La obesidad infantil alcanzó niveles “alarmantes” en el mundo

26 de Enero de 2016 Actualizado: 26 de Enero de 2016

La obesidad infantil de menos de cinco años alcanzó niveles “alarmantes” a nivel mundial, y se convirtió en una “pesadilla explosiva” en los países en desarrollo, indicó este lunes un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los autores del informe destacan que, históricamente, la obesidad infantil no se trató como un problema de salud pública, al considerarse muchas veces como la consecuencia del estilo de vida de la familia.

Sin embargo, al cabo de dos años de investigación en más de cien países, los autores destacan que los gobiernos y los organismos de salud son fundamentales para atajar la obesidad infantil.

Si no se afronta con seriedad el problema, “la epidemia de obesidad podría revertir muchos de los beneficios para la salud que han contribuido al aumento de la longevidad observado en el mundo”, apuntan los autores del informe.

Cabe destacar que las causas que explican la obesidad infantil son factores biológicos, un acceso inadecuado a comida sana, una menor actividad física en las escuelas y la desregulación del mercado de alimentos grasos, apunta el informe.

Gluckman reconoció que las recomendaciones del informe, desde promover un estilo de vida más sano hasta aplicar más impuestos a las bebidas azucaradas, son de sentido común.

Sin embargo, entiende que esas recomendaciones no se aplicaron de forma apropiada en ningún lugar del mundo. El resultado es que el número de niños con sobrepeso pasó de 31 millones a 41 millones entre 1990 y 2014.

“Hasta ahora, los avances en la lucha contra la obesidad infantil han sido lentos e irregulares”, indican los miembros de la Comisión sobre el fin de la obesidad infantil, a los que la OMS encargó el informe.

La obesidad infantil “es una pesadilla explosiva en los países en desarrollo”, detalló Gluckman. Los números son especialmente alarmantes en África, donde el número de niños de menos de cinco años con sobrepeso u obesidad se deplicó entre 1990 y 2014, pasando de 5,4 millones a 10,3 millones.

El informe además explica que en los países ricos, los niños pobres tienen más riesgo de volverse obesos, en parte por el bajo precio y la abundancia de comida rápida rica en grasa y azúcar.

En los países pobres, los hijos de familias ricas tienen a su vez más posibilidades de ser obesos, en particular en las culturas en las que “se suele considerar que un niño con sobrepeso es un niño sano”.

Asimismo, los autores del informe, existen dos procesos biológicos que exponen a un niño a la obesidad. El primero, llamado “desfase”, resulta de una malnutrición durante el embarazo y los primeros meses de vida, que puede tener un impacto en las funciones genéticas y hacer que el niño sea más proclive a sufrir sobrepeso más adelante.

El segundo proceso, llamado “de desarrollo”, puede ocurrir cuando la madre embarazada es obesa o padece diabetes. Esto “predispone al niño a un exceso de grasa asociado a problemas de metabolismo y a la obesidad”, reza el informe.

TE RECOMENDAMOS