marcapasos en el corazón en el Hospital Glenfield en febrero de 2018, Samantha se dio cuenta de lo cerca que estuvo de perder la vida. “El marcapasos tuvo que pasar por una vena de mi pierna. No fue una experiencia agradable y mis hijos tuvieron que verme dentro y fuera del hospital”, afirmó.

Sin embargo, Samantha no solo sufría de problemas cardíacos, también sufría de cálculos renales y estaba al borde de la diabetes tipo 2 debido a la alta ingesta de azúcar que consumía de las bebidas energéticas.

Aunque los médicos no pudieron detectar la causa exacta, mencionaron que “beber refrescos energéticos no ayuda”.

Desde que le pusieron el marcapasos en 2018, la madre de tres niños dijo que tiene una “nueva oportunidad de vivir”. Samantha, que trabaja en un bar por las noches, ya no se desmaya. Sin embargo, tiene que visitar al médico cada seis meses y tiene que cambiar el marcapasos cada diez años.

Imagen ilustrativa. (Crédito: Estudio de africa/Shutterstock)

En alusión a los efectos de las bebidas energéticas, Samantha mencionó: “Los efectos de las bebidas energéticas deben ser objeto de una mayor publicidad. Creo que todos saben que no son buenos, pero nadie dice por qué no lo son”.

“Me acerco a la gente que está comprando las bebidas y les comento lo que me pasó”, añadió.

El corazón de Samantha se rompe al ver que los niños beben bebidas energéticas. Ella destacó: “Hay un límite de edad, pero aún veo a las mamás comprándolas para sus hijos”.

En 2014, el profesor Milou Daniel Drici, de Francia, presentó una investigación en el Congreso ESC 2014 “Sobre las bebidas energéticas que causan problemas cardíacos”. Él dijo: “Las llamadas ‘bebidas energéticas’ son populares en los clubes de baile y durante el ejercicio físico, a veces las personas consumen varias bebidas, una tras otra. Esta situación puede llevar a un número de condiciones adversas incluyendo angina, arritmia cardiaca (latidos irregulares del corazón) e incluso muerte súbita”.

Esa advertencia es suficiente para que el resto de nosotros no consuma estas bebidas de forma regular. En cambio, el agua sería el mejor líquido para hidratarse.

Ojalá no haya nadie adentro, porque eso podría marear a cualquiera

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