Qué decían los antiguos chinos sobre las relaciones sexuales y la lujuria

Por Minghui.org
27 de Marzo de 2021
Actualizado: 28 de Marzo de 2021

El Libro de los Ritos, una antigua doctrina del confucianismo, dice: “La comida y el sexo son las dos mayores tentaciones para los seres humanos”. El confucianismo, por lo tanto, sostuvo el punto de vista de que uno debe resistir estas tentaciones por medio de un comportamiento adecuado. Sabios desde tiempos antiguos también se han esforzado para dejar ir estas tentaciones.

Según el daoísmo, si una persona puede renunciar a sus deseos de comida y sexo, disfrutará de larga vida, por eso se esforzaban por no caer en la lujuria, ya que si no lograban contenerse no solo perderían su esencia vital o qi, sino que también acortaban su vida y debilitaban su cerebro. Sin dejar ir el deseo sexual, un practicante daoísta estaría sumido en el karma, incapaz de retornar al Cielo.

La gente en la antigua China con valores tradicionales era honesta y estricta en cuanto a la autodisciplina. Long Zun, un budista laico de la dinastía Ming, escribió en su libro Shi Se Shen Yan sobre cómo la gente en la antigüedad veía los deseos de comida y el sexo, y cómo se comportaban. También animaban a la gente a no matar y a protegerse de las tentaciones sexuales. A continuación se muestran algunos ejemplos del libro.

Emperadores y reyes evitando la lujuria

Xiao Yan, el emperador Wu de Liang, fue un budista devoto. Una vez le dijo a He Chen, asistente del Consejero Imperial: “No he tenido ninguna relación sexual ni me he acostado con ninguna mujer durante más de treinta años”. Vivió hasta la avanzada edad de 85 años.

Ashabuhua, canciller de la dinastía Yuan, aconsejó al emperador Wuzong (Qayisang, el tercer emperador de Yuan) cuando observó que el emperador se encontraba enfermo: “No comes los ocho alimentos nutritivos extraños, como la pata del oso, no cuidas tu preciado cuerpo. En lugar de eso, te das el gusto de beber y de hacer actos lujuriosos. Es como usar dos hachas en un árbol delgado, el cual caerá seguro”. Al año siguiente, el emperador Wuzong falleció, a la edad de 30 años.

Había un rey que habitualmente cedía ante sus deseos sexuales. Un monje trató de ayudarlo cantando: “Nuestra Majestad ha descuidado los asuntos de estado porque no tiene ojos de sabio y se complace con los placeres de la carne”.

Xue Wenqing, el ministro de ritos en la dinastía Ming, dijo: “La bebida y el sexo pueden minar la voluntad de una persona, dañando su salud y corrompiendo su moral. Nada es peor que estas dos cosas. La mayoría de la gente los considera placeres, pero no sé qué placer pueden obtener de tales cosas. Solo con la abstinencia se puede estar tranquilo y físicamente en forma. Esto es lo que brinda placer a la gente”.

El filósofo Cheng Yi de la dinastía Song del Norte dijo: “Cuando uno es tentado por el deseo sexual, debe superarlo ¡pensando en la práctica religiosa y en la rectitud!”.

Zhu Xi de la dinastía Song del Sur usó la palabra “pantano” para describir la lujuria y el deseo: “Para superar el deseo de la lujuria, míralo como a un pantano. Ambos tienen barro sucio y pueden contaminar a la persona fácilmente. Estos pantanos deben ser rellenados y allanados”.

Monjes y eruditos evitando la lujuria

El conocido erudito Fang Xiarou, a comienzos de la dinastía Ming, dijo una vez: “Los deseos son mucho más peligrosos que el filo de una espada. A la gente solo le preocupa protegerse del frio o del calor mientras ignora el daño causado por sus ansias de comida y de sexo”.

Liu Yuancheng, un erudito imperial de finales de la dinastía Song del Norte, dijo: “Desde que dejé de tener relaciones sexuales con mujeres hace treinta años, me siento tan fuerte y tan perspicaz como cuando era joven”. También decía que podía ver un rasgo de honestidad en la gente que se “mantiene alejada de la lujuria”.

El poeta Yang Wanli una vez se burló de los que se entregaban a la lujuria: “El rey del infierno no los ha convocado y sin embargo, ustedes le han escoltado. ¿Para qué sirve?”.

Xie Liangzuo, un renombrado erudito de la dinastía Song dijo: “He dejado de lado la lujuria durante más de veinte años. Para conseguir algo, una persona debe tener un cuerpo sano. Por eso he renunciado a mi lujuria y a mis deseos.

Funcionario de la corte Li Hao en el Shu posterior durante el período de las Cinco Dinastías, dijo: “Las concesiones sexuales de Chen Shugu’s invitaban a los insultos de los demonios. He rechazado la lujuria y el deseo durante mucho tiempo, por lo tanto los demonios no se atreven a meterse conmigo. No es porque tenga algún truco de magia”.

El libro antiguo de medicina china Huangdi Neijing (Canon interno del emperador amarillo), dice:

“Manteniendo la tranquilidad, el vacío absoluto, el verdadero qi sigue [a estos estados]. Cuando la esencia y el espíritu son guardados internamente, ¿de dónde podría venir una enfermedad?

Por lo tanto, la mente está relajada y uno tiene pocos deseos. El corazón está en paz y uno no tiene miedo.

Los antojos y deseos no podrían poner a prueba sus ojos. La viciosa maldad no podía confundir sus corazones.

Aquellos que fueron capaces de superar una vida entera de cien años, mientras que sus movimientos y actividades no se debilitaron, lo lograron porque su virtud era perfecta y no se encontraron con el peligro”.

Hubo un eminente monje en la dinastía Jin llamado Wei. Una vez conoció a una mujer que vino a buscar alojamiento y afirmó que era una hada del cielo. También le dijo al moje que ella fue enviada a él como recompensa. El monje Wei permaneció firme y muy calmado. Le dijo a la mujer: ”Mi corazón ya está frio como la ceniza, así que deja de ponerme a prueba con tu cuerpo”. Luego la mujer se elevó hacia el cielo y le dijo: ”El océano puede elevarse un ser iluminando puede derrumbarse, pero el corazón de este moje eminente no puede moverse”.

Yongjia fue un famoso monje eminente de Wenzhou en el periodo de Gaozong en la disnastía Tang. Una vez dijo: “Las actividades sexuales solo traen dolor, no alegría. El cuerpo puede ser cubierto con crema fragante en la superficie mientras que en el interior solo hay suciedad, donde los gusanos y las lombrices se reproducen en el interior. Debemos mantenernos lo más lejos posible de la tentación sexual y evitarla como lo haríamos con un ladrón o bandido. Una sabio ve el sexo como una serpiente venenosa y prefiere tratar con la serpiente que tener sexo con una mujer”.

El conocido daoísta Shangyangzi (Chen Zhixu) en la dinastía Yuan dijo: “La lujuria es el peor de todos los pecados y un cultivador debe renunciar ante todo”. Changchunzheren (otro famoso daoísta) le dijo al emperador que la lascivia debería ser lo primero a lo que renunciar, que en los clásicos taoístas, era el peor ejemplo de comportamiento degenerado. Dijo: “Nada es más fundamental en la práctica taoísta que renunciar verdaderamente a la lujuria y al deseo; el resto es en realidad muy fácil”.

Shangyangzi también dijo: “La gente piensa que es muy difícil renunciar a la lujuria, lo cual es un punto de vista muy estúpido. Los principiantes en la práctica del daoísmo pueden tratar de encontrar un lugar apartado donde poder hacer las cosas a solas, dormir solos y al mismo tiempo dejar de beber. Durante el día, podían leer libros de alquimia y por la noche mantener una mente tranquila. El ambiente calmado disparará todo tipo de imaginaciones y cualquier obstáculo creado por los demonios externos puede fortalecer aún más su fe”.

Shao Guizi, un erudito imperial, le dijo una vez a un monje: “Si una persona que sigue una práctica religiosa no puede abandonar la lujuria y el deseo, entonces no tendrá una fuente estable de esencia y le faltará energía. La producción de su qi primordial también disminuirá día a día, hasta que se agote y ya no sea capaz de producir qi”.

El monje respondió: “Intentar obtener la iluminación a los principios del budismo Zen sin eliminar la lujuria y el deseo es como cocinar arena con la esperanza que acabe siendo arroz. Aunque la arena se cocine casi hasta la muerte, seguirá siendo arena, no arroz. Para seguir una práctica religiosa, hay que trabajar duro para eliminar la lujuria y el deseo”.

Otro erudito imperial, Wang Changshou de la dinastía Song del Sur, pudo contener su lujuria y su deseo, pero no por mucho tiempo. Lu Jiuyuan (un renombrado filósofo y maestro de la época) una vez le dijo: “Si solo eres capaz de suprimir tus emociones por la fuerza, en lugar de llegar al fondo del asunto dentro de ti mismo, esto significa que no te has cultivado suficiente. Si una persona entiende lo que es un comportamiento apropiado, no necesita contenerse. Si de repente aparece una mujer hermosa mientras estamos hablando, no se distraerá por la lujuria y el deseo, si puede mantener ese estado de ánimo, entonces no será necesario hacer esfuerzos para controlarse. Si adoras a Dios minuciosamente, cuando Dios aparezca ante ti, lo mirarás con reverencia, sin pensar en nada más”.

Lecciones para la gente de hoy

Según las escrituras budistas, quien logra eliminar la lujuria y el deseo siempre estará rodeado de un campo favorable. Quizás tanto los jóvenes como adultos podríamos aprender de estas lecciones para lograr una vida más saludable y equilibrada.


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