¿Su teléfono es un obstáculo para educar a sus hijos?

Cómo pasar menos tiempo en el teléfono y más tiempo con su familia
Por BARBARA DANZA
10 de Enero de 2020 Actualizado: 10 de Enero de 2020

A pesar de toda la charla y la preocupación que escuchamos acerca de la cantidad de tiempo que los niños pasan mirando las pantallas, los padres se están despertando con la dura realidad de que su propio tiempo frente a la pantalla puede ser un problema aún mayor.

Ningún padre quiere mirar atrás a la infancia de sus hijos y pensar: “Ojalá hubiera pasado menos tiempo en mi teléfono”. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las campanas e iconos cuidadosamente diseñados nos llaman la atención lejos de nuestras familias y hacia los mensajes, el correo electrónico, una alerta de noticias, o nuestros diversos canales de redes sociales. Cada vez, el mensaje a nuestros hijos es claro: “Esto es más importante”.

Así que, ¿por qué no ignoramos nuestros teléfonos?

Está claro que no solo los niños pueden hacerse adictos a estas cosas. Con cada pulgar hacia arriba, cada corazón, cada nuevo mensaje, viene un vago sentido de validación, un reconocimiento del yo digital de que alguien lo ve y le gusta qué ha publicado. Por más fugaz que sea este nanosegundo de sensación, hay una recompensa que nos mantiene, tal vez subconscientemente, queriendo más. Este fenómeno, por supuesto, existe por diseño y es precisamente en lo que se basa la llamada “economía de la atención”. Por eso nos avergüenza admitir que “simplemente ignorar nuestros teléfonos” no es tan simple como parece.

Tal vez usted ha notado que se molesta cada vez más cuando sus hijos “interrumpen” lo que usted está mirando en su teléfono, o tal vez se encuentra queriendo salir del día a día con su familia para ir a estar en su teléfono. Tal vez se encuentre mirando el teléfono durante las comidas juntos.

El primer paso, como dicen, es admitir que hay un problema. Si desea pasar menos tiempo en el teléfono y más tiempo con su familia, aquí tiene algunas estrategias para considerar.

Evalúe el panorama general

Piense por un momento en cómo le gustaría que fuera la infancia de sus pequeños. Luego considere lo que podría lamentar si no corta de raíz este problema con el teléfono. ¿Se imagina dejar que este tonto aparato se interponga en el camino de los objetivos y sueños que tiene para su familia? ¿Alguna vez quiere que sus hijos interpreten el uso del teléfono como “¿Eso es más importante que yo?”. Por supuesto que no. Recuerde esta conversación con usted mismo cuando se encuentre volviendo a caer en viejos hábitos.

Controle el tiempo que pasa frente a una pantalla

Utilice las herramientas de monitorización de pantalla de su teléfono o una aplicación similar de su elección y comprenda cuánto tiempo pasa realmente conectado. Puede ser impactante al principio, pero tendrá datos que podrá medir con el tiempo y ver una mejora real en el futuro.

Establezca reglas para usted mismo

A menos que esté pasando por el síndrome de abstinencia —esos viejos teléfonos con tapa se ven mejor cada día— establezca parámetros para el uso de su dispositivo. Muchas personas encuentran útil no usar su teléfono en la cama y no verlo a primera hora de la mañana.

Si su teléfono está en su mesita de noche y es lo primero que busca por la mañana (en lugar de su cónyuge), es posible que desee reconsiderar ese arreglo. Está regalando su energía mental fresca a lo que sea que su teléfono le esté entregando a su mente. Los informes de noticias, los mensajes de texto de la noche a la mañana, el correo electrónico, las transmisiones de las redes sociales, etc., se dirigen hacia usted a la velocidad del rayo y le hacen empezar a bajar por la madriguera del conejo digital antes de que se levante de la cama.

El ejercicio, la meditación, escribir un diario, darle los buenos días a la familia y, literalmente, no hacer nada, son todas formas infinitamente mejores de pasar los primeros momentos de vigilia.

De la misma manera, el uso del teléfono durante la noche, incluso después de que los niños se hayan ido a la cama, puede impactar negativamente su sueño y su estado de ánimo. Cargue su teléfono en otra habitación y no lo toque durante el resto de la noche. Disfrute de su vida y de su familia allí mismo, delante de usted. Deje que su mente descanse y tome tiempo para calmarse.

Un ejemplo de una regla que podría establecer para usted mismo podría ser no tocar su teléfono hasta después del mediodía cada día. De la misma manera, tal vez acepte conectarlo lejos de su habitación a las 6 p.m. o antes de la cena cada noche.

Establezca los límites que mejor funcionen para usted y su familia.

Organice su pantalla

¿Cuáles son esas aplicaciones a las que siempre regresa? ¿Facebook, Instagram, YouTube, Twitter, Netflix?

¿Qué pasaría si borrase esas aplicaciones de su teléfono? ¿Estaría totalmente perdido sin saber lo que está pasando o se sentiría un poco más tranquilo?

¿Por qué no intentarlo y verlo? Elimine las aplicaciones y deje solo lo que es esencial.

¿Quiere ir un paso más allá? Borre casi todo, además de la mensajería y la función real del teléfono, convirtiendo su teléfono “inteligente” en un teléfono “tonto” o “funcional”.

Solicite la ayuda de su familia

Abordar este tema abiertamente puede ser una gran oportunidad de enseñanza para sus hijos. Admita ante su familia que se ha encariñado demasiado con su dispositivo digital. Explique por qué eso es algo negativo. Explique los pasos que está tomando para alterar sus hábitos y pídales ayuda.

Encontrará motivación y responsabilidad, y ellos aprenderán una lección positiva sobre el tipo de relación que más tarde elegirán tener con la tecnología.

Siga adelante

Puede sorprenderle lo difícil que puede ser crear nuevos hábitos en torno a sus dispositivos digitales. La adicción es real.

Por lo tanto, si vuelve a caer en sus viejas costumbres, no se castigue. Siga intentándolo. Vuelva a revisar el por qué de su propósito mayor y practique mejores hábitos que funcionen para usted y su familia.

No deje que algunos de los mejores momentos de la vida se le pierdan por estar distraído por un rectángulo iluminado. Siga adelante.

Siga a Bárbara en Twitter: @barbaradanza

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