OPINIÓN: La guarida de ladrones y delincuentes en la trama de la colusión rusa

Por Tian Yuan - La Gran Época
05 de Mayo de 2018 Actualizado: 09 de Mayo de 2018

El día que el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) publicó un informe condenatorio sobre el exsubdirector del FBI Andrew McCabe, el presidente Donald Trump escribió en un tuit: “¡Nada de colusión, todo inventado por esta guarida de ladrones y delincuentes!” La “guarida de ladrones y delincuentes” aparentemente se refería a los conspiradores en el DOJ y al FBI bajo la administración de Barack Obama, incluyendo a McCabe y James Comey, el director despedido del FBI.

McCabe filtró o autorizó a un subordinado a filtrar a los medios de comunicación sobre una investigación en curso y mintió al respecto, no una vez, sino cuatro veces, a los investigadores del Departamento de Justicia.

Comey escribió siete memorandos sobre sus conversaciones con Trump, de las cuales cuatro se consideraron clasificadas. Filtró al menos un memorando a los medios de comunicación a través de un amigo, que era empleado del FBI. McCabe, Comey y su amigo, son los verdaderos “ladrones y delincuentes” del FBI. Deberían ser procesados con todo el peso de la ley.

Esto también plantea la pregunta: ¿Eran el DOJ y el FBI la única “guarida de ladrones y delincuentes” bajo la administración de Obama?

La respuesta es definitivamente no. El director de la Agencia de Inteligencia de Defensa de la administración de Obama, James Clapper, acaba de unirse a las filas de mentirosos y filtradores que se encuentran entre los altos funcionarios de Obama, según un informe desclasificado y elaborado por la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Una de las principales conclusiones del informe es que, sin autorización, Clapper reveló detalles a Jake Tapper de la CNN sobre una reunión informativa con Obama y el entonces presidente electo Trump en relación con el expediente Steele. Pero cuando Clapper testificó ante la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes en julio de 2017, “negó rotundamente” haber discutido el expediente o cualquier otra información relacionada con la investigación de Rusia con los periodistas.

Probablemente dándose cuenta de que cometió perjurio, Clapper se sinceró y reconoció que filtró información sobre la sesión informativa a Tapper y posiblemente a otros periodistas, según el informe.

La filtración de Clapper a la CNN fue significativa porque sirvió de excusa para que algunos medios de comunicación publicaran el expediente, según aclara el informe. Medios de comunicación como CNN tenían el expediente a finales de 2016, pero temían publicarlo debido a la información no verificada y a su naturaleza salaz.

Tapper escribió un artículo sobre el informe y el expediente, basado en la filtración de Clapper, el 10 de enero de 2017. Unas horas más tarde, el medio Buzzfeed publicó el texto completo del dossier.

Un día después que el expediente se hiciera público, Clapper hizo una declaración argumentando que la comunidad de inteligencia “está lista para servir a su administración”, refiriéndose a la administración Trump. También alegó: “Expresé mi profunda consternación por las filtraciones que aparecieron en la prensa, y ambos coincidimos en que son extremadamente corrosivas y dañinas para nuestra seguridad nacional”. Siendo el autor de la filtración, Clapper, con dos caras, llevó la perfidia y el engaño político a un nuevo nivel.

CNN recompensó a Clapper con creces: se unió al network como analista de seguridad nacional en agosto de 2017.

Algunos dicen que en los círculos políticos de élite, el doble juego y las puñaladas por la espalda son la norma, así que lo que Clapper hizo no es demasiado sorprendente. Pero el hecho de que parezca haber tantos McCabes, Comeys y Clappers en la anterior administración de Obama sigue siendo asombroso. Mientras la Comisión de Inteligencia de la Cámara sigue exponiendo a más comadrejas, la pregunta interesante es: “¿Quién será el próximo?”.

 

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

 

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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