Nueva York inicia análisis genéticos de niños afectados por dolencia de COVID-19

Por EFE
22 de Mayo de 2020
Actualizado: 22 de Mayo de 2020

Después de que al menos 3 niños resultaran muertos y 161 más hospitalizados en el estado de Nueva York por una dolencia inflamatoria que ha sido relacionada con el virus del PCCh (Partido Comunista Chino), comúnmente conocido como nuevo coronavirus, los hospitales de la región han iniciado análisis detallados de los pacientes para averiguar si comparten alguna variación genética.

Según información publicada por el New York Times, además de muestras de sangre, los hospitales han recogido tejidos de al menos uno de los tres fallecidos, de 5, 7 y 18 años de edad, que han sido enviados a un laboratorio del sistema de salud público para ser analizados en profundidad.

Un equipo de más de 30 epidemiólogos, médicos clínicos y estadísticos revisan miles de páginas de informes médicos en un esfuerzo para investigar la rara enfermedad que ha afectado a más de 160 niños de la región, que incluyen una inflamación múltiple del sistema, y que los expertos han relacionado con el COVID-19.

Nueva York, con los 161 menores afectados, es una de las regiones del mundo que mayor número de este tipo de casos ha informado públicamente.

La dolencia, llamada síndrome inflamatorio multisistema, puede estar caracterizada por la inflamación del corazón, los vasos sanguíneos, los tractos gastrointestinales y otros órganos, algo que se cree está causado por una reacción al virus del PCCh.

Por ahora, el carácter desconocido de este síndrome ha llevado al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, a prohibir la apertura de los colegios de verano.

Los doctores de Nueva York han asegurado que desde que se empezó a investigar la conexión entre el Zika en mujeres embarazadas y la microcefalia de sus hijos, en 2015 y 2016, no ha habido un esfuerzo tan urgente por descifrar esta misteriosa amenaza para los niños.

“Estamos mirando todo lo posible, terapias, diagnósticos, los cuadros clínicos, y estamos intentando unirlo todo”, dijo el comisario de Salud del estado de Nueva York, Howard Zucker, al New York Times.

Según el medio, durante una reunión virtual convocada urgentemente entre varios pediatras del estado de Nueva York la semana pasada, uno de los doctores informó de que había habido un aumento de más de 40 niños en su hospital.

Otro de los médicos habló de peligrosas dolencias cardíacas entre los menores afectados por el síndrome, y uno más explicó cómo un adolescente de 14 años fue ingresado en buenas condiciones en un hospital del Bronx pero cuyo estado se deterioró con rapidez.

“Veinticuatro horas más tarde, estaba delirando agresivamente y se le tuvo que sujetar y sedar”, recordó el médico Michael Ushay.

Los primeros casos del nuevo síndrome empezaron a llamar la atención de los médicos a finales de abril y principios de mayo, un mes después del pico del COVID-19 en Nueva York.

Casi de forma inmediata, los doctores notaron que algunos pacientes tenían unos síntomas muy parecidos a los que se desarrolla con la enfermedad de Kawasaki, que también lleva a la inflamación de los vasos sanguíneos y cuyos síntomas van desde rojez de los globos oculares a arterias coronarias dañadas que pueden desembocar en ataques de corazón o aneurismas.

Sin embargo, con la enfermedad de Kawasaki pocos eran los niños que acababan en cuidados intensivos o con necesidad de soporte vital, mientras que las víctimas del nuevo síndrome sí lo hacen.

EE.UU. sigue siendo un importante foco de la pandemia con más de 1,5 millones de casos y al menos 95,000 muertes, de acuerdo con los datos que recopila la Universidad Johns Hopkins.

Nueva York es el estado más afectado del país, con más de 358,000 contagios y unos 28,000 muertos.


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