Pinzón fresa: El diminuto pájaro encanta a los amantes de la naturaleza con su intenso plumaje rojo

Por Louise Bevan
21 de Mayo de 2020
Actualizado: 21 de Mayo de 2020

Conozcan al pinzón fresa, un pequeño pájaro con un plumaje ruidoso, orgulloso e impresionantemente bello que recuerda la fruta de verano del mismo nombre.

Aunque “pinzón fresa” es el apodo cariñoso de este pájaro del tamaño de un gorrión, según la página web Beauty of Birds, esta especie es conocida entre los ornitólogos como un avadavat rojo —su nombre en latín es Amandava amandava— o munia rojo. El pico rojo intenso, la corona roja, el plumaje color fresa y las manchas blancas son las características del ave macho durante la temporada de apareamiento lo que le ha valido a la especie su apodo. El plumaje gris pardo de la hembra es menos conspicuo en comparación.

Se dice que el munia rojo posee un “auténtico canto” debido a su reconocible melodía de lo que suena como pequeñas campanas plateadas. Añadiendo peso a sus currículos de actuación, solo los pinzones macho cantan. Debido al colorido e icónico plumaje del macho durante la temporada de apareamiento, los munias rojos son populares entre los ganaderos que desean criar y vender las aves como mascotas enjauladas.

Mientras que los munia rojos silvestres se alimentan principalmente de semillas de hierba e insectos, la dieta de un ave en cautiverio suele comprender una pequeña mezcla de semillas y una pequeña cantidad de alimentos vivos, como gusanos de la harina, termitas y larvas de mosca de la fruta. Estas hermosas aves también necesitan un suministro constante de agua dulce, jibia y arenilla que les permita mantener una salud óptima y un plumaje prístino.

El munia rojo disfruta de lechuga, espinaca y zanahoria en las zonas donde se encuentran con estos sabrosos bocadillos.

El plumaje color fresa del macho juega un papel importante en la atracción de las hembras durante la temporada de apareamiento. Según The Finch Weekly, cuando llega el momento de la reproducción los pizones usualmente se dividen en parejas y comienzan una competencia por las hembras.

El macho gana su pareja mostrando una pluma o un trozo de hierba y cantando e inclinándose para robarle su afecto. Cada pareja victoriosa se posa en un nido de bambú de forma ovalada o en un nido autoconstruido de fibras de coco, forrado con plumas.

Las parejas de munias rojos suelen producir entre cuatro y siete huevos, que incuban durante dos semanas. Las crías que nacen se consideran volantones después de 21 días de ser alimentadas y protegidas por sus padres.

De hecho, el munia rojo está prosperando. Según la Lista Roja de Especies en Peligro de extinción de la UICN, el ave está catalogada como de “menor preocupación”, lo que indica que su población es saludable y estable.

La abundancia de la naturaleza nunca deja de sorprender, y el pequeño pero poderoso munia rojo es un ejemplo de lo inspirador y lo hermoso que puede ser el mundo natural.


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