Medios revelan una fuente rusa en acusaciones de Trump y Rusia, en medio de la investigación de Durham

Por Jeff Carlson
10 de Septiembre de 2019 Actualizado: 11 de Septiembre de 2019

CNN informó el 9 de septiembre que en “una misión secreta previamente no revelada en 2017, Estados Unidos extrajo con éxito de Rusia una de sus fuentes secretas de más alto nivel dentro del gobierno ruso”.

CNN escribió que “el conocimiento de la existencia de dicha fuente encubierta rusa estaba altamente restringido dentro del gobierno de los EE.UU. y de las agencias de inteligencia” y que “según una fuente, no había ‘una alternativa similar’ dentro del gobierno ruso, proporcionando conocimiento e información sobre Putin”.

El artículo alegaba que la decisión de sacar al topo altamente ubicado dentro del Kremlin fue impulsada, en gran parte, por la preocupación de que el presidente Donald Trump y aquellos dentro de su administración habían manejado mal la inteligencia clasificada, comprometiendo así la seguridad de la fuente.

El artículo de CNN cita una reunión en mayo de 2017 entre Trump, el canciller ruso Sergey Lavrov y el entonces embajador ruso en los Estados Unidos, Sergey Kislyak, alegando que Trump había divulgado información de inteligencia proporcionada por Israel con respecto a las actividades de ISIS en Siria. Esta reunión se produjo un día después de que Trump despidiera al Director del FBI, James Comey.

La inteligencia compartida en la reunión involucró un complot de ISIS para usar bombas ocultas en laptops para derribar aviones, un asunto que la Casa Blanca creía que era apropiado compartir con Rusia, dado que se refería a una amenaza para la aviación. En particular, el presidente tiene derecho a desclasificar la información en cualquier momento que decida hacerlo.

La supuesta información clasificada que, según CNN, Trump no pudo gestionar bien durante su reunión con Lavrov y Kislyak parece casi idéntica a la que CNN informó públicamente más de un mes atrás en un artículo en inglés del 1 de abril de 2017, titulado “Nuevas bombas terroristas en laptops pueden evadir la seguridad del aeropuerto, según fuentes de inteligencia“.

El hecho de que CNN había informado previamente sobre esta supuesta información clasificada, cuyo presunto mal manejo formó la base del razonamiento de CNN detrás de la extracción de la fuente rusa, no se mencionó en el artículo de CNN el 9 de septiembre.

En respuesta a las preguntas sobre el contenido del artículo, el Secretario de Estado Mike Pompeo durante una conferencia de prensa el 10 de septiembre, describió el informe como “atroz” e “materialmente inexacto”.

“He visto ese informe. El informe es materialmente inexacto. Y deben saber que, como exdirector de la CIA, no hablo de cosas como esta muy a menudo. Solo en ocasiones cuando hay algo que creo que pone a las personas en riesgo o que los informes son tan atroces que crean un enorme riesgo para los Estados Unidos de América, que comento de la manera en que acabo de hacerlo. Y no voy a decir nada más al respecto. Sé que la CIA hizo una declaración. Basta decir que la información allí es realmente errónea”, dijo Pompeo.

NBC News revela la locación general de la fuente

El mismo día de la publicación del artículo de CNN, Ken Dilanian de NBC News reveló que había ido personalmente a la casa de la fuente rusa el 9 de septiembre. Sus informes también confirmaron la ubicación general del paradero de la fuente.

El artículo señaló que según “funcionarios actuales y anteriores”, la fuente “probablemente será trasladada del lugar donde vive actualmente con el interés de mantenerlo a salvo”.

El New York Times refuta puntos clave del artículo de CNN

Más tarde esa noche, el New York Times publicó un artículo más detallado que aparentemente había estado en proceso durante un tiempo. Como señaló el periódico, el artículo “se basó en entrevistas en los últimos meses con funcionarios actuales y anteriores que hablaron con la condición de que sus nombres no se usaran para discutir información clasificada”.

Según el New York Times, la fuente no era parte del “círculo íntimo” de Putin, sino que “lo veía regularmente y tenía acceso a la toma de decisiones de alto nivel del Kremlin”.

El artículo, que efectivamente desacredita los puntos clave en los informes de CNN, señaló que los funcionarios de la CIA se preocuparon por la seguridad de la fuente durante las denuncias gubernamentales de interferencia electoral rusa y tomaron una decisión a “finales de 2016 para ofrecer extraer la fuente de Rusia”. La fuente rechazó la oferta de la CIA, pero luego de que las solicitudes de los medios de comunicación aumentaran, la fuente aceptó la medida en 2017.

En particular, el autor del artículo de CNN, Jim Sciutto, luego reconoció en Twitter, después de que se publicara el artículo del New York Times, que Estados Unidos había “ofrecido extracción meses antes durante la administración de Obama, pero la fuente se negó. La información de la fuente era crucial para la evaluación de la comunidad de inteligencia de que Putin había dirigido la interferencia electoral para favorecer a Trump”.

La información de la fuente de la CIA sobre la participación de Rusia fue cuestionada

Según el New York Times, el rechazo inicial de la fuente a la oferta de exfiltración causó dudas y consternación entre los funcionarios de la CIA y los llevó a preguntarse si el informante “había sido transformado y se había convertido en un agente doble, traicionando en secreto a sus controladores estadounidenses”.

“Eso seguramente significaría que parte de la información que el informante proporcionó sobre la campaña de interferencia rusa o las intenciones de Putin habría sido inexacta”, se lee en el artículo.

El New York Times también señaló que “algunos agentes tenían otras razones para sospechar que la fuente podría ser un agente doble, según dos exfuncionarios, pero se negaron a explicar más”.

La investigación de John Durham

El 12 de junio de 2019, el New York Times informó que los funcionarios del Departamento de Justicia (DOJ) planearon “entrevistar a los altos oficiales de la C.I.A. mientras revisan la investigación de Rusia”, señalando que los investigadores están “centrados en parte en la conclusión más explosiva de las agencias de inteligencia sobre las elecciones de 2016: que el presidente Vladimir V. Putin de Rusia intervino para beneficiar a Donald J. Trump”.

Específicamente, el investigador del Departamento de Justicia, John Durham, tenía la intención de “hablar con al menos un alto funcionario de contrainteligencia y un alto funcionario analista de la C.I.A.”. El periódico informó que ambos funcionarios estaban “involucrados en el trabajo de la agencia para entender la campaña rusa para sabotear las elecciones en 2016”.

Según los informes, el fiscal general Bill Barr quería “saber más sobre las fuentes de la C.I.A. que ayudaron a informar su comprensión de los detalles de la campaña de interferencia rusa (…) [y] para comprender mejor la inteligencia que fluyó de la C.I.A. al F.B.I. en el verano de 2016”.

Las preocupaciones sobre la fuente comenzaron bajo la administración de Obama

El artículo de CNN también proporciona una serie de contradicciones con su premisa principal de que la extracción de la fuente rusa de alto nivel se debió a acciones de Trump o su administración, señalando que la “decisión de retirar el activo de Rusia fue luego de meses de miendo acumulado dentro de la comunidad de inteligencia”.

Como señala el artículo, “Al final de la administración Obama, los funcionarios de inteligencia de EE.UU. ya habían expresado su preocupación por la seguridad de este espía y otras fuentes rusas, dada la duración de su cooperación con los EE.UU., según un exalto funcionario de inteligencia”.

Según los informes, estas preocupaciones se fortalecieron luego de que el gobierno de Obama ordenó la preparación y publicación de la evaluación de la comunidad de inteligencia que cubría la intromisión rusa en las elecciones de 2016 y “afirmó que el propio Putin ordenó la operación”.

El artículo también señaló que la “comunidad de inteligencia también compartió una versión clasificada del informe con la administración de Trump entrante, e incluía detalles altamente protegidos sobre las fuentes detrás de la inteligencia. Los altos funcionarios de inteligencia de Estados Unidos consideraron extraer al menos una fuente rusa en ese momento, pero no lo hicieron, según el exalto funcionario de inteligencia”.

La CIA ha negado formalmente el artículo de CNN con Brittany Bramell, directora de asuntos públicos de la CIA, y le dijo a CNN que “las especulaciones erróneas de que el manejo que tuvo el Presidente sobre la inteligencia más sensible de nuestra nación, a la que tiene acceso todos los días, generó una supuesta operación de exfiltración es inexacta”.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo a CNN que su “informe no solo es incorrecto, sino que también tiene el potencial de poner vidas en peligro”.

El artículo de CNN reconoció que, según un funcionario no identificado, antes de la supuesta operación de exfiltración, “hubo especulaciones de los medios sobre la existencia de una fuente encubierta, y dicha cobertura o especulación pública plantea riesgos para la seguridad de cualquier persona que un gobierno extranjero sospeche que pueda estar involucrado”.

“Este funcionario no identificó ningún informe público a tal efecto en el momento de esta decisión y CNN no pudo encontrar ninguna referencia relacionada en los informes de los medios”, se lee en el artículo.

¿La fuente rusa fue cubierta en artículos anteriores?

Sin embargo, varios artículos de alto perfil del New York Times y el Washington Post habían hablado previamente sobre una fuente rusa de alto nivel que parece coincidir con la descripción proporcionada por CNN.

En un artículo en inglés del 24 de mayo de 2019 titulado “Posible choque sobre los secretos que se ciernen entre el Departamento de Justicia y la CIA“, el New York Times informó que “la fuente de inteligencia más prominente de la CIA sobre la interferencia electoral de Rusia era una persona cercana a Putin, quien proporcionó información sobre su participación, dijeron antiguos funcionarios”.

“La fuente entregó evidencia de una de las últimas conclusiones importantes de inteligencia que el presidente Barack Obama hizo público antes de dejar el cargo: que el propio Putin estaba detrás del ataque de Rusia“, se lee en el artículo.

Según el periódico, la fuente de la CIA desde hace mucho tiempo “subió a una posición que permitió al informante proporcionar información clave en 2016 sobre el papel del liderazgo ruso en la campaña de interferencia”.

Según los informes, la fuente era tan importante que el director de la CIA John Brennan “traía informes de la fuente directamente a la Casa Blanca, manteniéndolos fuera de la sesión informativa diaria de inteligencia del presidente por temor a que el documento informativo se difundiera demasiado”.

La información del New York Times parece haberse basado en parte en informes anteriores del Washington Post. En un importante artículo en inglés del 23 de junio de 2017, titulado “La lucha secreta de Obama para castigar a Rusia por el asalto electoral de Putin“, se discute ampliamente el asunto de un informante ruso de alto nivel:

“A principios de agosto pasado, un sobre con restricciones de manejo extraordinarias llegó a la Casa Blanca. Fue enviado por un correo de la CIA y llevaba instrucciones de ‘solo ojos’ para mostrar su contenido a solo cuatro personas: el presidente Barack Obama y tres asistentes de alto rango.

“En el interior había información impactante de inteligencia, un informe extraído de fuentes del interior del gobierno ruso que detallaba la participación directa del presidente ruso Vladimir Putin en una campaña cibernética para interrumpir y desacreditar la carrera presidencial de Estados Unidos”.

“Pero fue más allá. La inteligencia capturó las instrucciones específicas de Putin sobre los objetivos audaces de la operación: derrotar o al menos dañar a la nominada demócrata, Hillary Clinton, y ayudar a elegir a su oponente, Donald Trump”.

El Washington Post afirmó que “el material era tan sensible que el Director de la CIA John O. Brennan lo mantuvo fuera del Informe Diario del Presidente, preocupado de que incluso la distribución restringida del informe fuera demasiado amplia” y que “el paquete de la CIA venía con instrucciones de que fuera devuelto inmediatamente después de leerlo”.

El artículo señalaba que “tomó tiempo para que otras partes de la comunidad de inteligencia respaldaran la opinión de la CIA”.

“Solo durante las últimas semanas de la administración se dijo al público, en un informe desclasificado, lo que los funcionarios sabían de Brennan en agosto: que Putin estaba trabajando para elegir a Trump”, decía.

La seguridad de la fuente fue puesta en riesgo por funcionarios de Obama y legisladores demócratas

Sin embargo, a pesar de los supuestos altos niveles secretos, la senadora demócrata Dianne Feinstein y el congresista demócrata Adam Schiff emitieron una declaración pública el 22 de septiembre de 2016 que parecía divulgar precisamente estos detalles:

“Según los informes que hemos recibido, hemos concluido que las agencias de inteligencia rusas están haciendo un esfuerzo serio y concertado para influir en las elecciones estadounidenses”.

Los dos demócratas dijeron que las “órdenes para que las agencias de inteligencia rusas realicen tales acciones solo pueden provenir de niveles muy altos del gobierno ruso” y pidieron a Putin que “ordene un alto de inmediato a esta actividad”.

El Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de James Clapper también emitieron una declaración conjunta más oficial el 7 de octubre de 2016, que afirmaba que “el Gobierno ruso dirigió los compromisos recientes de correos electrónicos de personas e instituciones estadounidenses, incluso de organizaciones políticas de Estados Unidos”. La declaración también señaló que “en base al alcance y la sensibilidad de estos esfuerzos, solo los altos funcionarios de Rusia podrían haber autorizado estas actividades”.

La declaración conjunta se emitió meses antes de la publicación de la evaluación de la comunidad de inteligencia del 7 de enero de 2017, que afirmó formalmente que Putin “ordenó una campaña de influencia en 2016 dirigida a las elecciones presidenciales de Estados Unidos”.

Según el Washington Post, el mismo día que se emitió la declaración conjunta, la asesora de seguridad nacional de Obama, Susan Rice, “convocó al embajador ruso Sergey Kislyak a la Casa Blanca y le entregó un mensaje para transmitir a Putin” lo que el periódico describe como una “advertencia”.

En particular, a pesar de estas supuestas preocupaciones, “no hubo colapsos en la infraestructura de votación de los Estados Unidos el 8 de noviembre, no hubo evidencia de fraude relacionado con la piratería, el bloqueo de boletas electrónicas o la manipulación de los recuentos de votos”, según el artículo en inglés del Washington Post publicado el 23 de junio de 2017.

La fuente rusa fue mencionada por la abogada del FBI, Lisa Page

Hay otra mención de una fuente que proviene del testimonio en el Congreso el 13 de julio de 2018, de la exabogada del FBI, Lisa Page.

Page, quien se desempeñó como asesora especial del Director Adjunto del FBI Andrew McCabe, fue interrogada por el congresista republicano Trey Gowdy en relación a un mensaje de texto enviado el 15 de agosto de 2016 por el entonces agente del FBI Peter Strzok:

“Quiero creer en el camino que diste para considerar en la oficina de Andy, de que no hay forma de que sea elegido; pero me temo que no podemos correr ese riesgo. Es como una póliza de seguro en el improbable caso de que mueras antes de cumplir 40 años”.

Page señaló que parte de la discusión que tuvo lugar en la oficina de McCabe se centró en la posible quema de fuentes en relación con la investigación del huracán Crossfire:

“Nosotros, el equipo, nuevamente, como a través del Director Comey, estábamos tratando de decidir qué tan agresivos o no agresivos [íbamos a ser], o si quemábamos o no quemábamos fuentes o si usábamos las herramientas X o herramientas Y, y todo eso se basó en la probabilidad, no en la probabilidad de éxito, sino que se comparó con la probabilidad de éxito.

“Como expliqué, si él no va a ser Presidente, entonces no necesitamos quemar fuentes antiguas y arriesgarnos a la pérdida de futuros medios de investigación, no en este caso, sino en otros asuntos relacionados con Rusia”.

Gowdy señaló que la falta de evidencia ciertamente influiría en la “voluntad del FBI de quemar fuentes y usar técnicas de investigación que puedan ser detectadas por personas que no son nuestros amigos”.

Page estuvo de acuerdo con la evaluación de Gowdy, y dijo que en el momento de la discusión entre McCabe, Page y Strzok, había “una escasez de evidencia porque recién estamos comenzando el camino para descubrir si la predicción es verdadera o no”.

Independientemente del resultado de la decisión del FBI, un asunto que no quedó claro en el testimonio de Page, hubo consecuencias directas de la publicación de enero de la evaluación de la comunidad de inteligencia. El 15 de febrero de 2017, McClatchy informó que “los fiscales bajo el presidente Vladimir Putin han acusado a Dokuchaev [uno de los principales en el servicio de seguridad FSB de Rusia y su Centro de Seguridad de la Información] y a su jefe de traición, acusándolos de colaborar con la CIA solo semanas después de que la administración de Obama hiciera públicas sus conclusiones de que Rusia se había entrometido en las elecciones presidenciales de 2016”.

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