Solo unos minutos al día en la naturaleza podría reducir el estrés y la ansiedad de los estudiantes

Una investigación confirma el impacto curativo de la naturaleza en los jóvenes de hoy, cada vez más ansiosos y deprimidos
Por CARLY WOOD
21 de Abril de 2021
Actualizado: 21 de Abril de 2021

En todo el mundo, los estudiantes en edad universitaria experimentan altos niveles de estrés y enfermedades mentales.

Por ejemplo, en los últimos 10 años en el Reino Unido, se ha quintuplicado el número de estudiantes que informan problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y esquizofrenia.

Algunos de los problemas de salud mental más comunes que experimentan los estudiantes estadounidenses incluyen, ansiedad abrumadora, sentirse tan deprimido que es difícil funcionar y desesperanza. Algunos incluso informaron que contemplaron el suicidio. Sin embargo, incluso cuando la mala salud mental se vuelve más común entre los estudiantes, muchos enfrentan largas esperas o un acceso limitado a los servicios de salud mental.

Un creciente número de investigaciones sugiere que una forma de mejorar nuestra salud mental podría ser tan simple como salir al aire libre. De hecho, una revisión reciente de la evidencia encontró que tan sólo 10 minutos al día de exposición a la naturaleza podría ser beneficioso para los estudiantes, aunque hay advertencias.

Si bien la evidencia muestra que estar en entornos naturales puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar mental, encontrar la oportunidad puede ser un desafío. Muchos estudiantes tienen que pasar la mayor parte de su tiempo estudiando en interiores, asistiendo a conferencias o en la biblioteca.

Numerosos estudios que analizan los beneficios para la salud de estar en la naturaleza han comenzado a centrarse en averiguar cuánto tiempo se necesita estar al aire libre para experimentar mejoras en la salud. Un estudio encontró que 20 a 30 minutos tres veces por semana era más efectivo para reducir los niveles de cortisol (la hormona del “estrés”) en el cuerpo.

Otro estudio mostró que pasar un mínimo de 120 minutos en un entorno natural, en comparación con no haber tenido contacto con la naturaleza la semana anterior, aumentó significativamente la probabilidad de que una persona informe que se siente bien de salud y que tiene un alto bienestar. Sin embargo, ninguno de estos estudios se centró específicamente en estudiantes universitarios o universitarios.

Dosis mínima

La revisión reciente buscó identificar la dosis mínima de naturaleza necesaria para mejorar la salud mental de los estudiantes en edad universitaria y de qué tipos de actividades basadas en la naturaleza provenían estos beneficios. Los revisores analizaron un total de 14 estudios, que en total incluyeron a 706 estudiantes de Japón, Estados Unidos y Suecia.

Los autores analizaron específicamente estudios publicados en inglés o francés, donde los participantes tenían entre 15 y 30 años. También observaron solo los estudios que examinaron cuánto tiempo una persona necesitaba pasar en la naturaleza, si el estudio monitoreó los cambios en la salud mental del participante y comparó estos cambios en al menos dos entornos. Todos los estudios analizados comparaban entornos urbanos con entornos naturales (áreas como reservas naturales, bosques, parques urbanos y áreas naturales en campus universitarios).

En general, la revisión descubrió que, en comparación con el mismo tiempo que se pasa en un entorno urbano, tan sólo 10-20 minutos (y hasta 50 minutos) de estar sentado o caminar en una serie de entornos naturales conducen a mejoras significativas en la salud. Entre ellas se encuentran la reducción de la frecuencia cardíaca, la disminución de la presión arterial y el cortisol, la mejora del estado de ánimo y la reducción de la ansiedad.

Estos hallazgos respaldan los resultados de estudios previos que analizaron a personas de todas las edades. Esto sugiere que los colegios y las universidades podrían proporcionar dosis regulares de naturaleza para orientar y mejorar el bienestar mental de sus estudiantes. Los estudiantes también podrían hacer bien en incorporar la exposición a la naturaleza en su vida diaria como una forma de combatir el estrés y la mala salud mental.

Pero a pesar de estos resultados alentadores, deben interpretarse con precaución. La mayoría de los estudios incluidos en esta revisión se realizaron en Japón y en participantes masculinos. Por tanto, estos resultados podrían no ser válidos para estudiantes de todos los géneros y de otros lugares del mundo.

Tampoco está claro si los estudiantes estudiados padecían problemas de salud mental en el momento de la investigación. La evidencia emergente sugiere que la exposición a la naturaleza podría ser más beneficiosa para las personas con bajo bienestar. Por lo tanto, es importante determinar qué grupos de estudiantes se beneficiarán más de este tipo de experiencia.

La revisión tampoco pudo investigar qué beneficios  tendría la actividad física (además de caminar) en entornos naturales. Se ha demostrado que el llamado “ejercicio verde” tiene  beneficios adicionales para la salud en  comparación con la exposición a la naturaleza o la actividad física por sí sola, lo que resulta en mayores mejoras en la autoestima y el estado de ánimo.

Finalmente, los investigadores no incluyeron un metanálisis de los estudios, una técnica para reunir múltiples estudios científicos para encontrar efectos comunes, a fin de determinar la solidez de la evidencia general. Tampoco consideró el sesgo o la calidad de los estudios incluidos. Por lo tanto, no está claro qué tan fuerte es el efecto general o qué tan confiables son los estudios incluidos. Será necesario realizar más investigaciones para abordar estas lagunas.

Pero a pesar de esas deficiencias, los hallazgos de esta revisión, y un creciente cuerpo de investigación, respaldan los beneficios para la salud mental de  la exposición a la naturaleza y el ejercicio ecológico. Tanto los estudiantes como la población en general deben intentar pasar tiempo en la naturaleza como parte de su vida diaria como una forma de combatir el estrés y mejorar la salud mental.

Carly Wood  es profesora de ciencias de la nutrición y el ejercicio en la Universidad de Westminster en el Reino Unido. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation.


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