Mamá sin hogar jugando con su hijo bajo el puente de una carretera demuestra que el dinero no es todo

Por Robert Jay Watson - La Gran Época
26 de Abril de 2019 Actualizado: 26 de Abril de 2019

La visión de una madre y su hijo sin hogar es normalmente una de las más tristes del mundo. Pero es un espectáculo que es muy común en Filipinas, según un informe de Reuters de 2018. Citando a la oficina de estadísticas del gobierno, más de 4,5 millones de filipinos carecen de hogar. Tres millones de ellos se concentran en la extensa área metropolitana de Manila, “posiblemente la más grande de todas las ciudades del mundo”, estima el informe.

Mientras que las personas sin hogar se pueden ver por toda la ciudad, un joven empresario de Tecnologías de Información llamado Ameniel Del Mundo, se encontró con una escena sorprendente cerca de la carretera del aeropuerto de Manila, el 9 de abril de 2019. Mientras se encontraba en un embotellamiento, vio a una madre jugando con su hijo en una isla peatonal.

Ameniel dijo al Philippine Daily Inquirer que estaba estresado por asuntos laborales en el momento en que se encontró con las dos. “Las dos jugaban felices en la isla peatonal mientras yo me quejaba de mi situación dentro del coche”.

En las fotos que tomó Ameniel, se puede ver a la madre tirada en el suelo, usando sus piernas para empujar a su hijo pequeño por el aire para que “vuele”. A pesar de tener solo una pequeña sección de pavimento para recostarse, los dos parecen estar completamente fascinados con su juego, sin hablar de su felicidad.


“De repente me recordaron lo poderoso que es el amor de una madre hacia sus hijos, que no necesita cosas materiales”, compartió.

Ameniel publicó las fotos en su página de Facebook, escribiendo que este dúo era “prueba que la felicidad es una elección”. Para él, el hecho que los dos puedan ignorar todas las cosas que les faltan y simplemente disfrutar el estar juntos, es una lección a tener en cuenta.

En pocos días, la poderosa publicación se hizo viral y ahora tiene más de 26.000 me gusta y 22.000 acciones. Ameniel respondió a la atención con otra publicación en Facebook, agradeciendo a todos por sus ofertas para dar regalos a la familia y también por compartir la publicación. Desafortunadamente, incluso con toda la atención de las redes sociales y la ayuda en la investigación de Inquirer, nadie pudo localizar a la madre y a su hijo.

Ameniel reiteró cuál creía que era el verdadero mensaje de la historia: “No podemos elegir las circunstancias que nos suceden, pero podemos elegir ser felices sea cual sea la situación”.

Las fotos y la declaración de Ameniel sobre la felicidad inspiró una interesante discusión sobre la relación de la verdadera naturaleza de la felicidad en Facebook. Se planteó la pregunta de si una persona feliz responde naturalmente mejor a la adversidad o si la forma en que responde determina si puede llegar a ser feliz.

Una persona opinó que “la felicidad es un estado del ser”.


Mientras tanto, otro respondió que “no se puede estar en ese estado sin elegirlo primero”. A esto le siguió una explicación más detallada: “Eliges “aceptar”(las cosas) y te pones feliz. Eliges ‘dejar ir’ por lo tanto eres feliz. Eliges estar ‘contento, despreocupado, positivo, profundo, fiel, bueno’, etc. Por lo tanto, eres feliz. La felicidad es el ‘efecto’ (de una elección) y no la ‘causa'”.

Independientemente de sus puntos de vista sobre la felicidad, parece que la imagen resonó entre los filipinos de todo el país y entre la gente de todo el mundo. El país experimentó un fuerte crecimiento económico en los últimos años, pero se enfrenta a muchos desafíos económicos, según un informe reciente publicado en The Voice of America. Poco menos de una cuarta parte de la población vive por debajo del nivel de pobreza y la infraestructura del país no se mantuvo a la par de su crecimiento.

El rápido crecimiento económico y demográfico de Filipinas dejó a la infraestructura del país luchando por mantenerse al día (Ilustración – Shutterstock | aldarinho )

Sin embargo, momentos como el capturado por Ameniel parecen haber inspirado a muchos de sus conciudadanos a estar agradecidos por lo que tienen en lugar de centrarse en lo que no tienen. Como cantaron los Beatles, “No me importa demasiado el dinero, porque el dinero no me compra el amor”.

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