¿Pueden los ácidos grasos de los alimentos combatir la esclerosis múltiple?

Un nuevo estudio relaciona los niveles bajos de ácidos oleicos con la pérdida de sensores cruciales para una respuesta inmune adecuada
Por BILL HATHAWAY
03 de Febrero de 2021
Actualizado: 03 de Febrero de 2021

Un cambio en la dieta podría ayudar a tratar la esclerosis múltiple en algunas personas, sugiere una nueva investigación.

Según un nuevo estudio, la falta de un ácido graso específico en el tejido graso puede desencadenar la respuesta anormal del sistema inmunológico que causa la esclerosis múltiple (EM) al atacar y dañar el sistema nervioso central.

El tejido graso de los pacientes diagnosticados de EM carece de niveles normales de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado que se encuentra en niveles elevados, por ejemplo, en los aceites de cocina, las carnes (de vaca, pollo y cerdo), el queso, los frutos secos, las semillas de girasol, los huevos, la pasta, la leche, las aceitunas y los aguacates, informan los investigadores en la revista Journal of Clinical Investigation.

Esta falta de ácidos oleicos conduce a una pérdida de los sensores metabólicos que activan las células T que median la respuesta del sistema inmunitario a las enfermedades infecciosas, descubrieron los investigadores. Sin los efectos supresores de estas células T reguladoras, el sistema inmunológico puede atacar a las células sanas del sistema nervioso central y provocar la pérdida de visión, dolor, falta de coordinación y otros síntomas debilitantes de la EM.

Cuando los investigadores introdujeron ácidos oleicos en el tejido graso de pacientes con EM en experimentos de laboratorio, encontraron que los niveles de células T reguladoras aumentaron.

“Sabemos desde hace un tiempo que tanto la genética como el medio ambiente juegan un papel en el desarrollo de la EM”, dijo el autor principal David Hafler, profesor de neurología, de inmunobiología y presidente del departamento de neurología de la Universidad de Yale. “Este documento sugiere que uno de los factores ambientales implicados es la dieta”.

La obesidad desencadena niveles poco saludables de inflamación y es un factor de riesgo conocido para la EM, una observación que, según Hafler, lo llevó a estudiar el papel de la dieta en la EM. Sin embargo, enfatiza que se necesitan más estudios para determinar si una dieta rica en ácido oleico puede ayudar a algunos pacientes con EM.

Saige L. Pompura de la Facultad de Medicina de Yale es la autora principal del estudio.

Este artículo fue publicado originalmente por la Universidad de Yale. Publicado a través de Futurity.org bajo licencia Creative Commons 4.0.


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