Presunto agente chino intenta sobornar a un directivo de la Organización de Investigación Científica de Australia

Por Isabel van Brugen
30 de Noviembre de 2019 Actualizado: 30 de Noviembre de 2019

Brian Chen, acusado de intentar colocar un agente chino en un escaño parlamentario en Canberra, también intentó tomar el control de una compañía de biotecnología en el edificio de la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth de Australia (CSIRO) haciendo una oferta multimillonaria, según informes.

CSIRO es un organismo independiente del gobierno federal australiano.

George Kopsidas, director ejecutivo de Imunexus, una empresa de biotecnología con sede en Melbourne, dijo a The Age que en los últimos dos años una empresa llamada Prospect Time International Investment, se ofreció a invertir casi 10 millones de dólares por una participación mayoritaria en su empresa y mostró especial interés en alquilar un “ala entera” del edificio Parkville donde se encuentra CSIRO.

El residente de Melbourne, Brian Chen, director ejecutivo de Prospect Time International Investment, según se informa, estuvo involucrado en un presunto círculo de espionaje del Partido Comunista Chino (PCCh) que ofreció pagar “una suma de siete cifras” para que, Bo “Nick” Zhao, un distribuidor de automóviles de lujo de Melbourne, se postulara para un escaño en el parlamento federal de Australia.

Zhao realizó denuncias en la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO), y que el domingo emitió una declaración en la que afirmaba que se estaba llevando a cabo una investigación. Zhao fue encontrado muerto en marzo en una habitación de un motel de Melbourne.

Chen, el director ejecutivo de Prospect Time, que promueve la iniciativa china de infraestructura “La Franja y la Ruta“, ha negado rotundamente cualquier implicación con las actividades de inteligencia de China o de conocer a Zhao, sin embargo, fuentes han expresado que los dos habían estado en contacto, según The Age.

El fundador de Imunexus, Kopsidas, dijo que Chen se acercó a la compañía -que investiga y desarrolla anticuerpos- en junio de 2017, cuando la empresa recién había conseguido el segundo lugar en una competencia de biotecnología en Shenzhen.

Mientras hacía su oferta, Chen le dijo a Kopsidas que tenía un apoyo financiero de “cientos de millones”, que podría ayudar a que los productos de Imunexus se vendieran.

“Lo que Brian quería hacer era crear una compañía biotecnológica en Australia, una compañía farmacéutica”, dijo Kopsidas a The Age. “Quería desarrollar productos y llevarlos a fabricación, marketing y ventas”.

Kopsias añadió que Chen quería alquilar “una parte significativa” del edificio de CSIRO, lo que suscitó preocupaciones de seguridad entre los expertos.

El analista del Instituto Australiano de Política Estratégica, Alex Joske, alertó sobre el peligro de que una empresa de propiedad extranjera comparta las mismas instalaciones de CSIRO.

“Es mucho más fácil llevar a cabo una evaluación preliminar desde el interior del edificio… donde se puede entrar en secciones de las instalaciones de CSIRO sin autorización”, dijo Joske a The Age.

Tras una violación de datos ocurrida en 2013 y que se vinculó con un ciudadano chino, CSIRO ha gastado decenas de millones de dólares para mejorar sus sistemas de ciberseguridad.

Al final, el acuerdo entre Chen y Kopsidas no se concretó, ya que “estaba muy sesgado a favor de Brian”, dijo el fundador de la empresa de biotecnología. “Al final, se marchó y nunca tuvimos noticias suyas (…) fue algo realmente inusual para nosotros”.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, dijo el 25 de noviembre que las denuncias de que China intentara colocar a un agente en el parlamento federal eran “profundamente inquietantes”.

“Australia no es ingenua ante las amenazas a las que se enfrenta más ampliamente”, dijo a los periodistas en Canberra, añadiendo que el gobierno ha reforzado las leyes y las agencias de seguridad australianas para contrarrestar la interferencia extranjera.

Los vínculos de Australia, rica en recursos, con su socio comercial más importante, China, se han deteriorado en los últimos años, en medio de acusaciones de que Beijing interfiere en los asuntos internos australianos.

El gobierno estableció un coordinador para contrarrestar la interferencia extranjera y ha dado a las agencias de inteligencia y seguridad recursos adicionales para proteger a los australianos y a las instituciones de la nación, dijo un portavoz del gobierno de Australia.

Reuters contribuyó con este informe.

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