Midiendo la fuerza política de Xi Jinping

23 de Mayo de 2017 Actualizado: 28 de Mayo de 2017

Entonces, ¿cuánto control tiene Xi Jinping sobre China?

Un punto de vista sostiene que Xi es el líder más poderoso del Partido Comunista en décadas, teniendo en cuenta sus muchos títulos (jefe “central”, comandante en jefe del ejército) y cargos (presidente de varios comités influyentes), además del éxito de su campaña anticorrupción para eliminar rivales importantes.

Pero como hemos argumentado anteriormente, lejos de ser un líder incuestionable, la posición política de Xi es mucho más inestable de lo que la apariencia sugiere. Se enfrenta a una fuerte rivalidad de la influyente facción política de su predecesor Jiang Zemin, que quiere sabotearlo. También enfrenta una fuerte resistencia de funcionarios corruptos acostumbrados a las regulaciones y políticas vagas de los mandatos de Jiang y Hu Jintao.

En el escalón más alto de la política china, la posición de Xi parece mucho menos precaria hoy que cuando asumió el cargo a fines de 2012, debido a la purga de importantes aliados de Jiang, como el jefe de seguridad Zhou Yongkang y el alto oficial militar Guo Boxiong.

Pero las cosas son mucho menos certeras en los niveles medios e inferiores del vasto aparato del Estado y del Partido. El periódico de la agencia anti-corrupción china se quejó recientemente de funcionarios “holgazanes” que no cumplen sus tareas, y de los llamados “tigres obstruccionistas” o funcionarios que no implementan las instrucciones del gobierno central. Las limitaciones de la campaña anticorrupción sobre la disciplina de los cuadros están empezando a mostrarse.

Un desarrollo reciente podría revelar más claramente el control de Xi antes del 19º Congreso Nacional del Partido que se realizará a fin de año.

El 8 de mayo surgieron rumores de que Jiang estaba gravemente enfermo o que había fallecido. Periódicos de Hong Kong, analistas de China e incluso ex diplomáticos hicieron circular la noticia; una versión que La Gran Época obtuvo de nuestras fuentes implicaba la muerte clínica momentánea de Jiang y que ahora sobrevive conectado a una máquina.

Esta no es la primera vez que surgen rumores del fallecimiento de Jiang y podría no ser la última. Pero si Jiang realmente está en estado vegetativo, eso ciertamente impactará a su facción y al estado de la política china en vísperas del 19º Congreso.

Si la facción de Jiang está contra las cuerdas, Xi no tendrá obstáculos para acorralar al resto de la facción rival y reforzar su control sobre el régimen. En esta situación, los elementos controlados por Jiang dentro y fuera de China podrían estar dispuestos a rendirse y Xi será prácticamente imparable en su objetivo de llenar el Comité Permanente del Politburó con sus hombres.

Si la facción de Jiang aún tiene algo de fuerza –Zeng Qinghong, la mano derecha de Jiang, todavía anda suelto– entonces Xi podría enfrentarse a una bestia acorralada y gravemente herida esperando asestar un golpe.

En este último panorama, se espera mayor resistencia de los funcionarios chinos, mercados financieros inestables (se sospecha que la facción de Jiang provocó la crisis bursátil de Shanghai en 2015), más políticas provocativas por parte de Corea del Norte y más tensiones en Hong Kong. Así, en el 19º Congreso, Xi podría incluso verse obligado a admitir una o dos figuras de la facción de Jiang en el Comité Permanente.

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