Niño sin hogar que solo tiene el amor y contención de un perrito callejero logra volver a la escuela

Por La Gran Época
26 de Marzo de 2019 Actualizado: 26 de Marzo de 2019

Las fotos de un niño sin hogar adoptando un perro callejero para luchar contra la soledad captaron la atención de los internautas de todo el mundo.

Ningún niño debe ser forzado a vivir en la calle. Es un mundo triste en el que vivimos cuando esto se convirtió en norma en muchos países.

Quezon City, en Filipinas, tiene casi 3000 niños en la calle, la mayoría huyó de la violencia familiar, del abuso sexual, de las drogas, del alcohol o quizás de un hogar destrozado.

Este niño, Rommel Quiminales, sobrevivió en las calles desde que tenía 10 años. Su familia se separó y no nadie podía ocuparse de él. Por lo tanto, se vio obligado a independizarse desde muy pequeño.


Cuando Maria Kabs se encontró con Rommel en una calle en 2015, no pudo evitar conmoverse de su difícil situación, así que lo entrevistó y tomó unas cuantas fotos para compartirlas en Facebook.

El entonces niño de 11 años se hizo amigo de un pequeño cachorro, al que llamó Badgi. Maria podía ver que el perro era todo para el niño solitario. Rommel no iría a ninguna parte sin él.

Badgi también quiere mucho al niño y lo protege de otros niños que intentan robarle su dinero.

Rommel le dijo a Coconuts Manilla: “Cuando esos chicos que huelen pegamento me intimidan, les ladra y se alejan”.

Cuando ahorra suficiente dinero, toma el autobús para visitar a su hermana mayor que vive en San José. Como trabajadora de la fábrica, gana muy poco y no tiene los medios para cuidar de él. Rommel también mencionó que no hay electricidad en su casa y que usa una lámpara de gas para alumbrarse.

El niño dejó la escuela en segundo grado, pero expresó su deseo de poder volver a la escuela: “Estoy ahorrando el dinero que recaudo de la limosna y ya compré un cuaderno”.

También añadió que después de eso, le gustaría ser actor o quizás veterinario, ya que le encantan los animales y también le gustaría cuidarlos.


Mucha gente se interesó en la historia de Rommel, y la foto de él abrazando a su perro fue compartida en innumerables ocasiones en las redes sociales, atrayendo también la atención de los medios de comunicación.

Según una actualización de Coconuts Manila, un mes después que las fotos de Rommel se volvieran virales, logró matricularse de nuevo en la escuela.


Pero continua en Quezon City los fines de semana mendigando. Esperemos que todo salga bien para este niño y su perro.

En efecto, no es fácil estar sin hogar, ya que hay que protegerse del calor, del frío y de los días difíciles. Esta historia nos recuerda que debemos estar agradecidos por todo lo que tenemos.

Un cachorro se preocupa por su dueño y trata de ayudarlo

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