Padres: recuperen su hombría en la forma confuciana

Por Leo Timm
13 de Febrero de 2020 Actualizado: 13 de Febrero de 2020

Nuestro mundo moderno ha puesto la paternidad en una situación difícil. Desde una tasa de divorcios del 50% hasta una carrera de servidumbre en una oficina corporativa, a menudo puede parecer que los padres contemporáneos apenas tienen alguna oportunidad de estar a la altura de su nombre.

Y parece que la sociedad le da a nuestras madres una mayor participación de amor: desde el año 2004, las ventas para el Día del Padre se han quedado sistemáticamente atrás en comparación con las del Día de la Madre, en gastos por cerca del doble, según las estadísticas de la Fundación Nacional de Minoristas en Estados Unidos.

Los antiguos chinos le dieron mucha importancia al papel del padre en la familia. Los antiguos honraron a sus padres con una reverencia igual que a reyes e incluso a dioses. En tiempos legendarios, el carácter para “monarca” contenía dentro el símbolo de “padre”. Si bien esto puede sonar extremo a los oídos modernos, la tradición china ofrece amplias lecciones a los padres de hoy.

Confucio, filósofo chino. (Unbekannt/DominioPúblico/WikimediaCommons)

Padres en la tradición china

Como jefe de la unidad más pequeña en la sociedad, la familia, el padre es responsable no solo del bienestar físico de su hogar, sino también de inculcar en sus hijos costumbres y actitudes asociadas con los roles familiares que también serán heredados.

Confucio, el famoso sabio que vivió hace más de 2500 años, enseñó que la piedad filial o “xiao”, era la piedra angular de la familia funcional. Se basa en la reciprocidad inherente a diferentes relaciones sociales entre amigos, hermanos mayores y menores, padre e hijos, marido y mujer, gobernantes y gobernados. Al reconocer estas relaciones, la gente podría vivir y crecer unida en armonía.

Confucio sostuvo que el amor paterno era diferente al del afecto maternal; sobre todo, un padre debe guiar con respeto saludable.

Una distancia saludable

Si bien el padre era amable y cariñoso con sus hijos, aún debía existir una cierta distancia. Los padres en la antigua China no pretendían estar destinados a ser amigos de sus hijos, en el sentido normal. No era el trabajo de un padre deleitarse en el mundo de los niños, sino proporcionarles los medios para desarrollar carácter y que ingresaran al mundo de los adultos.

Aún cuando exista una pequeña distancia entre el padre y sus hijos, este debe ser amoroso y proporcionarles los medios necesarios que les permitan desarrollar su carácter para el momento en que entren al mundo de los adultos. (tmldahl/Pixabay).

Ya sea en negocios, o asuntos domésticos internos, el padre era consciente del ejemplo que estaba proporcionando a los jóvenes observadores, y daba  instrucciones explícitas cuando era apropiado.

Un padre no podía permitir disminuir las barreras de decencia que definían su papel. Aunque el contacto con sus hijos pudo ser restringido, como lo es ahora por las limitaciones de su papel, él tuvo que dejar la mejor impresión posible para su descendencia.

No sea un dictador

Esto no quiere decir que los padres chinos tenían la última palabra en todos los casos. Como lo expuso un pensador chino del primer siglo:

“Todos los hombres son hijos de Dios y simplemente se hacen carne a través de los espíritus del padre y la madre. Por lo tanto, el padre no tiene el poder absoluto sobre el hijo”.

Dado que el niño ha estado contemplando a su padre como modelo a seguir y como portador de moralidad, también se espera que estos mismos principios él los mantenga para sí. Esta no es la misma obediencia ciega que Confucio detestaba.

Cuando uno de sus discípulos se jactó de haber resistido una paliza particularmente brutal de su padre, Confucio se apresuró reprendiendo: al tolerar golpes potencialmente dañinos, ¿él no estaba permitiendo que su padre cometiera actos malos?

Confucio enseñó que el papel de un niño no debe ser el de seguir ciegamente a sus padres, sino absorber las lecciones básicas de carácter aprendidas de ellos y ayudarles en sus propios momentos de debilidad moral. Esto pone de relieve la importancia de guiar con ejemplo, y solo cuando un padre representa un carácter fuerte y recto, el hijo será imparcial al imitarlo.

Realidades modernas

Para el padre moderno, tratar de sacar tiempo para sus hijos puede ser una tarea desalentadora, incluso aparentemente es imposible.

Para un padre moderno es muy difícil poder tener un tiempo con sus hijos. (ambermb/Pixabay)

Si bien las mujeres trabajadoras tienen permiso de maternidad y la cultura corporativa se ha resignado a su condición simultánea de madres, hay poco espacio para el padre con mentalidad profesional.

En la sociedad actual, donde el papel paterno se ha reducido prácticamente al de sostén de la familia, es aún más crucial que se cuente el tiempo que pasan con sus hijos. Como cada momento que un padre tiene con sus hijos o hijas, es formativo, debe, evitando el impulso de consentirse a sí mismo y a sus hijos, liderar con una verdadera fuerza de carácter y, por lo tanto, ser un modelo digno para la posteridad.

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