¿Qué sabés sobre CrossFit y el entrenamiento funcional?

20 de Febrero de 2017 Actualizado: 20 de Febrero de 2017

En el año 2005, especialistas de la American College of Sport Medicine (ACSM) definieron al entrenamiento funcional como “el método desarrollado desde el principio del proceso de rehabilitación que aplicando y utilizando conceptos de anatomía funcional permiten implementar un programa de ejercicios, los cuales imitan gestos y movimientos del cuerpo que otorgan un impacto positivo”.

En los gimnasios tradicionales se suele entrenar un músculo o grupos musculares específicos mediante movimientos en un único plano por ejercicio. En cambio, el entrenamiento funcional permite realizar movimientos “multiplanares” logrando progresiones funcionales que se adaptarán a las demandas de cada deporte o actividad de la vida cotidiana; además, es habitual el empleo de diferentes implementos en este tipo de actividad -como bandas elásticas, pelotas medicinales, cuerdas, barras y mancuernas-.

Siguiendo esta línea, cabe mencionar al entrenamiento interválico de alta densidad en el que se añade el fitness cardiovascular y también del control del peso corporal en un mismo entrenamiento. Es un ejercicio de fuerza que se enfoca en la calidad de las repeticiones y en alcanzar el fallo muscular momentáneo; esta acción se desarrolla con el objetivo de que el cuerpo crezca.

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CrossFit

Es una empresa fundada en el año 2000 por parte del ex gimnasta Greg Glassman, el cual estuvo a cargo de entrenar al cuerpo policial de Santa Cruz (California, Estados Unidos).

Este trabajo le confirió gran fama debido a su técnica empleada y rápidamente pasó de desempeñarse con clientes particulares a conformar actividades grupales -es así que nace el concepto de comunidad del CrossFit-; igualmente, el instructor debe ofrecer suficiente atención individual a cada persona con la finalidad de garantizarle un entrenamiento seguro y eficaz.

Las jornadas de entrenamiento se conforman por el levantamiento o arrastre de pesos mediante movimientos que se pueden encontrar en la vida cotidiana y el principal objetivo es la efectividad en su ejecución.

(Foto: ferrantraite / Getty Images)
(Foto: ferrantraite / Getty Images)

Las actividades se suelen llevar a cabo en Box, que son gimnasios especialmente acondicionados para CrossFit y difieren de los convencionales: no hay espejos ni máquinas, poseen techos altos y espacios amplios, y se aplican variados elementos -pelotas medicinales, barras, cajas, anillos olímpicos, máquinas de remo, pesas rusas y de halterofilia, por ejemplo-.

A los entrenamientos se les define como WOD -Workout Of the Day- y se componen por ejercicios aeróbicos y de gimnasia, así como también por el levantamiento de pesas. Con esto se busca crear al “atleta completo”.

Cada sesión tiene las partes A y B: la primera es la del calentamiento previo para evitar posibles lesiones, además de una parte de fuerza o técnica; mientras que la segunda es el WOD y se trata del momento más intenso en el que aumentan las frecuencias cardíaca y respiratoria, para luego terminar en la calma.

Las combinaciones de ejercicios pueden durar entre 10 y 30 minutos, pero alcanza a un total de 45 minutos a una hora con los pasos previos y posteriores del WOD.

Algunos de los ingredientes que hacen particularmente atractivo al CrossFit es que no existen rutinas, además de actuar como un deporte social que no requiere contar con gran cantidad de tiempo para ejecutarlo debido a que el trabajo aeróbico es de alta intensidad.

Una vez contemplados todos los puntos anteriores, cabe mencionar que se lo debe concebir como un programa de ejercicio intenso y eso implica que se tienen que extremar los cuidados al momento de aplicarlo.

Para minimizar el riesgo de lesiones, es necesario tomar en cuenta lo siguiente: la correcta evaluación del participante, la supervisión estrecha de la técnica de los ejercicios, y la forma en que se realiza la progresión desde el inicio del programa.

Otros de los aspectos negativos son la fatiga intensa, la menor resistencia a esfuerzos físicos posteriores, y la pérdida en la precisión en cuanto a la ejecución de los movimientos. Además, la ACSM advierte sobre los riesgos que conlleva este ejercicio: desde roturas fibrilares hasta distensiones de ligamentos, fracturas por estrés y rabdomiolisis.

SUAT te recuerda que siempre es fundamental la evaluación por parte de un especialista para contemplar la relación riesgos-beneficios en función de tus condiciones físicas.

Dra. María Dutra
Médica de SUAT

Artículo original aquí.

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