Al jefe de policía de Tijuana le preocupa que sus fuerzas no sean suficientes para la afluencia de migrantes

Por Charlotte Cuthbertson - La Gran Época
21 de Noviembre de 2018 Actualizado: 21 de Noviembre de 2018

TIJUANA, México – El jefe de Policía de Tijuana dijo que se prepara para un gran trabajo, cuando lleguen a la ciudad los miles de migrantes restantes de Centroamérica que viajan con la intención de cruzar hacia Estados Unidos, posiblemente en masa.

Hasta ahora, alrededor de 2500 migrantes acampan en un complejo deportivo local y otros cientos más en varios refugios repartidos por toda la ciudad. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) dijo el 19 de noviembre que actualmente hay 6000 migrantes en Tijuana.

Mario Martínez, jefe de la Policía de Tijuana, explicó que esperaba en estos días 2500 migrantes adicionales de una segunda ola que se encuentra actualmente en el área de Mexicali.

“Luego, en dos semanas, llegarán otros 3000. Esperemos que la información sea falsa porque nos preocupa perder el control”, dijo en una entrevista exclusiva a La Gran Época, el 18 de noviembre.

Hasta el momento, la policía municipal pudo manejar todo lo que les lanzaron, incluidas las rocas que tiraron contra su personal el 15 de noviembre. “Afortunadamente no hubo heridos. Nos las arreglamos para controlar la situación”, dijo Martínez.

Durante la semana que lleva la caravana de migrantes en Tijuana, la policía arrestó a 57 miembros por delitos como posesión de drogas, intoxicación en la vía pública y enfrentamientos, según el secretario de seguridad pública de Tijuana, Antonio Sotomayor. De los arrestados, 47 son de Honduras, cinco de El Salvador, cuatro de Guatemala y uno de Nicaragua. Sotomayor dijo que 42 serán deportados y no podrán ingresar a México legalmente.

Un oficial de policía le dijo a La Gran Época que escuchó a varios migrantes en el campamento principal alardeando que son miembros de la pandilla MS-13. Según los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), entre los migrantes hay más de 500 criminales.

El día de la entrevista, Martínez dijo que tuvo que desplegar a 200 oficiales, algunos con equipo antidisturbios, para crear una barrera entre el campamento de migrantes y unos 400 residentes locales que protestaban contra ellos. Una persona que “vino a incitar a los manifestantes” fue arrestada, dijo.

“Estamos esperando más protestas, pero estamos preparados”.

Los manifestantes locales dijeron que estaban hartos de los migrantes que se quejaban de la comida que les habían proporcionado, así como de la violencia que habían desatado en Tijuana.

Guadalupe Arangure, una residente local, dijo que está mal pensar que es una caravana de migrantes.

“No se desvíen, esto es una invasión”, dijo. “Una vez que cruzas las fronteras, una vez que cruzaste esas fronteras con violencia, se convirtió en una invasión”, destacó Arangure.

Hace un mes, la caravana rompió una cerca en la frontera entre Guatemala y México y, posteriormente, empujó su paso hacia el norte.

El gobierno mexicano ofreció asilo a los migrantes, pero la mayoría se negó, diciendo que quieren vivir en Estados Unidos.

Martínez dijo que está recibiendo cierto apoyo de la policía federal, pero no es suficiente.

“Ese es uno de los problemas. Ellos son los que nos están dando el problema porque no pudieron controlarlos”, dijo, refiriéndose al gobierno que permite que la caravana viaje virtualmente sin obstáculos a través de México.

“La situación es muy complicada. Pero lo estamos coordinando para que no perdamos el control”, dijo. “Le pido a la comunidad de Tijuana el sentido común. Esto no es culpa nuestra. Nuestra obligación es dar seguridad a nuestra comunidad y a las personas que están llegando”.

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