Oregon estudia hacer permanente el mandato de mascarillas

Por Zachary Stieber
19 de Abril de 2021
Actualizado: 19 de Abril de 2021

Los funcionarios de Oregon están considerando hacer permanentes los requisitos de enmascaramiento y distanciamiento social.

Los requisitos, introducidos por primera vez el año pasado en un intento de frenar la propagación del virus que causa el COVID-19, expiran el 4 de mayo.

La División de Seguridad y Salud Laboral de Oregon (OSHA) propone normas sin fecha de finalización que exigen una mascarilla u otro tipo de cobertura facial a cualquier persona que entre en una empresa o en una instalación de alojamiento proporcionada por los empleadores. Las normas también exigen el distanciamiento físico, o el mantenimiento de la distancia entre las personas.

“Como la Orden Ejecutiva del Gobernador está a punto de expirar, la emergencia de salud pública sigue siendo una preocupación sustancial en Oregon. Por lo tanto, es necesario ampliar las disposiciones de la Orden Ejecutiva con una norma permanente. Las exposiciones únicas creadas en el entorno de las viviendas de trabajo, en particular en las situaciones laborales que requieren un gran número de trabajadores, hacen que estas normas sean necesarias para reducir el riesgo para los trabajadores individuales”, dijo la división al presentar un resumen de una de las normas propuestas.

La oficina indicó que la normativa de mascarillas para las empresas probablemente se derogará “una vez que ya no sea necesaria para hacer frente a la pandemia de COVID-19”.

Durante el período de comentarios públicos sobre las propuestas, la OSHA recibió un número récord, en su mayoría críticos, y casi 60,000 residentes firmaron una petición en contra de su aplicación.

El autor de la petición, Jack Dresser, dijo que no se debería permitir a una agencia pública no elegida, ejercer una autoridad “indefinida” sobre cualquier faceta de la vida pública.

“Estas normas seguirán imponiendo un alcance intrusivo, oneroso e innecesario de parte del gobierno a las empresas de Oregon, sus empleados, la privacidad de los clientes y la libertad de los clientes para llevar a cabo el comercio sin la interferencia del gobierno”, escribió Dresser.

Los opositores también están molestos por el hecho de que los funcionarios del gobierno no digan cuán bajo debe ser el número de casos de COVID-19 en Oregon, o cuántas personas tendrían que ser vacunadas para que se levanten los requisitos en un estado que ya tiene algunas de las medidas de seguridad más estrictas de la nación.

“¿Cuándo serán innecesarias las mascarillas? ¿De qué estudios científicos se basan estos mandatos, especialmente ahora que faltan días para que la vacuna esté disponible para todo el mundo?”, dijo la senadora estatal Kim Thatcher, republicana de Keizer, cerca de la capital del estado. “Las empresas han tenido que jugar a ser los ‘policías de la mascarilla’ durante la mayor parte de un año. Ellos merecen alguna certeza sobre cuándo dejarán de ser amenazadas con multas”.

Michael Wood, administrador de la OSHA de Oregon, dijo que está revisando todos los comentarios para ver si son necesarios cambios previos a la toma de una decisión final antes del 4 de mayo, cuando las normas actuales caduquen.

El propietario de Kingsland Kitchen, Chris Payne, se encuentra junto a los asientos de su restaurante y cafetería en el centro de Portland, Oregon, el 14 de septiembre de 2020. (Robyn Beck/AFP vía Getty Images)

Oregon, un estado azul, está entre los que tienen las restricciones más estrictas de Estados Unidos en cuanto a COVID-19 y ahora contrasta con gran parte del resto de la nación, a medida que las vacunas están más disponibles.

Al menos seis estados —Alabama, Iowa, Mississippi, Montana, Dakota del Norte y Texas— levantaron los mandatos de mascarilla y algunos nunca los aplicaron. En Texas, los negocios volvieron a abrir al 100 por ciento de su capacidad el mes pasado.

“No se equivoquen, COVID-19 no ha desaparecido, pero está claro, por las recuperaciones, las vacunaciones, la reducción de las hospitalizaciones y las prácticas seguras que los texanos están utilizando, que los mandatos estatales ya no son necesarios”, anunció el mes pasado el gobernador de Texas, Greg Abbott.

Varios altos funcionarios de salud pública, como el Dr. Anthony Fauci, criticaron esta acción, la cual no provocó el aumento de casos de COVID-19 que algunos habían predicho. Fauci dijo más tarde que ese hecho le parecía “confuso“.

COVID-19 es una enfermedad causada por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino).

Oregon registró un descenso de los nuevos casos diarios de la enfermedad desde un máximo de más de 2000 en diciembre del año pasado hasta varios cientos en marzo. Luego, este mes, los casos diarios aumentaron, alcanzando un máximo reciente de 888 el 17 de abril.

Unos 199 pacientes con COVID-19 estaban hospitalizados hasta el 16 de abril, con otros 15 pacientes sospechosos de tener la enfermedad, según los datos del estado. El estado disponía más de 5000 camas de hospital.

De acuerdo con las normas temporales de Oregon, 11 negocios del estado fueron multados por infracciones. La semana pasada, dos locales de Black Bear Diner, uno en Bend y otro en Redmond, recibieron multas de más de 35,000 dólares por “permitir deliberadamente comer en el interior”, a pesar de que las autoridades designaron al condado de Deschutes como de “riesgo extremo” de transmisión del virus.

Además de los requisitos de mascarilla y distanciamiento, las propuestas permanentes de Oregon incluyen normas en el lugar de trabajo relativas al flujo de aire, la ventilación, la notificación a los empleados en caso de brote y los protocolos de saneamiento.

La gobernadora de Oregon, Kate Brown, habla con la prensa en Roseburg, Oregon, el 2 de octubre de 2015. (Scott Olson/Getty Images)

Las propuestas encajan con otras acciones emitidas por la gobernadora demócrata Kate Brown, quien utilizó una declaración de estado de emergencia que exige el uso de mascarillas en público en todo el estado —e incluso en el exterior cuando no se puedan mantener los seis pies (1.83 metros) de distancia— y requirió umbrales estrictos, en cada condado, para el cierre de negocios o la reducción de la capacidad cuando el número de casos se eleve por encima de ciertos niveles.

En la actualidad, más de un tercio de los condados de Oregon están limitados a reuniones sociales de seis personas en interiores, y la ocupación máxima para los comedores interiores, entretenimiento en interiores y gimnasios es del 25 por ciento de su capacidad o de 50 personas, lo que sea menor. Muchas escuelas acaban de reabrir tras un año de aprendizaje por internet.

La norma sobre el lugar de trabajo está “impulsada por la pandemia y será derogada”, dijo Wood.

“Pero puede que no tenga que desaparecer exactamente al mismo tiempo que se levante el estado de emergencia”, dijo, refiriéndose a las órdenes ejecutivas de Brown.

En medio de la frustración y las privaciones pandémicas, el tema ganó mucha atención pública. La agencia recibió más de 5000 comentarios públicos, batiendo su anterior récord de 1100 observaciones.

“La mayoría de los comentarios fueron simplemente hostiles a toda noción de restricciones por COVID-19”, dijo Wood. “La inmensa mayoría de los comentarios se enmarcan en el contexto de ‘no es necesario hacer nada'”.

Justin Spaulding, médico del Instituto de Cataratas y Láser del Sur de Oregon, es uno de los que planteó su preocupación por la propuesta en los comentarios públicos.

“No entiendo estas nuevas directrices para las empresas. Si las ponemos en práctica, solo conseguiremos que la reciente caída de los negocios se vea afectada”, escribió. “Tenemos un gran subconjunto de pacientes que no están dispuestos [o] son hostiles con las directrices actuales, y hacerlas permanentes solo empeorará la situación”.

Con la colaboración de The Associated Press.

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