Paula White-Cain: La consejera espiritual de Donald Trump habla sobre fe, política y el Presidente

Por Andrew Thomas
28 de Junio de 2019 Actualizado: 28 de Junio de 2019

Paula White-Cain ha sido pastora por 34 años, y ha sido consejera espiritual para Donald Trump desde 2001. La Gran Época tuvo la oportunidad de conversar con ella sobre su trabajo y su relación con el Presidente.

Todo comenzó 18 años atrás, cuando White-Cain recibió una llamada de Donald Trump. Él le dijo que había visto sus sermones en la televisión cristiana y comenzó a recordar tres de sus sermones casi textualmente, dijo ella.

Dio la casualidad que la pastora de Florida estaba en Nueva York haciendo un estudio bíblico con los Yankees de Nueva York. Trump la invitó a su oficina, donde lo conoció a él, a su familia y a parte de su equipo. Con el tiempo entabló una relación cercana con todos ellos.

Encontrando la fe

White-Cain cuenta su propia historia en sus memorias “Something Greater” (Algo más grande) que serán publicadas el 15 de octubre. Ella tuvo que sobreponerse a la adversidad cuando era una niña, lo cual influenció su viaje espiritual. Su padre se suicidó cuando ella tenía solo cinco años. También tuvo que soportar abusos físicos y sexuales desde los 6 hasta los 13 años de edad.

A los 18, ya era una estudiante sobresaliente en la universidad porque, comenta, sentía que tenía algo que probar. Era una excelente estudiante y una talentosa gimnasta.

“Tuve muchos traumas, mucho dolor, pero también tuve este deseo y necesidad de amor y aceptación”, explicó White-Cain.

La pastora Paula White-Cain lee la invocación durante la asunción de Donald Trump como presidente No 45 en el Capitolio de EE. UU., el 20 de enero de 2017 en Washington, DC. (Joe Raedle/Getty Images)

Ella recordó cómo encontró su camino espiritual.

Un día, fue a la casa de la abuela de un amigo, y el tío de su amigo estaba allí. Él la miró a los ojos y le dijo que tenía respuestas a sus preguntas y soluciones a su dolor y a sus problemas, recordó.

Él abrió una Biblia y le comenzó a hablar sobre los evangelios. Al principio, ella recuerda que se puso a la defensiva, pero luego comenzó a abrirse mientras él le hablaba.

“Comenzó a explicarme el evangelio, la salvación, que Dios tenía un plan para mi vida, que Él me amaba con un amor eterno,” le contó White-Cain a La Gran Época.

A medida que se sumergía en la Biblia, comenzó a encontrar su propósito, dijo.

Contemplando la presidencia

En 2011, Trump consideró postularse como candidato a presidente.

“Él vio la dirección en la que se movía Estados Unidos y realmente creyó que fue llamado para hacer un cambio”, recuerda White-Cain.

Hubo varias reuniones de oración en la Torre Trump en 2011.

White-Cain dice que una vez Trump la llamó y le pidió que juntara pastores para orar.

Paula White-Cain dice que la oración jugó un rol importante en la decisión de Donald Trump de postularse en las elecciones. (Cortesía de Paula White Ministries)

Al día siguiente, Trump le preguntó qué sentía que Dios le estaba diciendo. Ella le dijo que él podía ser de gran servicio a la nación, pero el momento no era el adecuado. Trump estuvo de acuerdo, y le pidió que siguiera orando sobre ese asunto.

White-Cain y otros pastores tuvieron reuniones de oración en los años siguientes, y le hicieron preguntas duras a Trump, como cuál era su posición sobre el aborto.

A través de ese proceso, llegaron a conocerlo muy bien.

“Ciertamente, pudieron ver un poco del hombre que yo conozco […] El Sr. Trump nunca dijo ‘quiero tu voto, o quiero tu respaldo’. Él estaba construyendo relaciones. Él estaba escuchando, estaba siendo oído. Él es una de las mejores personas para escuchar, un pensador brillante. Él escuchó lo que la gente tenía para decir, cuáles eran las preocupaciones de la comunidad creyente”. Y ellos, a su vez, pudieron ver quién era él y cuál era su postura en diferentes temas.

Para 2015, Trump sintió que era tiempo de postularse para el puesto más alto. Cuando fue electo, White-Cain oró para que el presidente Trump tuviera la sabiduría para conducir a la nación con discernimiento y cumplir la voluntad de Dios.

“Él realmente cree en Estados Unidos y en hacerlo grande otra vez. Él tenía absolutamente todo que perder y nada que ganar al hacer esto personalmente”, dijo.

“Él trabaja gratis, sale a pelearla cada día porque realmente cree en el valor sobre el cual fue fundada nuestra Constitución […] entendiendo que hay una responsabilidad hacia Dios como también hacia el pueblo estadounidense y aquellos a los que él sirve”.

Fe y políticas

La fe ha sido por largo tiempo parte del viaje del Presidente. “[Es] algo que ha sido parte de su vida desde su niñez, profundamente inmerso, dado a él por sus padres, y luego con el tiempo fue su propio camino personal”, cuenta White-Cain.

White-Cain comenta que la fe del Presidente juega un rol en las políticas que hace, y pone como ejemplo su oposición al aborto.

“Puedes ver que él es probablemente el presidente más provida que hayamos tenido”, dice White-Cain, citando ejemplos que incluyen quitarle el financiamiento a Planned Parenthood, y la expansión de la “política de la Ciudad de México” que corta la ayuda no solo a organizaciones extranjeras que ofrecen abortos sino también a las que apoyan otras organizaciones que sí lo hacen.

“[Él] cree en la vida, reconoce que no solo estamos luchando por el no nacido, estamos ahora luchando por el nacido [como] lo que sucedió en Pensilvania, Nueva York, etc”.

En enero, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, firmó una ley que le permite a las madres abortar a su hijo no nacido hasta el momento del nacimiento, si se considera en riesgo la salud o la vida de la madre.

En Pensilvania, la Cámara del estado aprobó en mayo un proyecto de ley que prohibe el aborto de cualquier niño por nacer debido solo al diagnóstico prenatal de síndrome de Down. La propuesta está ahora en consideración en el Senado del estado.

Otro ejemplo, dice, es cómo la fe ha influenciado su opinión sobre la reforma carcelaria y segundas oportunidades, en particular en relación con el First Step Act (Ley del Primer Paso). Durante una reunión de oración, White-Cain dijo que Trump le pidió a ella y a otros pastores si creían que un delincuente reincidente podía ser rehabilitado.

Una de las personas presentes era profesor y un exasaltante de banco, y le explicó al Presidente el rol que la fe jugó en su propia transformación personal.

Sobre la política extranjera, ella dice que la fe de Trump lo guió a reconocer Jerusalén como la capital de Israel y mudar la embajada de EE. UU. allí.

“Él escucha los buenos consejos, pero obviamente es un hombre que no teme tomar decisiones, especialmente decisiones que otros no harían”, dice White-Cain.

“Ciertamente no tiene miedo de tomar una postura dura”, dice. “Siempre digo que él no comienza una pelea, pero ciertamente la terminará si es necesario”.

“No puedes separar la fe de tus decisiones”, dice White-Cain.

Paula White-Cain cree que la fe del presidente influye en los objetivos de sus políticas. (Cortesía de Paula White Ministries)

“Él entiende el poder de la oración”, dice, y busca la oración cada vez que hay una crisis nacional, como un desastre natural o un tiroteo masivo, o cuando tiene que confrontar una crisis internacional.

“Él entiende que la oración hace la diferencia. Él ha llamado a orar a esta nación muchas veces”, dijo.

Según White-Cain, aunque el presidente Trump no asiste a la iglesia todas las semanas, parecido a mucha gente en nuestra sociedad moderna, él le habla a Dios con frecuencia.

White-Cain ve su rol como consejera espiritual como una tarea que le asignó Dios.

“Oro por él todos los días, varias veces al día”, dijo.

“Para mí, mi prioridad es orar por él porque entiendo el poder de la oración, y también ser esa voz pastoral”, dice White-Cain.

En cuanto al Presidente, “la oración es un estilo de vida para él, lo cual pienso que es un poco sorprendente para la gente […] Es verdaderamente importante para él”.

“Pero no solo reza”, agrega.

Desde sus visitas a los soldados en el centro médico Walter Reed, a las visitas a quienes han sido golpeados por tragedias, White-Cain dice que el Presidente es una “persona extremadamente compasiva”, pero no es algo que él siempre publicite.

“Yo sé que su fe le ha dado una tremenda fuerza durante toda su vida”, dice.

De pequeño, su madre le enseñó que “todas las cosas son posibles y nunca renuncies, porque Dios está de tu lado. Y yo pienso que eso es lo que se manifiesta en él como Presidente”.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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