Ron Archer habla sobre el poder de la fe

Después de sobrevivir a varios intentos de aborto y soportar una infancia dolorosa, Archer convirtió la tragedia en un triunfo
Por CHANNALY PHILIPP
19 de Febrero de 2020
Actualizado: 20 de Febrero de 2020

Como pastor y orador inspirador, Ron Archer habla en vivo a las multitudes, a los jugadores de la NFL y a los ejecutivos de negocios. Sin embargo, no hace mucho tiempo que empezó a contar su propia historia.

“Demasiada vergüenza”, dijo.

“La vergüenza es una prisión poderosa. Y había mucha vergüenza con mi madre y conmigo y cómo sucedieron las cosas. Solo aprendes los cuatro principios: ‘No hables, no confíes, no sientas, y finge que nada ha pasado’ —y esperas que desaparezca”.

“Pero, como todos sabemos, se convierte en un cadáver en el armario que apesta toda tu vida”.

Apertura

El punto de inflexión llegó cuando estaba haciendo un poco de asesoramiento ejecutivo para un banco. Estaba hablando con un hombre que fue abusado cuando era niño. El abuso había afectado toda su vida, hasta el punto de que quería terminar con ella. Nadie conocía su historia, ni siquiera su esposa, incluso cuando estaba causando problemas de intimidad en su relación.

Él y Archer hablaron durante un tiempo, pasando por teorías psicológicas. Nada ayudó, hasta que finalmente, Archer le dijo: “Sabes, entiendo dónde estás”.

“No”, respondió el hombre. “La gente no entiende”.

Por primera vez, Archer se abrió a él y compartió su propia historia… y vio la rápida transformación del hombre y lo vio yendo del “punto A al punto Z”. Se dio cuenta de que “No. 1, ‘No estoy solo’; No. 2, puede ser tratado; No. 3, puedes realmente tomar este dolor y hacerlo poderoso”.

“Puedes tomar esta herida y obtener sabiduría. Puedes tomar la tragedia y salir triunfante”, dijo. “Son frases bonitas, pero son reales”.

Hace seis años, Archer hizo pública su historia; un video se hizo viral y llegó a más de 9 millones de espectadores.

No deseado

En sus primeros años, Archer era más indeseable de lo que cualquiera podría serlo. En el video, describe cómo era un “bebé de broma”, nacido de una madre adolescente pobre , que fue obligada por su proxeneta a intentar abortarlo.

“Nadie quiere al bebé, no hay esperanza, no hay futuro. ‘Matarlo’, era la palabra”, dijo Archer en el video.

Varios intentos de aborto no tuvieron éxito, y Archer soportó las consecuencias físicas; nacido dos meses antes de tiempo, se vio acosado por múltiples problemas, incluyendo la falta de páncreas y una vejiga poco desarrollada.

Su infancia fue dura. En casa, su padrastro abusaba físicamente de él; la niñera que lo cuidaba —una señora que odiaba a los hombres— tomaba una escoba y le pegaba “donde no brilla el sol”, como él decía.

Tenía sobrepeso. Tartamudeaba. En la escuela, lo intimidaban sin piedad.

Por la noche, para hacerle frente, se golpeaba la cabeza contra la pared hasta que se quedaba dormido. Solo quería morir.

A los 10 años, Archer encontró el arma de su madre, la apuntó a su propia cabeza y apretó el gatillo. No funcionó. De nuevo, lo intentó y no funcionó.

Sintió un poco de alivio. Quizás no estaba destinado a ser así.

Ron Archer. (COPYRIGHT STEPHANIE HULTHEN)

La fe de un maestro

Archer estaba muy lejos de tener una buen desempeño en la escuela. Pero una maestra, la Sra. Spears, se enteró de su problema de tartamudez. Ella le dio lecciones y le ayudó.

Empezó con “lee-lee, la-la, lo-lo”. Luego, “At dawn, the don went down”.

A medida que se sentía más cómodo, se introdujeron trabalenguas: ‘Peter Piper’; ‘Sally who sold seashells by the seashore’, y así sucesivamente.

Archer recordaba repetirlos tanto que los memorizaba; y en vez de dormirse golpeándose la cabeza contra la pared cada noche, iba a dormir al ritmo de estos trabalenguas.

La Sra. Spears hizo algo más por Archer: le aseguró que sería grande y que tenía un destino que cumplir. Y le abrió un mundo de fe que hasta entonces era extraño.

Su mundo se había regido por la “economía del gueto”, así de simple. No había lugar para la fe o la iglesia.

“No nos gustaba la iglesia… cuando su familia está involucrada en actividades cuestionables, lo último que queremos que haga es que se involucre en la confesión y que la gente valla a la cárcel… mi familia no confiaba en nadie más que en ellos mismos”, dijo Archer.

La Sra. Spears le contó historias de la Biblia; llegó a ver que las personas imperfectas y quebrantadas estaban llamadas a hacer grandes cosas, hombres como Pablo y Abraham. Reconoció algunos de sus dudosos comportamientos directamente de su vecindario.

También le mostró un versículo de Jeremías 1:4-5 que trastocó su mundo interior.

Archer dijo, “En esencia, esa Escritura dice, ‘Ronaldo, no importa quiénes sean tus padres. No importa cómo fuiste concebido. No importa cómo naciste’. Dios dice: ‘Soy tu padre, tu creador, y te planté en esa situación particular por una misión divina'”.

“Las promesas de Dios… era mi oxígeno, era mi aire, era mi esperanza, era mi luz, era mi verdad. Era mi padre, era mi madre. …es todo lo que tenía para construirme”.

La fe de que estaba destinado a un propósito especial era un ancla poderosa.

“Lo cambió todo”, dijo. “Me dio la fe en algo más grande que yo, más grande que mi situación actual”.

Archer lo creyó tanto que cambió su vida. A través de la práctica, su tartamudeo desapareció. Comenzó a sobresalir académicamente. En la escuela preparatoria se convirtió en el primer presidente negro del cuerpo estudiantil en una escuela católica predominantemente de blancos y ricos.

Quería mejorar la vida de su madre y de su familia. Pero sabía que nunca los cambiaría solo con palabras. El resultado final era todo para su familia, así que cuando empezó a ir bien, académica y financieramente, le dijeron: “Todo lo que tocas se convierte en oro”.

Y eso empezó a cambiar sus vidas; a los 16 años, Archer empezó a predicar, y ellos venían a escucharlo.

Regresando a casa

Archer vivió y trabajó en diferentes lugares del mundo. Ahora está de vuelta en casa, en Cleveland, todo a 10 minutos de donde creció.

Es en el Centro de Restauración de Liderazgo en Places of H.O.P.E. donde Archer lleva todo lo que ha aprendido en estos años para recibir a las personas —mujeres en crisis, personas quemadas— para ser “restauradas, renovadas, resucitadas”.

Y luego está el Centro de la Sra. Spears, la sala de entrenamiento donde su ejemplo sirve de modelo. Ella lo vio convertirse en un pastor y crecer para tener éxito. Ella le decía, “Te dije, ‘Dios no hace ninguna basura'”.

Hay una línea de ella que él usa todo el tiempo: “Dios usa mucho a los que han sido heridos muy profundamente”.

“Ella está conmigo todo el tiempo”, dijo Archer. “Siempre hay una cita, un pensamiento o un recuerdo”.

Al contar su historia a través de su video, o a través de su nuevo y poderoso libro, What Belief Can Do (Lo que la fe puede hacer), su historia evoca reacciones como, “¡Pensé que tenía problemas!” o “¿De qué me estoy quejando?”.

Para muchos, es una inspiradora llamada de atención.

Archer quiere cambiar el mundo: “Quiero cambiar los corazones rotos. Quiero que la gente sepa que hay esperanza”.

Reconstruyendo a los hombres

En lo más alto de su mente está la forma de ayudar a los hombres.

Piensa en la raramente mencionada epidemia de suicidio que asola a los hombres blancos de mediana edad en los Estados Unidos. Según la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio, los hombres blancos constituyeron casi el 70 por ciento de las muertes por suicidio en 2017, siendo la tasa de suicidio más alta entre los hombres blancos de mediana edad. Los estados rurales del oeste se ven especialmente afectados.

La masculinidad ha sido demonizada, dijo. Los trabajos de los hombres se están volviendo obsoletos. Para sus dolores físicos, se les prescriben drogas adictivas. Sus matrimonios están fracasando, y sus hijos se están volviendo contra ellos, llamándolos “anticuados” e “irrelevantes”.

No son deseados.

Archer también se preocupa por la falta de un padre, señalando que el 72 por ciento de los niños negros nacidos en los Estados Unidos nacen fuera del matrimonio y son criados en hogares monoparentales.

Mientras tanto, “el 80 por ciento de los males sociales —embarazo adolescente, drogadicción, abandono de la escuela preparatoria, encarcelamiento y afiliación a pandillas— son causados directamente por niños que crecen en un hogar sin padre. Mira esa receta”, dijo.

Él aborda estos temas y más en el próximo libro que está escribiendo, llamado Un hombre, basado en la idea de que “Dios siempre ha usado a un hombre para cambiar el mundo”, pienso en Noé o Moisés. El subtítulo es Tú eres ese hombre.

“Todo hombre… nace con una misión divina”, dijo Archer. A través de sus años de trabajo con la gente, y de su propia experiencia, sabe lo que se necesita para reparar y restaurar a un hombre.

“Cuando construyes un hombre con la auténtica verdad, lo miras y encuentras sus fortalezas”, dijo. “Cuando estás presente, cuando estás atento, cuando afirmas, cuando eres consecuente, cuando te comprometes, la transformación tiene lugar”.

Ese es el poder de la fe.

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