Maoístas estadounidenses apoyan al movimiento revolucionario mexicano: Enormes consecuencias para la seguridad nacional de EE.UU.

Por Trevor Loudon
09 de Octubre de 2019 Actualizado: 09 de Octubre de 2019

Comentario

La principal organización maoísta de Estados Unidos, El Camino para la Liberación, está desarrollando redes de apoyo al partido izquierdista Morena, actualmente en el poder en Méxicoy a su líder, el presidente socialista Andrés Manuel López Obrador (conocido popularmente como AMLO).

El Camino para la Liberación ve a México con su actual liderazgo como una fuerza importante para la transformación revolucionaria de Estados Unidos. Con una población de alrededor de 128 millones de habitantes, un México comunista –que comparte una frontera de 3220 km con EE.UU.– se convertiría en una pesadilla de seguridad nacional de proporciones épicas. Los maoístas estadounidenses están trabajando duro para que esa pesadilla se haga realidad.

Según el recién formado Proyecto de Solidaridad con el Pueblo de México de El Camino para la Liberación:

“México, más que ningún otro país del mundo, influirá en nuestra lucha en Estados Unidos por un cambio transformador del capitalismo imperialista al socialismo. ¿Tendrán éxito los Estados Unidos en mantener a México como un estado vasallo? ¿O México señalará el camino para que los movimientos sociales de EE.UU. ganen poder gubernamental?”.

Camino para la Liberación es el nuevo nombre de la Organización Socialista Camino de la Libertad (FRSO por sus siglas en inglés), una formación nacional comunista formada por los diversos grupos maoístas disidentes de los años 1960, 70 y 80. El cambio de nombre –instituido en un congreso nacional de abril sin ninguna publicidad– termina con años de confusión. Otro grupo que también se llama Organización Socialista Camino de la Libertad, centrado en la revista FightBack!, se separó del grupo principal en 1999. Todas las referencias futuras a la FRSO en este artículo se refieren a la formación más amplia de la FRSO/El Camino para la Liberación.

En los últimos años, la FRSO ha construido un Proyecto Izquierda Latina, cuyo objetivo es tender puentes con los movimientos revolucionarios latinoamericanos. Tras la victoria en 2018 de AMLO y Morena, México se convirtió en uno de los principales focos de la labor solidaria del Camino para la Liberación en América Latina.

Según el Washington Post, AMLO siempre estuvo en la extrema izquierda, incluso mientras trabajaba dentro de la corriente principal de la política mexicana:

“Andrés Manuel López Obrador comenzó su carrera política con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que había estado en el corazón del sistema autoritario mexicano desde 1929.

“‘En ese momento, no había otra opción para un aspirante a político’, dijo José Agustín Ortiz Pinchetti, exasesor principal de López Obrador (…)

“Incluso durante sus días en el PRI, López Obrador se consideraba un activista, representando al estado de Tabasco en las negociaciones con Pemex, tratando de convencer a los trabajadores petroleros de que deberían exigir mejores salarios y beneficios. Nombró a su hijo Jesús Ernesto en honor a Ernesto “Che” Guevara, el guerrillero marxista que luchó con Fidel Castro en Cuba. (…)”.

“Pero el PRI se frustró con López Obrador, considerándolo ‘un comunista con instintos cubanos’ (…)”.

En 1989, AMLO se unió al izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y fue el líder nacional del partido entre 1996 y 1999. Dejó el PRD en 2012 para luego fundar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que lo catapultó a la presidencia en julio de 2018 junto con la alianza del izquierdista Partido del Trabajo y el moderado Partido Encuentro Social. AMLO ganó con el 53 por ciento de los votos.

AMLO mantuvo estrechos lazos con el Foro de Sao Paulo, una alianza de más de 100 partidos socialistas y comunistas al que se le atribuye el traspaso de la mayor parte de América Latina a la vertiente socialista en la década de 1990. El Foro fue fundado por el líder comunista cubano Fidel Castro y el expresidente brasileño Lula da Silva “para salvar lo que se había perdido del comunismo en Europa Oriental y la ex URSS”.

Mediante una carta dirigida a la reunión de 2011 del Foro de Sao Paulo, AMLO explicó las bases de su nuevo proyecto, Morena. Destacó que Morena tiene como primera tarea derrotar a la “oligarquía política” de México.

AMLO les dijo a los revolucionarios marxistas de toda América del Sur y Central reunidos:

“Podemos compartirles que en estos momentos difíciles para México, estamos construyendo un movimiento ciudadano y popular que busca llevar a cabo la transformación profunda del país (…)”

Uno de los principales puntos de contacto del Camino para la Liberación con el movimiento revolucionario mexicano fue Javier Bravo, un activista de Morena y profesor de historia y arqueología en la Universidad de Guanajuato y participante en el Proyecto Izquierda Latina de FSRO.

Bravo estudió en la Unión Soviética al final de la era abiertamente comunista y vive parte del año en La Habana, Cuba. La FRSO/El Camino para la Liberación ha llevado a Bravo a Estados Unidos en al menos dos oportunidades para explicar a los camaradas estadounidenses el potencial revolucionario de Morena y de su líder AMLO.

El 19 y 20 de septiembre, Bravo habló ante la Coalición en Solidaridad con México del Camino para la Liberación en San Diego. La reunión fue organizada por el activista de la FRSO/El Camino para la Liberación Martin Eder.

La Coalición en Solidaridad con México escribió en Facebook:

“El profesor Javier Bravo, activista de larga data y representante de Morena, estará (…) hablando sobre las luchas actuales en México y cómo construimos un movimiento contra Trump para detener la limpieza étnica de la derecha contra los inmigrantes mexicanos y otros inmigrantes”.

Esto ocurrió tras una reunión en Boston con Bravo convocada para el domingo 15 de septiembre, la cual fue copatrocinada por El Camino para la Liberación y el Proyecto de Solidaridad con el Pueblo de México.

Los co-organizadores fueron Garrett Virchick del Sindicato de Maestros de Boston y Gabriel Mireles, director asociado de la Asociación de Enfermeros de Massachusetts, ambos conocidos afiliados del Camino para la Liberación.

Mireles escribió en la página web del Camino para la Liberación que su Proyecto de Solidaridad con el Pueblo de México tenía cuatro objetivos principales:

1/ Exponer y resistir los esfuerzos de intervención política, social, militar y económica de Estados Unidos, que niegan a México el derecho a la autodeterminación y apuntan a derrocar al gobierno de AMLO. (…)

2/ Ofrecer información y análisis sobre lo que realmente está sucediendo en México para contrarrestar a los medios de comunicación que demonizan y/o menosprecian a los gobiernos de izquierda.

3/ Difundir las lecciones de la experiencia de México en la construcción de movimientos y el activismo electoral para aumentar la participación democrática y construir una organización política independiente progresista dentro de Estados Unidos que promueva una política exterior a favor del pueblo.

4/ Construir un proyecto comunitario de solidaridad de base muy amplia de individuos y organizaciones sobre el modelo de CISPES para conectar a los activistas de los movimientos sociales a ambos lados de la frontera para transferir el poder de las élites de Estados Unidos y México a los pueblos de nuestros países.

CISPES se refiere al Comité de Solidaridad con los Pueblos de El Salvador, una de las operaciones más exitosas del movimiento comunista en suelo estadounidense.

En 1980, el Partido Comunista de El Salvador, que en ese entonces libraba una guerra de guerrillas con el gobierno de El Salvador, envió a Farid Handal, hermano del presidente del partido comunista, Shafik Handal, a Estados Unidos. Su misión era organizar una red de apoyo norteamericana para el ejército guerrillero salvadoreño.

Según el periodista de Newsweek Arnaud de Borchgrave, citado en The American Journal of International Law:

“CISPES se formó en octubre de 1980 como resultado directo de una visita a Estados Unidos de Farid Handal, hermano del secretario general del Partido Comunista Salvadoreño Shafik Handal. Su principal asesor en esta iniciativa fue Alfredo García Almeida, en ese entonces jefe de estación del Departamento de América del Partido Comunista de Cuba en Nueva York. (…)”.

“CISPES se estableció posteriormente como una organización exenta de impuestos con una oficina en Washington y sucursales en todo el país, que incluía 500 campus universitarios”.

CISPES apoyó sistemáticamente a los comunistas salvadoreños, pronunciándose en contra de la ayuda de Estados Unidos al gobierno electo salvadoreño y también uniéndose a las manifestaciones en contra de la ayuda a las fuerzas anticomunistas en la vecina Nicaragua.

Evidentemente, El Camino para la Liberación, que mantiene estrechas relaciones con el Partido Comunista de Estados Unidos (con unos 5000 miembros) y los casi 60.000 miembros de los Socialistas Democráticos de América, tiene la intención de construir importantes operaciones en apoyo a la revolución mexicana actualmente en desarrollo.

En una reciente conversación, un exmiembro moderado de Morena me dijo que la principal facción militante del partido está planeando un giro importante hacia la izquierda dura, probablemente después de las elecciones para el Congreso de México en 2021. En palabras de mi contacto, “saben que esto arruinará la economía mexicana, pero no les importa”.

Si AMLO y Morena llevan a los 128 millones de mexicanos por el camino de Cuba/Venezuela –como parecen querer–, las consecuencias podrían convertirse en la peor crisis de seguridad nacional que ese país haya enfrentado jamás.

La crisis económica y política de Venezuela, impulsada por los marxistas, ha llevado a más de 2 millones de refugiados a migrar a países vecinos. Si AMLO y Morena logran llevar a México a la ruina económica, podríamos ver a decenas de millones de refugiados clamando para cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Texas, Nuevo México, Arizona y California, incluso Florida, podrían verse envueltos en una marea humana como nunca antes hemos visto. Este caos sería un gran avance para los movimientos revolucionarios de México, Estados Unidos y el resto del mundo.

Los decenas de miles de inmigrantes ilegales que inundan la frontera cada mes podría ser considerado un ensayo general para un posible tsunami humano formándose actualmente en México.

El presidente Ronald Reagan luchó con resultados diversos para derrocar las revoluciones comunistas en Cuba, Nicaragua y El Salvador. Él entendía que si el comunismo no retrocedía en América Central, con el tiempo llegaría a la frontera entre México y Estados Unidos –ahora estamos casi en ese punto.

El presidente Donald Trump debe recoger la espada caída de Reagan antes de que sea demasiado tarde.

El primer paso es ordenar una investigación sobre las redes mexicanas de apoyo revolucionario del Camino para la Liberación bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, porque es muy probable que no estén registradas como agentes del gobierno mexicano.

El presidente Trump ha trabajado activamente para contrarrestar a los regímenes revolucionarios de Cuba y Venezuela. Pronto deberá comenzar a formular planes para contrarrestar un movimiento revolucionario potencialmente más peligroso en México.

Trevor Loudon es un autor, cineasta y conferencista de Nueva Zelanda. Durante más de 30 años, ha investigado los movimientos de izquierda radical, marxista y terrorista y su influencia encubierta en el ámbito de la política.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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