Reciclaje de aspas de turbinas viejas plantea problemas para utilización de energía eólica

Por Nathan Worcester
22 de Septiembre de 2021
Actualizado: 22 de Septiembre de 2021

Después de que el año pasado empezaran a circular por internet imágenes de aspas de turbinas viejas enterradas en un vertedero, el sector eólico se movilizó para subrayar su compromiso con la sostenibilidad, y Siemens Gamesa presentó recientemente una nueva aspa reciclable para instalaciones marinas, pero los críticos han cuestionado la honestidad del sector, así como su voluntad de asumir todos los costes de la operación.

“Hasta hace poco, la industria no había hecho ningún intento de hablar del reciclaje de las aspas”, dijo a The Epoch Times Lisa Linowes, directora de The WindAction Group, que critica la energía eólica.

“Hasta que empezaron a aparecer esas fotografías en Wyoming de cientos de aspas depositadas en un vertedero, la industria guardó silencio sobre la cuestión. Solo ahora, debido a la presión pública, están haciendo un comentario al respecto, y haciendo un intento”.

Según Linowes, las aspas de los aerogeneradores pueden picarse rápidamente y perder eficacia debido a las inclemencias del tiempo, además de sufrir la acumulación de insectos y otros desperfectos. Eso significa que las aspas deben ser sustituidas con frecuencia.

Un portavoz del fabricante de turbinas Siemens Gamesa explicó a The Epoch Times por correo electrónico las ventajas de su nuevo diseño de aspas, ya que los materiales compuestos utilizados en las palas convencionales dificultan su reciclaje.

“El nuevo material tiene una estructura química diferente, que permite disolver la resina en un proceso eficiente al final [de la vida útil]”, dijo el portavoz.

“Se trata de un proceso suave —en contraste con las formas conocidas de reciclar aspas de aerogeneradores convencionales— lo que significa que los materiales utilizados para la pala pueden ahora reciclarse en nuevas aplicaciones”.

El portavoz dijo que tres de los clientes de Siemens Gamesa —RWE, EDF Renewables y wpd— ya han llegado a acuerdos para instalar las nuevas RecyclableBlades de la empresa como parte de varios proyectos eólicos marinos.

Michele Mihelic, de la Asociación Americana de Energía Limpia (ACP, por sus siglas en inglés), un grupo del sector, expresó su apoyo a la investigación destinada a reducir los residuos de las aspas de las turbinas.

“Hay varios proyectos de investigación y desarrollo en marcha, y un aspecto interesante es el trabajo que se está realizando para fabricar aspas con materiales reciclados y para reciclarlas al final de su vida útil”, declaró Mihelic a The Epoch Times. “Animamos a nuestros miembros y a la industria a seguir mejorando y utilizando la tecnología en pro de la sostenibilidad y la conservación del medio ambiente”.

Al preguntarle por un tuit viral del 11 de septiembre en el que se afirmaba que “actualmente no hay forma de reciclar” las palas de los aerogeneradores, junto con una foto de un vertedero lleno de esas palas, Mihelic dijo que las palas y otros componentes de los molinos de viento sí pueden reciclarse.

“Las turbinas están hechas de múltiples materiales que, al final de su ciclo de vida, se reciclan o reutilizan”, dijo. “El cobre es una materia prima cara que se extraería por su alta demanda”.

Linowes dijo que muchos componentes de las turbinas que la industria describe como reciclables son, en la práctica, muy caros de reciclar.

“Estamos hablando de una estructura de unos 200, 300 pies de altura, que no es transportable por sí misma, así que cuando se desmonta hay que cortarla en trozos”, dijo. “Sigue siendo una cuestión no resuelta, el grado de reciclaje del resto de la turbina, sin incluir las aspas”.

“Si va a haber una industria que crezca en torno al reciclaje de las piezas de las turbinas, aún no la estamos viendo”.

En opinión de Linowes, el debate sobre el reciclaje forma parte de otro más amplio sobre los costes y la responsabilidad del desmantelamiento de las viejas turbinas.

En muchos estados, dijo Linowes, los planes de desmantelamiento suelen restar el valor estimado de recuperación, lo que hace que los costes parezcan bajos.

Citando un plan de New Hampshire, donde los promotores no pueden restar esos costes en dichos planes, proyecta que el desmantelamiento de una turbina cuesta entre 200,000 y 300,000 dólares.

“La mayoría de las turbinas instaladas en Estados Unidos no tienen un plan de desmantelamiento asociado: no hay dinero reservado para cubrir los costes de desmantelamiento”, dijo.

“Creo que estamos ante algo que podría ser un problema grave en el futuro, y ni siquiera tan lejano, porque si una turbina sigue funcionando desde 2005, probablemente llegará al final de su vida útil muy pronto”.

En los debates sobre los residuos producidos por la energía eólica también influyen las estimaciones de las emisiones de carbono que se evitan con el uso de esta tecnología.

Un portavoz del grupo de energía eólica ACP facilitó una hoja informativa en la que se detallan las estrategias de fin de vida de los aerogeneradores, y en la que se calcula que éstos podrían eliminar un tercio de las emisiones mundiales de carbono al alcanzar el 35% de la red en 2050.

Linowes cree que las proyecciones de la futura producción eólica podrían ser demasiado optimistas, dada la estrecha correlación entre las subvenciones federales y el rendimiento.

Señaló un estudio reciente sobre las turbinas eólicas en Estados Unidos que mostraba que el rendimiento disminuía después de diez años, que es el momento en que las turbinas pierden la elegibilidad para los descuentos impositivos a la producción.


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