Niños venezolanos recurren al suicidio de forma creciente ante la crisis traída por el socialismo

Por Julian Bertone
04 de Octubre de 2019
Actualizado: 04 de Octubre de 2019

El régimen socialista que sumerge a Venezuela en una crisis económica y política, también sumerge a su población en una crisis humanitaria donde las familias, y sobre todo los menores, resultan seriamente afectados tanto física como psicológicamente.

Esta semana, gracias a un informe presentado por el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) pudo conocerse una alarmante tendencia en alza al suicidio entre niños, niñas y adolescentes venezolanos.

El psicólogo Abel Saraiba, coordinador del programa Creciendo sin Violencia de Cecodap, expuso que en 2014 se registraron 11 casos de suicidio; 14 en 2015; 17 en 2016; y 34 en 2017. La cifra correspondiente a 2018 todavía no pudo precisarse por falta de datos globales, “pero la tendencia es en alza”, dijo Saraiba.

Los datos recopilados para el informe se relacionan también con los impactos emocionales a los que están expuestos los menores, según lo constatado por el Servicio de Atención Psicológica (SAP). La entidad también denuncia que se trata de algo totalmente ignorado por la dictadura chavista.

La venezolana Jugeidy Parada, de 32 años, y sus hijos posan para un retrato en su casa en el barrio Petare de Caracas el 9 de mayo de 2019. (MATIAS DELACROIX/AFP/Getty Images)

El SAP se fundó en 2017 en medio de las protestas multitudinarias en contra del régimen de Nicolás Maduro que tuvieron lugar en Venezuela, desde entonces han visto cómo al menos un 50% de las familias que acude a consulta lo hace por “conflictos internos y por el empleo de castigos físicos y humillantes”, según un informe de albertonews.

Saraiba habló sobre los deterioros mentales ocasionados por la crisis y destacó los altos niveles de estrés a los que se ven sometidos los padres, lo que indirectamente genera ambientes de crianza violentos y repercute en la salud mental de los niños y su desarrollo.

“Los datos nos están mostrando que crecer en una emergencia humanitaria compleja va a producir efectos en el desarrollo de los niños y adolescentes”, explicó Saraiba a TVVenezuela. “Estos efectos van a dejar una marca […] Efectivamente va a haber una secuela producto de vivir en estas condiciones”, añadió.

El psicólogo luego intentó demostrar cómo la salud mental de los menores puede verse gravemente afectada por la crisis y para eso describió lo que podría ser la vida cotidiana de un niño en Venezuela: “Pensemos en un niño que no puede recibir clases de manera normal; que ha migrado al menos uno de sus familiares, pudiendo ser dentro de estos su papá o su mamá o sus abuelos; tengamos luego presente que ha estado expuesto a situaciones de violencia; que vive en un estado de permanente tensión por no saber si habrán los recursos necesarios para comer, para realizar sus actividades normales de la vida”.  

Cecodap también presentó la abrumadora cifra de 849.000 niños dejados atrás como consecuencia de la migración en 2018. El número corresponde a menores que perdieron el contacto con al menos uno de sus padres, que debido a la crisis y las penurias que pasan en su país se ven forzados a buscar un sustento para la familia en el exterior.

 “28,3 % de los migrantes deja al menos un niño atrás. El 8 % de los casos atendidos por el SAP corresponden a esta problemática, siendo el tercer motivo de consulta del servicio”, dijo el psicólogo, y detalló que 1 de cada 4 niños y adolescentes que acuden por ayuda presentan cuadros de ansiedad, depresión o alteración del ánimo en algún nivel.

Ante esto, la dictadura de Maduro “brilla por su ausencia y deja a la deriva a los niños”, denuncia Cecodap.

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