La ONU es llamada a actuar contra el tráfico de órganos en China

27 de Junio de 2015 Actualizado: 30 de Junio de 2015

GINEBRA – Un grupo de médicos, abogados y activistas internacionales se reunieron en el Palacio de las Naciones, la sede de las Naciones Unidas, para analizar lo que según dijeron son asesinatos en masa llevados a cabo por el régimen chino, e hicieron un llamamiento a las Naciones Unidas para que abra una investigación exhaustiva sobre el tema.

El llamamiento viene seis meses después de que las autoridades chinas dijeran que  detendrían todo uso de órganos de prisioneros sentenciados a muerte – un movimiento que estos investigadores consideran un intento de esconder bajo la alfombra el crimen mayor, las sustracciones de órganos en masa de prisioneros de conciencia.

Doctores Contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH), una organización de ética médica establecida en Washington D.C. presidió la conferencia en el Palacio de las Naciones el 24 de junio, primero pidiendo la atención a las dos millones de firmas enviadas a las Naciones Unidas, exigiendo a la organización que investigue la sustracción de órganos en China.

Las firmas fueron recogidas en 50 países a través de una red global realizada por voluntarios, que se embarcó en la campaña en 2012. DAFOH pidió que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra´ad Al Hussein, exija a China que ponga un fin inmediato a la práctica de la sustracción forzada de órganos, y también el cese en general de la persecución a la práctica espiritual Falun Gong.

A pesar de algunos intentos en años recientes, China no tiene un sistema nacional efectivo de donaciones de órganos voluntario, en parte por las creencias tradicionales chinas que requieren que el cuerpo se conserve intacto después de la muerte. Pero las cifras ofrecidas por las autoridades chinas indicaron con los años que China pasó de casi no tener un sistema de trasplantes a una industria que realizaba más de 10.000 al año, la segunda detrás de Estados Unidos.

Simone Schlegel (C) modera la conferencia en el Palacio de las Naciones el 24 de junio de 2015 (Davide Giannotti / La Gran Época)
Simone Schlegel (C) modera la conferencia en el Palacio de las Naciones el 24 de junio de 2015 (Davide Giannotti / La Gran Época)

Los prisioneros de conciencia que consiguieron escapar de la muerte se han visto sometidos a exámenes médicos mientras estaban en prisión o en campos de trabajo. Investigadores creen que el intento era identificar el tipo de órgano y sangre, para que esos individuos pudieran estar disponibles rápidamente para extraerles posteriormente los órganos.

El delegado europeo de DAFOH Li Huige describió brevemente el crecimiento de este sistema: en los últimos 15 años hubo un incremento significativo de trasplantes al año en China, con un pico de 12.000 en 2004. Cuando las cifras se volvieron altamente obvias, las autoridades chinas admitieron que los prisioneros ejecutados eran la fuente de los órganos.

Pero no la única fuente. Según el abogado de DAFOH, Carlos Iglesias, un abogado español que ha procesado a las autoridades chinas involucradas en perseguir a Falun Gong, la sustracción de órganos de prisioneros de conciencia en China es un “nuevo Holocausto”. Así lo explicaba: “No hay otra manera de definir esta persecución de 100 millones de ciudadanos chinos inocentes, convirtiéndoles en un banco de órganos vivos, sólo por su creencia en Falun Gong y en los principios de verdad, benevolencia y tolerancia”. Durante su discurso, Iglesias trató de dirigirse directamente a la ONU: “Despierten, caballeros de las Naciones Unidas. La guerra más brutal y silenciosa en la historia está teniendo lugar, invisible a nuestros ojos”. Señaló que la campaña contra Falun Gong, lanzada por el ex-presidente chino Jiang Zemin en 1999, fue desde el principio un intento de genocidio. Una de las primeras órdenes asociadas con la campaña fue “difámenlos públicamente, arruínenlos económicamente, y destrúyanlos físicamente”, según declaraciones de aquellos perseguidos, a quienes  los perseguidores les dieron a conocer en varios momentos el alcance de la campaña.

Christoph Wiedmer, director de la Sociedad Suiza para Pueblos Amenazados, dijo en la reunión: “La posición del gobierno que trata a las minorías como meros asuntos internos obstaculiza la efectiva implantación a largo plazo de los derechos humanos”. Él también llamó a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para que hiciera más para presionar a China.

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