Perrita espera afuera de la tienda de su dueña que murió, aguardando su regreso

Por Romina Garcia
06 de Octubre de 2020
Actualizado: 09 de Octubre de 2020

Una fiel perrita llamada Bianca espera todos los días en la entrada de la tienda de su dueña que falleció el 15 de septiembre, con la esperanza volver a verla.

Eugenia Franco, de 80 años, quién tenía un histórico y popular comercio en el centro de Tunuyán, en Mendoza, Argentina, se acostó a dormir leyendo un libro, como era de costumbre, pero sufrió un repentino paro cardiorrespiratorio y falleció, de acuerdo a Los Andes.

Al día siguiente, Bianca buscó a la mujer como siempre, a la entrada de su negocio, una conocida “farmacia-librería” de la localidad, pero Franco nunca volvió.

Desde ese día, Bianca parecía estar esperándola en la entrada de la tienda.

Nerina Irrutía, una joven contadora y vecina de Franco, fue quién viralizó la historia de la perrita y escribió en su Twitter: “Eugenia tenía una librería al lado de mi negocio, sin dudas una de las personas más buenas y lindas que conocí. Hace unos días falleció y miren cómo su perrita la sigue esperando”.

(Cortesía: Nerina Irrutía)

“Era una señora muy amigable y, sobre todo, muy querida por todos los vecinos”, dijo.

La joven, que tiene su oficina al lado de la tienda donde Bianca espera a su dueña, contó a Infobae que Bianca es “una perra viejita que se crio en la calle y que Eugenia adoptó. Estaba acostumbrada a esperar a Eugenia en la puerta de la casa y a quedarse con ella todo el día”.

Eugenia y la perrita caminaban todos los días las dos cuadras de distancia entre la casa y el negocio de la anciana fallecida, dijo.

Ahora, Bianca espera mirando con atención hacia la casa de Franco. “Mira para ese lado porque Eugenia vivía en esa dirección y siempre llegaba por allí. Verla hoy haciendo lo mismo que hace una semana es muy triste”, contó Irrutia a Infobae.

Al parecer, a Eugenia le encantaban los perritos y era bondadosa con ellos. Varios perros la visitaban por un bocadillo y una palmadita en la cabeza.

“Amaba a los animales, los perros del barrio la seguían siempre, ella les daba amor y comida”, aseguró Nerina Irrutia, quien dice que sus perros también la extrañan y “también la están esperando”.

La contadora tenía una relación muy cercana con Franco y compartió que extrañará sus largas charlas con ella.

(Cortesía: Nerina Irrutía)

Por su parte, Juan Antonio Irrutía, quien le alquilaba el local comercial a Franco, comentó en una entrevista a Los Andes que la mujer alimentaba y cuidaba a la perrita callejera, “así fue que sigue viniendo todos los días temprano y la espera”.

El hombre también dijo que sus 2 perros  acompañaban a Eugenia cuando la veían llegar por la esquina junto a Bianca. “Ella venía con los 3 perros a la par”.

Alejandra, una vecina que cuida de Bianca , explicó a Los Andes en una entrevista que Franco cuidaba a la perrita en el día y que ella la tenía de noche. “Entonces la adopté”, dijo Alejandra, quien conoce y cuida en las noches a Bianca  desde hace 12 años.

(Cortesía: Nerina Irrutía)

“Muy limpia, buenísima la perrita y a Eugenia la quería mucho (…) ahora está retriste, lo que (sic.) no está con Eugenia”, agregó.

Franco vivía sola y no tenía hijos, “pero sí muchos sobrinos que la amaban”, según Los Andes.

María, la sobrina de Eugenia, recordó a su tía y comentó sobre la tristeza de otro perrito que vivía con ella. “Todos los perritos están tristes”,  su perrito “está triste y la espera”. “Ella le daba cariño a todos, tanto a las mascotas como a las personas”, añadió.

El día que murió Eugenia, Bianca y otro perrito, “El cabezón”, según contó una vecina, “vieron las rejas bajas y raspaban como queriendo ver a dónde está”, dijo María.

(Cortesía: Nerina Irrutía)

Nerina dijo que ahora todos en el barrio están cuidando a Bianca.

Maximiliano, otro comerciante, dijo que “nosotros le damos de comer igual, pero ya se ha acostumbrado con esa señora”, y añadió: “Todas las mañanas la perrita espera allí afuera a que llegue la señora”.

“Mi tía adorada, eso es todo lo que construiste en tu vida, amor, puro amor. Viviste para todos los desprotegidos. Te llevo en mi alma”, escribió uno de los sobrinos de Eugenia en la publicación viral. “Para la tranquilidad de todos, la perrita tiene familia y la siguen alimentando los vecinos y mis primos”, agregó, según Los Andes.

Actualmente la tienda continua funcionando, ahora atendida por los sobrinos de Eugenia, quienes también cuidan de Bianca, la dulce y fiel perrita.


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