A medida que los fabricantes de armas del régimen chino avanzan, la democracia es la que pierde

24 de Marzo de 2016 Actualizado: 24 de Marzo de 2016

El régimen chino está tratando de acelerar su capacidad en su industria de defensa, y esto es una mala noticia para la democracia y los derechos humanos.

China es el tercer mayor exportador de armas del mundo (con Estados Unidos en el primer lugar y Rusia en el segundo). El problema con los vendedores de armas chinos es que han tenido que encontrar un nicho en el mercado mundial, y eso a menudo significa venderle a los países que no están en buenas relaciones con Occidente.

Con los años, las empresas de defensa chinas son acusadas ​​de romper los embargos de la ONU mediante la venta de armamento a países como Corea del Norte, Irán y Libia en la era de Gadafi.

Human Rights Watch pidió a China en agosto de 2014 que cesará de suministrar armas, incluyendo misiles, lanzagranadas y ametralladoras a Sudán del Sur. Señaló que mientras China estaba llamando a conversaciones de paz, estaba asistiendo a “actos extraordinarios de crueldad contra la población civil, crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad”.

Una historia del diario estatal chino Diario del Pueblo en línea en febrero 23 explica el destino del mercado de las armas chinas. Se dice en particular que con el nuevo avión de combate chino FC-20, “los países en desarrollo que no tienen relaciones militares cercanas con países de occidente serán los potenciales compradores” y están apuntando a países que tengan esta descripción en Asia, Africa, Oriente Medio y Sur América (pero no especifican cuál).

Mientras que el Diario del Pueblo menciona que Estados Unidos ve a quién le vende armas como un “importante indicador diplomático y considera si es amigo u enemigo”, se afirma que “la exportación de armas por parte de China no se verá obstaculizado en absoluto por pretextos políticos”.

Las armas chinas a menudo se comercializan por sus bajos costos, y alega que son de una potencia similar a las de la tecnología occidental. Ambos factores salen del hecho de que un gran número de armas chinas son falsificaciones.

El Instituto Naval de Estados Unidos hizo una breve reseña de las armas clonadas chinas el año pasado, señalando que el Flying Shark J-15 chino se basa en el Sukhoi Su-33 ruso, el avión J-31 lo sacan del F-35B de U.S, y la lista sigue para todo, desde vehículos no tripulados a tanques, artillería, el vehículo militar Humvees, armas de infantería, y otros sistemas.

El régimen chino tampoco se contenta con quedarse donde está en el mercado. Este mismo mes, anunció dos iniciativas mayores que probablemente acelerarán el robo de tecnología de armas extranjera por parte de China, y también para obtener armas más avanzadas con los países que no están en las mejores condiciones o términos con los Estados Unidos.

En primer lugar, la industria de defensa China se ha estado moviendo a la esfera privada, si es que se puede llamar “privado” en un país con tantos controles y restricciones, y donde se requiere que las empresas de más de 50 empleados tengan un enlace con el Partido Comunista Chino.

En segundo lugar, de acuerdo con la revista Popular Science, China está comenzando su propia versión del departamento de investigación y desarrollo militar de EE.UU., Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), aunque la analogía no es totalmente exacta.

El “DARPA” chino será un comité que parece estar más orientado a la supervisión que al trabajo práctico. Gestionará investigación en defensa y desarrollo, promocionará la innovación local, y coordinará los nuevos desarrollos integrándolos en el ejército chino.

Como señala la revista Popular Science”, es difícil imaginar al gobierno de China autorizando incluso una parte” de lo que hace DARPA. “En lugar de ello, los esfuerzos avanzados de investigación chinos podrían parecerse mucho a los de otros gobiernos, ya que China robó planos de aviones militares avanzados, barcos y láseres”.

Es probable que el foco principal de los desarrollos todavía se llevarán a cabo en las empresas estatales de armas chinas, y por medio del nuevo empuje del régimen chino con las empresas privadas de defensa.

La estatal China Militar en línea informó el 15 de marzo que “China adoptó medidas concretas para acelerar la apertura de la industria militar con el fin de empujar profundamente hacia adelante la estrategia de desarrollo de la integración cívico-militar”.

Se afirma que más de 1.000 empresas de defensa privadas están operando en China, lo que supone un incremento del 127 por ciento desde el 2010. El movimiento está siendo encabezado por la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional (SASTIND).

Este año, agrega, SASTIND “acelerará” sus operaciones para avanzar en desarrollos de armas chinas y promover la industria de defensa “orientada a la exportación”.

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