Su esposo murió pero ella cuidó de su suegra hasta conmover al cielo

Por Su Lin - La Gran Época
28 de Noviembre de 2018 Actualizado: 28 de Noviembre de 2018

Había una mujer en el condado de Duchang, en la provincia de Jiangxi, de apellido Wu. Había perdido a Wang Yi, su marido, hacía muchos años, pero seguía siendo una obediente nuera.

Su suegra de edad muy avanzada, sufría de enfermedades oculares. Ella sintió pena por Wu, y como estaban viviendo en la pobreza extrema, decidió conseguirle un marido y hacer del hombre su hijo adoptivo.

Cuando Wu se enteró sobre la intención de su suegra, llorando le dijo: “Una mujer no debe tener dos maridos. Soy capaz de mantenerme y cuidar de ti. Por favor, no vuelvas a hacer esa sugerencia”.

Al ver lo decidida que estaba, su suegra no volvió a mencionar el asunto.

Wu era muy trabajadora. Ganaba algo de dinero ayudando a sus vecinos tejiendo, lavando, cosiendo, cocinando y limpiando. Todos sus ingresos fueron para su suegra para los gastos de manutención. Si por casualidad conseguía algo de carne, la envolvía bien y se la llevaba a casa para su suegra.

Wu era honesta y nunca hablaba mal de otros. No codiciaba el dinero de otras personas y solo tomaba su parte legítima. Su honestidad la hizo popular entre la gente que necesitaba contratar colaboradores. Wu manejó bien la casa y pudo cubrir los gastos de su suegra.

Una vez, Wu estaba cocinando arroz al vapor cuando alguien la llamó desde afuera de la casa y salió para hablar con la persona. Temiendo que el arroz se cocinara demasiado, su suegra lo sacó del fuego y lo puso en un recipiente. Pero como su vista era pobre, no se dio cuenta que el recipiente estaba sucio.

Cuando Wu regresó y vio el arroz en un recipiente sucio, no se quejó ni armó un escándalo. En cambio, pidió prestado a un vecino un tazón de arroz para su suegra mientras limpió y volvió a cocinar al vapor el arroz contaminado para sí misma.

Un día, los vecinos vieron nubes de colores descendiendo del cielo, con Wu elevándose en ellas hacia el cielo. Sorprendidos por lo que vieron, no perdieron el tiempo en informar a la suegra de Wu.

Su suegra dijo: “No sean ridículos. Mi nuera acaba de regresar de moler arroz. Está cansada y está descansando en su cama. Comprueben si no me creen”.

La gente fue al cuarto de Wu y vieron que ella estaba, de hecho, profundamente dormida. Alarmados, se fueron en silencio.

Cuando Wu se despertó, su suegra le preguntó qué había pasado. Wu contestó: “Soñé que dos chicos de verde venían por mí en nubes de colores. Tenían un mensaje en sus manos y dijeron que el Emperador Celestial me había convocado. Me llevaron con ellos hasta las puertas del Cielo para encontrarme con el Emperador Celestial. El Emperador Celestial dijo: ‘Tú solo eres una mujer de una aldea, pero cuidas bien de tu suegra. Aunque es duro, aun así lo das todo. Eso es tan raro’. El Emperador Celestial me otorgó una copa de vino suave que tenía un aroma agradable, y también me dio un montón de dinero. ‘Vete a casa y cuida bien de tu suegra. Estarás mejor a partir de ahora’. Agradecí al Emperador Celestial y regresé. Los dos chicos me acompañaron de nuevo, y antes que me diera cuenta, estaba despierta”.

En efecto, había un montón de dinero en la cama, y toda la casa estaba llena de un agradable aroma. A Wu le sorprendió que realmente hubiera hecho un viaje al Cielo.

A partir de entonces, más y más gente quiso contratar sus servicios. Ella le dio a su suegra el montón de dinero que recibió del Emperador Celestial, y cada vez que el dinero se agotaba, aparecía otra cantidad. Wu y su suegra nunca volvieron a ser pobres, y su suegra incluso recuperó la vista.

Una historia de los Registros de Yi Jian/Registro del Oyente, un registro de historias sobrenaturales compiladas por Hong Mai (1123 – 1202) durante la Dinastía Song.

Te presentamos

Una introducción a Falun Dafa

A través de sus principios Verdad, Benevolencia y Tolerancia, es posible mejorarse como persona y elevarse continuamente dentro del ambiente de la sociedad. Más información http://es.falundafa.org

TE RECOMENDAMOS