Relatos en primera persona sobre cómo el régimen chino censura a la prensa

Más de veinte periodistas de China continental hablaron con un medio de Hong Kong sobre sus experiencias
Por Nicole Hao - La Gran Época
14 de Septiembre de 2018 Actualizado: 14 de Septiembre de 2018

Es bien sabido que China goza de muy poca libertad de prensa. Según el índice de 2018 de Reporteros sin Fronteras, China ocupa el puesto 176 de los 180 países en la lista.

Initium Media de Hong Kong entrevistó a 23 periodistas chinos de todo el país sobre sus experiencias profesionales. Para proteger la identidad de los periodistas, se asignó a cada uno un número, el cual se utilizó en el informe.

El número 1, que ha trabajado como periodista durante seis años, describió la severidad cada vez mayor de la censura: “Al principio recibía un aviso sobre un artículo dos o tres días después de haberlo publicado, o se me informaba cuando salía a reportar algo. En aquel entonces, yo seguía haciendo el trabajo porque todavía había una posibilidad de que la historia pudiera ser publicada. Hoy en día, no hay ninguna posibilidad, así que ni siquiera me molesto”:

Según el reportero, solo hay dos tipos de medios de comunicación en China: las noticias estatales que reciben instrucciones de las autoridades centrales, y los medios de comunicación que reescriben las noticias de los portavoces estatales.

“Actualmente las bajadas de línea de la censura no consisten en que hay ciertas cosas que no se pueden informar”, señaló el número 3, “sino que no se puede informar sobre temas sociales candentes en absoluto. En realidad, los censores especifican los temas en los que se puede trabajar y qué contenido se debe incluir”.

El periodista número 5 explicó el léxico de “palabras sensibles” de los censores: “Hay una función en el sistema que puede comparar tu artículo con una lista de palabras sensibles y determinar si lo que escribiste cumple con el estándar o no. Nadie sabe cuán grande es esa lista. [La búsqueda] encuentra palabras sensibles constantemente y tiene que seguir revisando el artículo hasta que [ya no] registre niguna alerta”.

A algunos medios de comunicación se les permite más libertad de acción que a otros, como describió un periodista veterano: “Una vez recibí información sobre oficiales militares que habían conspirado con una compañía de bienes raíces y malversado varios miles de millones de yuanes [varios cientos de millones de dólares]. Mi superior me dijo que no podíamos informar sobre este asunto, pero que podíamos enviarlo a Caixin, que es el único medio al que se le da cierta libertad para tratar temas delicados. Caixin hasta ahora no lo publicó, pero ocurrió hace seis meses”.

“Después de que un conductor de [el sistema de viajes compartidos] Didi Chuxing violara y matara a una azafata de 21 años que fue su pasajera el 5 de mayo en Zhengzhou, cooperamos con la oficina local de notificación e hicimos una serie de artículos detallados con datos concretos. Vi al editor subjefe aprobar la copia, pero al día siguiente, este artículo no apareció ni impreso ni en Internet. Me comentaron que el editor jefe borró el artículo sin hacer ningún comentario”, informó el periodista número 10.

El número 12 se refirió a “Morir para sobrevivir”, una comedia de 2018 que se basa en la historia real del paciente con leucemia Lu Yong. “La película atrajo mucha atención desde el día de su estreno. Pero al cuarto día, recibimos un aviso de que nadie debía informar sobre esta película. Incluso tuvimos una entrevista exclusiva con el director, pero no pudimos usarla”.

“Morir para sobrevivir” cuenta cómo Lu Yong introdujo de contrabando medicina barata, efectiva, pero técnicamente ilegal desde la India para sí mismo y para más de mil pacientes de cáncer después de haber vendido todas sus propiedades para pagar los gastos de la costosa medicina legal. Lu fue arrestado en enero de 2015. El incidente puso de manifiesto la mala calidad de los productos farmacéuticos producidos en China.

Todos los periodistas mencionaron el cierre forzado de las cuentas de sus medios de comunicación en las redes sociales. Según Tencent, propietaria de Weibo y WeChat, se han cerrado más de 99.000 cuentas en los primeros 130 días de este año.

El Partido Comunista Chino (PCCh) ha impuesto muchas regulaciones sobre los medios de comunicación, centrándose especialmente en el ciberespacio y las redes sociales, así como en la cobertura informativa tradicional.

En 2015, el Congreso Nacional del Pueblo, la legislatura títere de China, aprobó una ley de seguridad nacional que define el concepto de “soberanía del ciberespacio”. Al año siguiente, una ley de ciberseguridad obligó a las empresas extranjeras que operan en China a almacenar sus datos en el país y a ponerlos a disposición del régimen del PCCh.

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