Por qué China no puede liderar la globalización en la era post-Trump

07 de Diciembre de 2016 Actualizado: 07 de Diciembre de 2016

El presidente electo estadounidense Donald Trump finalmente anunció su intención de abolir la Asociación Transpacífica (TPP) después de asumir el cargo, dejando a algunos países en desesperación. Chile y Perú finalmente se unieron a acuerdos comerciales alternativos en la región de Asia-Pacífico liderados por China. El mundo se dio cuenta renuentemente de que Trump, quien defiende los intereses de Estados Unidos como su prioridad, puede dejar vacante la posición de benefactor “Presidencial Mundial”. El Financial Times británico dividió esa posición entre China y la canciller alemana Angela Merkel. En dos artículos titulados “China se compromete a liderar el camino del comercio mundial” y “Merkel toma la posición liberal-demócrata en el mundo después de que Trump la deje”, este artículo concedió la misión de la globalización económica a China y la sucesión de valores occidentales a Merkel.

China se benefició más de la globalización

En agosto de 2016, cité los resultados de un estudio publicado por el ex economista Branko Milanovic del Banco Mundial y el profesor de ciencias políticas John E. Roemer de la Universidad de Yale. Estos estudios afirman que dos países en desarrollo, China e India, están experimentando un rápido crecimiento económico bajo la tendencia de la globalización, mientras que en los países desarrollados la brecha entre ricos y pobres se amplió. El estudio llega a la horrible conclusión de que, si bien la globalización conducirá inevitablemente al aumento de los ingresos globales y al estrechamiento de la brecha mundial de ingresos, empeoró la desigualdad en los países desarrollados. En los países desarrollados, la globalización puede percibirse como un mundo más desigual.

Otro estudio realizado por Justin Pierce, economista de la Reserva Federal y Peter Schott, profesor de la Yale School of Management, concluyeron que desde que Estados Unidos otorgaron a China un status normal en relaciones comerciales (PNTR) en el 2000, la mitad de los empleos perdidos en la industria manufacturera estadounidense puede atribuirse al aumento de las importaciones procedentes de China. Además, el suicidio y las causas de muerte relacionadas fueron significativamente mayores en las áreas más afectadas por el PNTR. Un aumento del desempleo de apenas un uno por ciento dio lugar a un aumento del 11 por ciento en la tasa de suicidios. Los hombres blancos fueron los más afectados, ya que es probable que estos participen en el sector manufacturero más que otros grupos, indicó el informe.

El régimen chino, en comparación, no perdió nada y sólo se benefició de la globalización, que se refleja en cuatro grandes áreas:

Fuerte aumento del PIB: el PIB de China aumentó 48 veces, pasando de 216,8 mil millones de dólares en 1978, el primer año de su reforma y apertura, a 10,98 billones de dólares en 2015.

Transformación de importador neto de capitales a mayor exportador de capital: Antes de la reforma y la apertura, China sólo otorgó ayuda externa a países “hermanos”; No proporcionó inversión extranjera. Para 2015, China se convirtió en el segundo mayor inversionista extranjero del mundo, con inversiones extranjeras directas superando US $ 1 billón.

Muchos multimillonarios: China tiene la mayoría de los multimillonarios de cualquier país. Una cuarta parte de los 2,188 multimillonarios del mundo son chinos. No hubo gente rica en China antes de la reforma y la apertura, pero en 2015, había 568 multimillonarios en China, superando los 535 en Estados Unidos.

Gran clase media: China desarrolló una gran clase media de más del 20 por ciento de su población total. De acuerdo con un informe del Credit Suisse Global Wealth del 2015, China tiene la población de clase media más grande del mundo de 109 millones, superando los 92 millones en Estados Unidos.

Sin embargo, China no ha aceptado completamente la globalización. Se negó a aplicar los derechos humanos y las políticas universales, incluidas las elecciones democráticas. Desde el comienzo del período de Hu Jintao, el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh) anunció con frecuencia su intención de impedir una revolución de color y declaró explícitamente su rechazo a la infiltración de los valores occidentales.

Esto era similar a la era colonial de la dinastía Qing que quería “mantener el sistema de China y aprender la tecnología occidental”. Hoy en día, el PCCh quiere mantener el marxismo y el maoísmo mientras utiliza la ciencia y la tecnología occidentales.

¿China puede llevar el estandarte de la globalización?

En términos de fuerza militar, China ocupa el tercer lugar en el mundo. Sin embargo, en comparación con Estados Unidos, hay una gran brecha, especialmente en términos de su fuerza aérea y la capacidad de combate naval que se requieren para la intervención global.

En cuanto a la fortaleza económica, aunque el PIB de China y Estados Unidos supera los 10 billones de dólares, hay una gran diferencia en el PIB per cápita. Mientras que el número de ricos en China supera al de Estados Unidos, el número de pobres en China ocupa el segundo lugar en el mundo, sólo después de la India. La cantidad que China gasta en seguridad nacional en Xinjiang y Tíbet es similar al gasto militar, pero es sólo para mantener la estabilidad interna. Sólo estos puntos demuestran que no es posible que China lidere la globalización como lo ha hecho Estados Unidos.

Hu Jintao una vez acuñó el término “modelo chino”, y un grupo de académicos chinos y extranjeros proclamó que “el consenso de Beijing reemplazará al consenso de Washington”. Después de que Xi Jinping asumió el poder, estas declaraciones fueron archivadas.

El gobierno chino es muy consciente de sus debilidades. Aunque es muy atractivo ser un líder global, Beijing sabe claramente que tiene un duro trabajo en sus manos cuidando el sistema financiero de China.

En la última carta del mercado financiero global “Black Swan” de Societe Generale, China fue calificada como el “riesgo económico” más grande, dada su burbuja inmobiliaria, su gran deuda y sus malos préstamos. También estimó que China tiene un 20 por ciento de probabilidad de un aterrizaje duro. Esta estimación no es exagerada. Los medios de comunicación chinos están gritando consignas como: “Abandonen los bienes raíces y protejan las reservas de divisas”. Podemos decir que las reservas de divisas de China están enfrentando un riesgo de pérdida rápida y son la parte más débil de la represa financiera. Basta pensar en ello, el gobierno chino está tratando de proteger la moneda de EE.UU. ¡en lugar de su propia moneda! Aunque el RMB se ha convertido en una de las cinco monedas de reserva del Fondo Monetario Internacional, su fortaleza es mucho menor que la del dólar estadounidense.

En resumen, el estatus de liderazgo mundial de Estados Unidos ha dependido de tres factores: En primer lugar, es un poder militar muy fuerte. En segundo lugar, el dólar estadounidense es la moneda de reserva global, con los Estados Unidos vendiendo bonos en todo el mundo. En tercer lugar, EEUU ha apoyado económicamente al mundo.

China no tiene ninguno de estos poderes. No puede tomar el lugar de Estados Unidos. Sus valores son incompatibles con los del mundo occidental, y el RMB de China no tiene una fuerte posición internacional.

He Qinglian es una prominente autora y economista china. Actualmente radicada en Estados Unidos, es autora de “Las trampas de China”, este libro habla de la corrupción en la reforma económica china de los años noventa y “La niebla de la censura: control de los medios de comunicación en China”, que trata de la manipulación y restricción de la prensa. Ella escribe regularmente sobre temas sociales y económicos contemporáneos chinos.

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