Sabiduría oriental: Ser estricto con uno mismo y tolerante con los demás

21 de Octubre de 2015 Actualizado: 21 de Octubre de 2015

(Minghui.net) Fan Chunren (1027-1101) fue el segundo hijo de Fan Zhongya, un notable literato en la historia china y una importante figura en el ámbito político en la Dinastía Sung (960-1279). Él le enseñó a sus hijos a vivir de acuerdo a altos estándares morales.

“La persona más confundida y ofuscada puede tener la cabeza bien clara y despierta cuando examina las faltas de otros, una persona muy inteligente se puede volver bastante tonta cuando excusa sus propios errores.  Por lo tanto si uno pudiera reprenderse a uno mismo de la manera que uno reprende a otros y excusar a otros de la manera que uno se perdona a sí mismo, muy fácilmente podría volverse sabio” dijo  Fan.

Algunos le pedían a Fan que los guiara en como conducirse a sí mismos y como relacionarse con otros de buena manera. Él dijo: “Sólo la frugalidad puede albergar una sensación de honor y vergüenza, y sólo el perdón puede traer benevolencia y virtud”.

…muy frecuentemente, tendemos a hacer alarde de grandes principios para cubrir nuestra frustración…

Fan practicaba la cultivación personal. Cada día después de trabajar en la oficina del gobierno, se cambiaba de ropa y se vestía con algo barato.  Él nunca fue fastidioso con la comida y mantuvo esta forma de ser sin importar el rango que mantuviera en su vida. Siguió practicando esta costumbre a lo largo de toda su carrera sin importar el nivel de su posición dentro del gobierno.

En las relaciones personales la gente de la antigua China educaba a sus hijos a ser estrictos consigo mismos y a perdonar  a los demás. Sin embargo, en la práctica esto no es fácil.  La gente tiende a ver el mundo de una forma insatisfactoria y corrupta y se siente triste y e incómoda. Por despecho, comienzan a culpar a los demás. Como resultado, incluso la gente estúpida puede ver claramente y decir específicamente lo que los otros han hecho mal. Sin embargo, cuando se trata de la autorreflexión e identificar sus propios problemas o faltas, incluso la gente inteligente se vuelve confusa e incapaz.

Solo con una gran fortaleza mental podemos cambiar la situación

Por lo tanto, Fan le advirtió a sus hijos y estudiantes que el punto clave para lograr una gran virtud es “criticarse a uno mismo de la manera que se encuentran defectos en otros y perdonar a otros como nos disculpamos a nosotros mismos”. Sin importar que clase de problemas veamos en los otros deberían ser usados como una buena referencia para recordarnos que no cometamos los mismos errores. Al practicar esto, podemos seguir progresando. Es fácil perdonarnos, pero es difícil perdonar a otros. Si verdaderamente podemos perdonar a otros de la misma manera como nos perdonamos, alcanzar el reino de la santidad es casi seguro.

Muy frecuentemente, tendemos a hacer alarde de grandes principios para cubrir nuestra frustración y escudriñamos a los otros, obstaculizando una mejora de nuestra virtud.

El primer paso para cultivar la virtud es poder identificar laboriosamente nuestras faltas. Una vez que aprendemos un principio, es muy fácil usarlo para examinar a los demás, pero muy difícil aplicarlo a nosotros mismos. Solo con una gran fortaleza mental podemos cambiar la situación.

Además, no ayuda mucho si terminamos hablando sobre los principios sin realmente aplicarlos en nuestra vida diaria. Cuando sea que aparezcan las tribulaciones y nos encontremos con dificultades, siempre debe ser  “yo o nosotros” quienes pensemos sobre rectificar esa situación. No podemos criticar a otros o quejarnos de los demás. Si podemos examinarnos constantemente y tolerar las faltas de los otros, nuestra virtud continuará creciendo, lo cual finalmente hará posible influenciar en los demás.

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