Odebretch revela que Lula da Silva le pidió hacer en Cuba un proyecto “con motivación ideológica”

Por Anastasia Gubin
10 de Diciembre de 2019 Actualizado: 10 de Diciembre de 2019

Marcelo Odebrecht dijo en una entrevista esta semana que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva le pidió que hiciera un proyecto especial en Cuba, que más allá de lo económico tenía razones ideológicas.

“En todos los países nosotros íbamos por iniciativa propia, conquistábamos o buscábamos una exportación de bienes y servicios. En Cuba había un interés de Brasil de ayudar a desenvolver algunos proyectos. Esa ahí que Lula le pidió a (la empresa) Odebretch un proyecto para Cuba”, dijo el empresario al medio Folha do Sao Paulo, el 9 de diciembre.

En 20 años de actividad, dijo el empresario, solo vio “una iniciativa del gobierno brasileño que, a pesar de la lógica económica detrás de ella, tenía una motivación ideológica y geopolítica, que era Cuba”.

La idea de construir un gran proyecto en Cuba para generar empleos había sido sugerida por Lula a Odebretch después que el líder socialista brasileño viajara a la isla caribeña. En la entrevista, Marcelo Odebretch relató que primero él le sugirió una carretera, pero su empresa consideró mejor ampliar el Puerto de Mariel.

El megapuerto del Mariel en la provincia de Artemisa, Cuba, durante su inauguración el 27 de enero de 2014. Cuba inauguró su nuevo “megapuerto” del Mariel, en una ceremonia que estuvo encabezada por el líder del régimen cubano Raúl Castro y la presidenta brasileña Dilma Rousseff, (ADALBERTO ROQUE/AFP vía Getty Images)

“Evaluamos las oportunidades e identificamos lo mejor para Brasil, económicamente y desde el punto de vista de exportar bienes y servicios, era hacer un puerto en Cuba“, dijo.

Para financiar el proyecto, Lula le dijo que se encargaría de facilitarle la inversión con un crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Vista de la zona de desarrollo del puerto de Mariel, en Mariel, Cuba, el 31 de octubre de 2017. (YAMIL LAGE/AFP vía Getty Images)

“Al principio, yo personalmente temía este financiamiento. Lo encontré complicado. Hubo una gran reacción de nuestros clientes en Florida, que era nuestra mayor operación estadounidense. (…) De hecho, Cuba no fue una opción fácil para nosotros, pero terminamos yendo”, afirmó en la entrevista.

Finalmente en lo económico reconoció que después se le abrieron las puertas a otros proyectos en otros países. “En mi opinión, considerando ese momento, no fue una apuesta equivocada”.

Marcelo Odebretch, presidente de Odebretch entre 2008 y 2015, cumple en su domicilio 19 años y cuatro meses de prisión por su participación en el esquema de corrupción y lavado de dinero de la operación Lava Jato, que ha llevado en su país a cientos de políticos y hombres de negocio a prisión, y ha trascendido frontera a decenas de países comprometidos.

También Lula fue condenado a prisión, pero un reciente cambio de ley le permitió salir en libertad.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (Izquierda detrás) y el líder comunista cubano Raúl Castro (Derecha detrás) junto al viceministro de Relaciones Exteriores brasileño Antonio Patriota (izq.) y su homólogo cubano Marcelino Medina en La Habana, el 24 de febrero de 2010. (ENRIQUE DE LA OSA/AFP/Getty Images)

La Corte Suprema de Brasil anunció el 7 de noviembre un vuelco radical a las normas de encarcelamiento en el país. Una decisión que sirvió para que los abogados del expresidente Lula da Silva, condenado por corrupción y lavado de dinero, consiguieran su “liberación inmediata”.

El presidente del Supremo Tribunal, ministro Antonio Dias Toffoli, emitió su voto con lo cual los condenados podrán permanecer en libertad hasta concluir las cuatro instancias de apelación, reportó Ansa Latina. Esto permitió la liberación numerosos condenados en el caso Lava Jato.

Hugo Chávez (izq.) de Venezuela y Raúl Castro de Cuba, se abrazan mientras el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (abajo) sonríe durante la Cumbre del Mercosur, en Sauipe, Brasil, el 16 de diciembre de 2008. (EVARISTO SA/AFP/Getty Images)

El expresidente, fundador del Partido de los Trabajadores, tiene una condena ratificada en tercera instancia en el “caso del triplex”, en el que la justicia dio por probado que recibió un apartamento en una playa en la localidad de Guarujá, en el estado de Sao Paulo, a cambio de favores a la constructora OAS en contratos con la petrolera Petrobras.

Lula todavía tiene una alegación pendiente en el Supremo.

En un segundo caso, ”Atibaia”, le restan dos recursos que podrá llevar en libertad.

En el mes de noviembre, los tres jueces de la sala octava del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región decidieron por unanimidad elevar a 17 años y 1 mes de cárcel la pena a 12 años y 11 meses que le había sido impuesta en primera instancia en esta causa.

En su alegación, el instructor del caso, Joao Pedro Gebran Neto, manifestó que “poco importa la cuestión sobre la propiedad de casa de Atibaia”, pues el “hecho es que Lula usaba el inmueble”, formalmente registrado a nombre del empresario Fernando Bittar.

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