Por usar a diario hisopos de algodón en los oídos una bacteria comienza a carcomerle el cráneo

Por Jesús de León
18 de Agosto de 2019 Actualizado: 18 de Agosto de 2019

Una mujer de 37 años tenía como costumbre limpiarse los oídos diariamente empleando hisopos de algodón hasta que un día perdió la audición, pero en verdad se trataba de un problema grave para su vida

La mujer comenzó a sentir un dolor muy fuerte en los oídos, y poco a poco una pérdida de audición, por lo que acudió al médico, según informó la revista That’s life.

Al examinarla el galeno se dio cuenta de que Jasmine tenía una infección que, en un primer momento, la trató con antibióticos.

Jazmine había adquirido el hábito de limpiarse cada noche los oídos usando hisopos, y no le dio por pensar que eso era peligroso. Pero poco a poco fue perdiendo la audición.

“Los problemas de audición eran tan graves que apenas podía oír a mis hijos menores, Dylan, de 10 años, y Cody, de 8”, contó. “Tenía que preguntar acercándome más y girando mi oreja derecha hacia ellos”.

Luego del tratamiento con antibióticos los dolores continuaron.

Foto ilustrativa de Adriano Gadini en Pixabay.

“Después de un tiempo, noté una secreción pardusca y entonces empezó a aparecer sangre”, dijo.

La mujer acudió de nuevo al médico, esta vez a un especialista. El otorrinolaringólogo le hizo una tomografía y fue entonces cuando descubrieron que se trataba de un problema mucho más grave.

“Deberías haber venido a verme hace cuatro o cinco años -dijo sin rodeos”, contó Jazmine.

La mujer, de nacionalidad australiana, tenía una infección bacteriana que le estaba carcomiendo el hueso del cráneo que se encuentra detrás de la oreja, y tenía que ser operada inmediatamente ya que su vida podía correr peligro.

A la paciente tuvieron que reconstruirle el canal auditivo y extraerle el tejido afectado durante una cirugía de cinco horas.

Mientras todavía estaba somnolienta por la anestesia, el cirujano se sentó con la paciente y le preguntó: “¿Qué te has metido en la oreja?”.

“Sólo bastoncillos de algodón”, le respondió Jazmine.

Al parecer, el algodón había estado acumulándose y pudriéndose durante cinco años, y el hueso de su cráneo detrás de la oreja estaba delgado como un papel.

Durante la intervención los médicos se dieron cuenta de que tanto la sordera como los problemas que había estado padeciendo se debían a las microfibras de algodón que los bastoncillos habían desprendido en el interior de su oído.

Los médicos le dijeron además que llevó el bastoncillo de algodón demasiado hacia dentro y que lo hacía con demasiada regularidad.

Hoy la mujer continúa recuperándose poco a poco tras un buen resultado de la intervención quirúrgica.

Pero por ahora, casi un año después de la operación, todavía sigue luchando por escuchar.

No es un caso aislado

Además de que se han documentado casos similares por el uso del hisopo, un informe en 2017 encontró que más de 263.300 niños terminaron en los departamentos de emergencia de los hospitales de EE.UU. entre 1990 y 2010, por lesiones causadas por el uso de hisopos de algodón, es decir, aproximadamente 36 niños por día.

“[Esto] pone de relieve la idea errónea de que los adultos y los niños necesitan limpiarse el conducto auditivo externo en el hogar”, explicó a Reuters el Dr. Kris Jatana, cirujano pediátrico de oído, nariz y garganta del Hospital Nacional Infantil de Ohio.

Además del trauma físico, los hisopos también pueden introducir patógenos externos en el oído.

“Aunque los aplicadores con punta de algodón pueden parecer inofensivos hay muchos riesgos potenciales al usarlos para limpiar los oídos”, añadió.

Las infecciones del oído interno o medio pueden ser especialmente preocupantes debido a su proximidad al cerebro y al sistema vestibular que controla el equilibrio.

Nuestras orejas se limpian por sí mismas gracias a las propiedades fluidas de la propia cera, por lo que no debería ser necesario limpiarlas con hisopos de algodón, dicen los especialistas.

“Esta capacidad le permite adherirse al oído en bajos volúmenes, proporcionando una capa protectora para adsorber partículas. Cuando se secretan grandes volúmenes, los movimientos de la mandíbula hacen que el cerumen fluya y caiga fuera del oído, llevando consigo partículas”, según la Sociedad de Biología Integrativa y Comparativa (SICB).

Si usted siente que sus oídos necesitan una limpieza lo más probable es que esté sufriendo de una acumulación de cera, una condición molesta pero relativamente inofensiva que puede ser tratada fácilmente sin la necesidad de los hisopos, de acuerdo con Iflscience.

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