Ocasio-Cortez advierte a Millennials: nada de hijos debido al cambio climático

Como todas sus ideas, esta no es original en ella
Por Steven W. Mosher
02 de Marzo de 2019 Actualizado: 02 de Marzo de 2019

La nueva representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.) volvió a hacerlo.

Después de afirmar que el mundo tal como lo conocemos terminará en 12 años, ahora está aconsejando a los millennials que no tengan hijos.

“Nuestro planeta se enfrentará al desastre si no damos la vuelta a este barco”, dijo Ocasio-Cortez el pasado fin de semana, alabando su “Nuevo Acuerdo Verde” en un video en vivo de Instagram.

No importa que no exista ninguna evidencia de que el mundo se esté enfrentando a una catástrofe inminente provocada por el clima. Y que cualquier aumento gradual de la temperatura global que ocurra durante el próximo siglo pueda ser tratado de manera mesurada y racional sin arruinar la economía de Estados Unidos.

Les aseguro que Ocasio-Cortez parece experimentar una verdadera angustia por el calentamiento global. “Huracanes, tormentas, incendios, nos estamos muriendo”.

¿Será porque sabe que diciendo “el fin está cerca”, e insinuar que “solo yo sé cómo salvarte” es una buena manera de asustar a los millennials para que voten por ella?

Ahora que se encuentra en Washington, sin embargo, está llevando el asunto un paso más allá. Parece que quiere asustar a los millennials con que no podrán tener hijos.

“Existe un consenso científico de que las vidas de los niños van a ser muy difíciles”, advierte en el mismo vídeo. “Y esto lleva a los jóvenes a tener una pregunta legítima: ¿Está bien seguir teniendo hijos?”

Por supuesto, nadie querría traer a un niño al mundo que Ocasio-Cortez describe, es decir, uno que se tambalea al borde del caos climático y de la anarquía social. Y es cierto que algunas partes del planeta ya se parecen a la distopía de “Mad Max”. En tales lugares, las condiciones son tan malas que las personas reflexivas bien podrían querer permanecer sin hijos.

Aquellos que viven en “paraísos” socialistas como Venezuela, Corea del Norte y Zimbabue, por ejemplo, podrían hacer una pausa razonable en la procreación. ¿Quién quiere ver a su hijo comer de los cubos de basura, o incluso morir de hambre, debido a la mala gestión socialista de la economía?

O considere la difícil situación de los niños en China, donde la falta de controles ambientales hace que el aire de las grandes ciudades a menudo sea apenas respirable. ¿Quién quiere ver a su hijo ahogarse con el humo?

¿Pero en Estados Unidos? Vivimos en la democracia más estable, próspera y ambientalmente consciente que el mundo haya visto jamás. Para Ocasio-Cortez, aconsejar a los jóvenes norteamericanos que el “calentamiento global” significa quedarse sin hijos no tiene sentido.

Sin embargo, tal será el efecto corrosivo de su propaganda sobre el cambio climático en las mentes de los millennials que algunos probablemente harán precisamente eso.

Ya ha pasado antes

A finales de los años sesenta y principios de los setenta, “La bomba demográfica” (1968) de Paul Ehrlich traumatizó a toda una generación de estudiantes universitarios. “La batalla para alimentar a la humanidad ha terminado”, dijo Ehrlich sin aliento a sus lectores en la primera página. “Cientos de millones de personas morirán de hambre en los años 70”. A partir de allí solo se volvió más aterrador.

Leyendo a Ehrlich, muchos de los miembros de la generación de los 60 decidieron que lo único responsable era no tener hijos.

Una estudiante de graduación de la Universidad de Mills en 1969, por ejemplo, estaba tan conmocionada por el mensaje apocalíptico de Ehrlich que dedicó todo su discurso de graduación a los peligros de la sobrepoblación.

“Nuestros días como raza en este planeta están contados”, declaró. “Estoy terriblemente triste por el hecho de que lo más humano que puedo hacer es no tener hijos”.

El título de su discurso fue: “El futuro es un cruel engaño”.

Pero el único engaño en cuestión era el de Ehrlich, que le robó sus futuros hijos.

No fue hasta el año 2000, cuando nuestra alumna de graduación -junto con el resto de su generación- ya habría pasado la menopausia, que los medios de comunicación finalmente reconocieron la verdad: la superpoblación era un mito del siglo XX.

¿El alarmismo del cambio climático de Ocasio-Cortez se convertirá ahora en el tipo de actitudes antipopulares y antibebés que se encuentran en el movimiento ambientalista radical? ¿Será que otra generación de jóvenes será despojada de su progenie?

Los radicales del medio ambiente en Estados Unidos, Europa y en la ONU así lo esperan. Con el fin de desalentar la maternidad, se sabe que algunos incluso se refieren a los bebés como pequeños “emisores de carbono“.

Esta es sin duda la forma menos encantadora de referirse a los recién nacidos.

Pero ahora Ocasio-Cortez también piensa que quizás no está bien tener hijos.

En su opinión, el planeta -no las personas- debe ser lo primero.

Steven W. Mosher es el presidente del Population Research Institute y autor de “Bully of Asia: Por qué el sueño de China es la nueva amenaza para el orden mundial”.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

 

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