Paga la cuenta de teléfono de un extraño en problemas y luego él recibe el mensaje que necesitaba

Por La Gran Época
04 de Diciembre de 2018 Actualizado: 23 de Febrero de 2019

Una mujer de Anchorage, Alaska, se dirigía a una tienda de comestibles cuando terminó siendo el ángel de la guarda de un hombre con mala suerte. Aunque este inspirador incidente ocurrió en mayo de 2016, el poder de la bondad que muestra todavía toca el corazón de la gente.

Kenyada Waters vio a un hombre parado un lado de la carretera con un letrero en la mano. El letrero decía, “Despedido 2 veces. Cualquier cosa ayuda”.

Al leer esas palabras desgarradoras, ella salió de su coche para ver qué podía hacer.


Kenyada escribió en una publicación de Facebook,”Hoy vi a un hombre parado a un lado del camino con un letrero! Y Dios me dijo que le diera mi tarjeta y lo contratara para que trabajara en mi negocio”.

Durante la conversación, supo que el hombre se llamaba Richard Poulin y que trabajó como podador y cortador de árboles durante más de 20 años.


Hace unos meses Richard fue despedido y aunque “lucha por mantenerse en pie”, estaba a punto de ser desalojado de su apartamento por falta de pago.

Ella recordó, “Estaba tan avergonzado de estar parado a un lado de la carretera pidiendo dinero, pero tuvo que hacer lo que tenía que hacer para que no le cortaran el teléfono celular necesario por si lo llamaban para una contratación laboral”.


La mujer explicó que, con la línea cortada de su teléfono móvil, él no podría recibir notificaciones de los trabajos que había solicitado, lo que lo llevó a perder muchas oportunidades de empleo.

Escribió, “Es solo un buen hombre que lo está pasando mal y que agotó todos sus recursos”.

Al enterarse de su lamentable estado, Kenyada sabía con exactitud qué hacer y llevó a Richard a una tienda cercana de AT&T.

Comentó en su publicación de Facebook, “Así que Dios me dijo que pagara su teléfono celular y no solo le pague uno, sino dos meses”.


Richard no pudo evitar llorar por el acto desinteresado de Kenyada.

Ella recordó, “¡Le dije que todo era Dios! Y que no deje que la indiferencia le haga daño”.

Cuando compartió un almuerzo amistoso con Richard, él recibió un mensaje de texto en su teléfono celular.

Escribió, “Era de uno de los trabajos que solicitó y podría tener un trabajo en dos semanas, en Kenai, ¡Alaska! ¡Wow! El tiempo de Dios es perfecto”.


Señaló que compartía esta publicación para “mostrar que hay poder y propósito en ser obediente a Dios”.

La bondadosa mujer exclamó, “¡Deja de juzgar a los sin hogar que luchan! ¡No todos son perezosos y adictos! ¡Podrías ser tú algún día! Extiende tu mano y no señales”.

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