¿Qué sucede luego de que una nación escapa del comunismo?

04 de Diciembre de 2017 Actualizado: 22 de Marzo de 2019

Durante el año del centésimo aniversario del comunismo, hemos recordado la cifra de muertos de esta malvada ideología. Muchos países que fueron comunistas celebran su escape de la esclavitud comunista, y casi tres décadas más tarde de la caída de la Cortina de Hierro, los países que han tenido la mayor libertad lo han hecho mejor.

James Gwartney y Hugo Montesinos de la Universidad del Estado de Florida, analizaron la situación económica en el periodo de 1995 a 2015, de las naciones del ex Bloque Soviético, países que tuvieron planificación central (llamados FCP por sus siglas en inglés).

Cuanto más se alejan los países de la planificación central, más crecen, especialmente si tienen un puntaje decente en el Índice de Libertad Económica del Mundo (EFW), publicado por el Instituto Fraser, una institución canadiense. El índice mide la libertad económica en cinco áreas principales de políticas: política fiscal, comercio, política monetaria, regulación y el marco legal. Gwartney y Montesinos escriben en su estudio:

Los registros de los países FCP durante el periodo 1995-2015 es impresionante. Esto es particularmente cierto en los siete países FCP que se movieron hacia la liberalización económica. El crecimiento promedio del PBI per cápital real de estos siete países excedió el 5 por ciento durante 1995-2015. El PBI per cápita real se más que duplicó en seis de los siete países en esas dos décadas… Estos siete países: Georgia, Estonia, Lituania, Latvia, Rumania, Armenia y Albania, tuvieron un índice resumido Libertad Económica del Mundo (EFW) de 7,5 o más.

Eso no es mucho más bajo que el puntaje de Estados Unidos, que tuvo 7,94. Hong Kong es el más alto con 8,97.

Debido a que estos países comenzaron a crecer desde una base más baja, crecieron tres veces más rápido que los países desarrollados europeos de alto ingreso. A este fenómeno se lo llama convergencia.

No obstante, la rápida convergencia sólo es posible con políticas de gobierno correctas y las tasas de crecimiento fueron menores en los países FCP con menos libertad económica.

Por lo tanto, el PBI per cápita creció un 4,54% por año sobre el periodo de 20 años en los países con las políticas más libres que promueven el intercambio voluntario como también la apertura a la entrada a los mercados, pero solo crecieron 3,30% en países con las políticas menos libres. Como resultado, los ingresos de los países más libres convergieron más rápido hacia esos países de altos ingresos, escribe Gwartney y Montesinos.

El cociente entre el PBI per cápita promedio del grupo económicamente más libre y el de las economías de alto ingreso, se más que duplicó, pasando de un 19,9% en 1995 a 40,6% en 2015.

Georgia y los países del Báltico lo han hecho particularmente bien, impulsando su porcentaje de ingreso comparado con las economías occidentales de 6,7% a 20,3% en el caso de Georgia y de 33% a 61,6% en el caso de Estonia. Polonia y Eslovaquia tienen EFW un poco menor pero también convergieron a un paso rápido gracias a algunas buenas políticas.

En el grupo del fondo en términos de puntaje EFW, es triste ver a Ucrania haciéndolo tan mal, pero es un resultado previsible dada la casi total ausencia de libertad económica en ese desafortunado país.

La moraleja obvia de la historia es que las naciones crecen más rápido y generan más prosperidad si siguen la receta de mercados libres y gobierno limitado en el contexto de las cinco áreas principales de políticas.

Espacio para mejorar

Y es en esa categoría final (que mide factores como derechos de propiedad, el gobierno de la ley y la corrupción del gobierno) donde todos los países FCP aún tienen que alcanzar al resto, según Gwartney y Montesinos:

Los países FCP…tienen una falla principal: sus sistemas legales son débiles y se ha hecho poco progreso en este área. Dado el contexto histórico, no es de sorprender. Bajo el socialismo, los sistemas legales son designados para servir los intereses del gobierno. Jueces, abogados y otros funcionarios judiciales son entrenados y recompensados por servir a los intereses del gobierno. La protección de los derechos del individuo y negocios y organizaciones privadas no es importante bajo el socialismo.

Desafortunadamente, aún cuando tenemos el diagnóstico, no tenemos realmente una cura simple, ya que no es fácil cambiar la cultura socialista de la clase política de una nación.

Daniel J. Mitchell es un economista de Washington que se especializa en políticas fiscales. Este artículo apareció originalmente en International Liberty.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente las de La Gran Época.

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