Salida del Acuerdo de París impactará en el crecimiento económico y la reelección de Trump

Por Mark Tapscott
08 de Noviembre de 2019 Actualizado: 08 de Noviembre de 2019

Análisis de noticias

WASHINGTON — Cuando una coalición de más de 40 activistas políticos conservadores y defensores de la industria energética alentaron al presidente Donald Trump en una carta el 8 de mayo de 2017 a que cumpliera con su promesa de campaña de sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Clima, es probable que no tuvieran idea de lo crucial que sería cumplir esta promesa para la campaña de reelección en 2020.

Incluso hoy en día, en medio del frenesí por el impeachment impulsado por los demócratas de la Cámara de Representantes a raíz de la llamada telefónica con el presidente de Ucrania, la notificación oficial del 4 de noviembre por parte del Secretario de Estado Mike Pompeo sobre la intención de salir del Acuerdo de París pierde efectividad en términos de importancia respecto a la candidatura de Trump para ocupar otros cuatro años el Despacho Oval.

Alguien que se dio cuenta de esto es Grover Norquist, fundador y presidente de “Americans for Tax Reform” y uno de los firmantes de la carta de 2017 enviada a Trump. Norquist dijo a La Gran Época el 5 de noviembre que abandonar el acuerdo de París es una de las dos claves para una victoria de Trump el próximo año.

“Es algo importante porque significa que lo toma en serio”, dijo Norquist, señalando que había dudas en algunos sectores cuando Trump indicó por primera vez su deseo de abandonarlo.

“Esto es ‘lo digo en serio’, y es una señal para todos los que están tratando de invertir en Estados Unidos, de que en realidad vamos a producir energía, no vamos a prohibir el fracking (fracturación hidráulica)”, dijo Norquist.

Norquist llamó al Acuerdo de París una de las dos amenazas significativas que afectarían el boom económico iniciado por los recortes de impuestos y las reformas aprobadas por Trump y la mayoría republicana en el Congreso en diciembre de 2017.

“Creo que hay un doble peligro para la recuperación y, por lo tanto, para la reelección: uno, las guerras comerciales desaceleran las cosas. En el último año, deberíamos haber tenido éxito como ahora, por la decisión de no aumentar los aranceles a China. Al menos por ahora, no vamos a avanzar con los aranceles como represalia”.

“El segundo peligro es, ¿qué pasa si los demócratas ganan la Casa Blanca o, peor aún, la Cámara y el Senado y deshacen la política fiscal, las reformas legislativas, etc.? Pero eliminado el primer peligro, ahora nuestra posición en la Cámara, el Senado y la reelección es mejor porque la economía es más fuerte y la salida es una señal para el mundo de que esta es la política en la que estamos y es la política en la que vamos a continuar. Vamos a ser el gigante de energía que planeamos ser”.

Esquivando una bala

Con las elecciones a un año de celebrarse, la reelección de Trump no es segura, por supuesto, pero lo único en lo que los críticos del tratado de 2015 están de acuerdo en la actualidad es que Estados Unidos esquiva una bala económicamente mortal al salir del Acuerdo de París.

Apoyado activamente por el expresidente Barack Obama y el entonces secretario de Estado John Kerry, el acuerdo, que nunca fue presentado al Senado para su ratificación como tratado internacional, comprometió a Estados Unidos a promulgar políticas para que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en un 17 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para el próximo año, y hasta en un 28 por ciento para 2025 por debajo de los niveles de 2005. (En cambio, las reducciones iniciales de China se retrasaron hasta 2030).

Las políticas de Obama incluían una estructura regulatoria masiva de centrales eléctricas “limpias” para todas las plantas de energía existentes y nuevas, estándares más altos de ahorro de combustible para automóviles y camiones, una estricta regulación de las emisiones de metano y normas más estrictas de conservación de energía para los edificios existentes y nuevos.

Sin embargo, Obama fue aún más lejos al establecer planes regulatorios diseñados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 83 por ciento para el año 2050 con respecto a 2005, según Nick Loris, economista de energía y medio ambiente de la Heritage Foundation.

“Eso habría tenido costos regulatorios significativamente altos a través de precios de energía más altos, así que en ese sentido, creo que nos hemos salvado de algunas de las costosas políticas que probablemente se habrían impuesto a través de este acuerdo”, contó Loris a La Gran Época el 6 de noviembre.

Loris fue uno de los autores del estudio Heritage de 2016, basado en un análisis econométrico, que proyectó los costos del Acuerdo de París para el año 2025 como por ej: una pérdida total de casi 400.000 puestos de trabajo, principalmente en la industria manufacturera, el sector de la economía con más consumo de energía; una pérdida total promedio de ingresos de más de 20.000 dólares para una familia de cuatro miembros; y una pérdida total de más de 2,5 billones de dólares en el Producto Interno Bruto (PIB) de EE. UU., que es el valor total de todos los bienes y servicios producidos por la economía de Estados Unidos en un año.

Loris dijo que los costos reales, si el acuerdo se hubiera implementado en su totalidad, probablemente habrían sido aún mayores que los proyectados en el estudio de Heritage. Y citó los altos costos de los litigios que habrían sido presentados por grupos ambientalistas que buscan forzar el cumplimiento por parte de los funcionarios federales.

Incluso sin el acuerdo, las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos han bajado 14 por ciento en comparación con 2005, debido en gran parte al creciente uso de gas natural, agregó Loris.

“Aquí tenemos una gran cantidad de gas natural barato y abundante, y los productores lo están aprovechando, y como consecuencia estamos viendo una reducción en la huella de carbono de EE. UU.”, dijo Loris.

Cumpliendo promesas

Thomas Pyle, presidente de American Energy Alliance y otro de los firmantes junto a Norquist de la carta de 2017 dirigida a Trump, dijo a La Gran Época el 5 de noviembre que incluso el camino para salir del acuerdo de París se hizo intencionalmente difícil.

“Si uno mira la forma en que lo construyeron, trataron de hacer que fuera casi imposible salir de él”, explicó Pyle. “Había tantas trampas que la administración tuvo que tropezar, y hemos oído que todavía había algunos rumores al respecto”.

Aún así, dijo Pyle, “este fue uno de los grandes temas que resistió la embestida de las corporaciones, y los verdes, etc., para hacer lo que creo que es absolutamente lo mejor para este país”.

El estratega político republicano Matt Mackowiak dijo a La Gran Época que salirse del Acuerdo de París es una buena política para el presidente.

“Los votantes de Trump lo ven cumpliendo sus promesas y eso explica su devoción hacia él, en las buenas y en las malas. La base de Trump es tan intensa como ninguna otra que haya visto”, comentó Mackowiak.

Contacte a Mark Tapscott en mark.tapscott@epochtimes.nyc

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