Mamá explica cómo perdió 57 kilos en un año a través de ‘pequeños cambios’ cada semana

Por Catherine Bolton - La Gran Época
28 de Junio de 2019 Actualizado: 28 de Junio de 2019

Keely Dellit, madre australiana de tres hijos, es actualmente entrenadora personal y entusiasta de la salud física.

Sin embargo, no siempre fue así, y su conmovedor relato del camino que la llevó, de lo que describió como “obesidad mórbida” a ser aproximadamente 57 kg más ligera (y mucho más feliz), da una importante señal sobre cómo casi todo el mundo puede hacer los mismos cambios que ella hizo.

Keely explicó que tuvo tres hijos después de graduarse de secundaria, y que el aumento de peso en cada uno de los tres embarazos comenzó a sumarse junto con el ocupado estilo de vida que llevaba como madre. Antes de que se diera cuenta, había dejado que su peso aumentara sin control.

“Honestamente, dejé de pesarme cerca del final de mi último embarazo porque simplemente no quería saber más”, escribió en un artículo para Women’s Health.

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En los días después de dar a luz a su tercer hijo, finalmente se permitió volver a subir a la balanza y se dio cuenta de que había subido aproximadamente 126 kg. Era lo más pesado que había estado en su vida y una aleccionadora realidad de que algo en su vida tenía que cambiar.

Era un panorama desalentador perder tanto peso, admitió, y no tenía el tiempo ni los recursos para hacer cambios masivos en su estilo de vida de una sola vez. En cambio, decidió hacer pequeños cambios manejables uno a la vez, estableciendo buenos hábitos antes de hacer nuevos cambios para revisar lentamente su alimentación y su estado físico.

“Al principio, no eliminé la comida rápida y las golosinas que me gustaban; simplemente elegí porciones más pequeñas (como un frito pequeño en lugar de un tamaño mediano). Luego, gradualmente hice sustituciones ligeramente más saludables (por ejemplo, pollo a la parrilla en lugar de crujiente)”, escribió.

“Una vez que me acostumbré a eso, cambié la gaseosa por jugo y luego la cambié por agua con gas. Cociné arroz integral en lugar de arroz blanco, probé leches a base de plantas en lugar de lácteos, comí en casa en lugar de pedir comida para llevar. Esos pequeños y graduales cambios me permitieron transformar lentamente mi estilo de vida”.

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Eventualmente, ella pudo hacer lo mismo con sus niveles de acondicionamiento físico. Comenzó llevando a sus hijos a caminar y a correr junto con ella al parque, luego comenzó a hacer pequeños entrenamientos con vídeos de YouTube en casa. Cuando se sintió preparada, fue capaz de unirse a una clase de entrenamiento físico y realmente aumentar sus niveles de esfuerzo.

Tomó 14 meses, pero los cambios realmente valieron la pena. Pudo bajar aproximadamente 57 kg, pasando de aproximadamente 126 kg a 69 kg en el transcurso de poco más de un año. Y una vez que llegó a un peso con el que se sentía cómoda, pudo concentrarse en desarrollar los músculos y lo disfrutó tanto que se convirtió en entrenadora personal certificada.

“Al perder peso, también encontré mi pasión: la salud y el buen estado físico. Convertirme en entrenadora personal me ha ayudado a compartir todo lo que he aprendido con otras personas que están pasando por luchas similares. Aprendí que el truco para el control de peso y la salud a largo plazo es empezar despacio y concentrarse en todos los pequeños éxitos a lo largo del camino, y ahora quiero transmitir esa información”.

Su historia sirve como una anécdota importante para apoyar lo que muchos dietistas y nutricionistas advierten a los clientes repetidamente, puede ser tentador saltar a un gran cambio de estilo de vida inmediatamente, pero muy pocas personas realmente se aferran a él cuando tratan de hacer cambios demasiado rápido. Se calcula que hasta el 40 por ciento de las personas que hacen dieta abandonan sus nuevos planes de alimentación o sus metas de ejercicio una semana después de comenzarlos, y a menudo se debe a que tratan de hacer cambios demasiado rápido.

Para los padres y otras personas con estilos de vida ocupados, los pequeños cambios pueden mantener las metas en el buen camino. Al sumarlas con el tiempo, los resultados llegan y, como muestra Keely, pueden cambiar su vida entera.

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