Tendencia a la baja en la calificación de la economía de México revela que acciones de AMLO no convencen

Por Anastasia Gubin
06 de Marzo de 2019 Actualizado: 06 de Marzo de 2019

Este lunes, la calificadora Standard & Poor’s (S&P) cambió de una economía “estable” a “negativa” su perspectiva de la calificación crediticia de Pemex y CFE, luego de llevar a cabo el viernes una acción similar sobre la nota soberana del país.

El cambio a negativo es una advertencia que de acuerdo a las previsiones y las maniobras del gobierno, la calificación crediticia puede bajar debido a condiciones adversas en el panorama económico que no serían resueltas.  Esto ha puesto en alerta a los empresarios mexicanos y a los inversores extranjeros quienes ven una realidad distinta a lo que promociona el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El apoyo financiero del gobierno con el fin de restablecer los fundamentos del crédito, está muy por debajo de las necesidades de inversión de capital plurianuales de la compañía“, dijo S&P en un comunicado, según Reuters.

S&P redujo su evaluación independiente de Pemex desde ‘BB-‘ a ‘B’, y también redujo la perspectiva de Pemex desde estable a negativa mientras mantiene su calificación de grado de inversión global en ‘BBB +’.

“La perspectiva negativa refleja nuestra opinión de que los potencialmente mayores pasivos contingentes y una menor previsión de crecimiento económico podrían erosionar el perfil financiero del soberano”, dijo además S&P según El Economista.

“Esperamos que la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador implemente políticas económicas pragmáticas que balanceen las prioridades sociales con la necesidad de mantener estabilidad macroeconómica”, señaló la empresa.

México tenía una pronóstico de crecimiento entre el 1,7% y 2,7%, pero esta semana el Banco Central de México redujo su perspectiva a un rango de entre 1,1% y 2,1%,

S&P también tomó medidas el lunes en cerca de 80 instituciones financieras mexicanas, citando nuevamente el cambio de perspectiva para el gobierno, incluidos al menos varios bancos que vieron su perspectiva bajada de “estable” a “negativa”, informó Reuters.

Para la firma S&P, la escala a largo plazo va de “AAA” (la mejor) a “D” (la peor). México estaba desde 2013 en BBB+, augurando un posible ascenso, y ahora está calificado con BBB-.

“Con la perspectiva negativa, la calificadora augura que la calificación del país descenderá a “BB”, reservada para instrumentos, compañías y países poseedores de características especulativas importantes. Es decir, aquellos en los que el resultado de una inversión es incierto”, destaca El Economista.

“BB” antecede a los demás rangos más negativos: “B”, “CCC”, “CC” y “C”.

S&P concluyó su calificación negativa tras la serie de advertencias y dudas de otras calificadoras sobre la situación financiera que enfrenta Petróleos Mexicanos (Pemex).

La agencia calificadora Fitch Ratings también anunció una baja en las calificaciones de escala internacional en moneda extranjera y de escala nacional de largo plazo de Pemex y rebajó la perspectiva de calificación de la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El 28 de octubre de 2018, la decisión del gobierno de suspender el mega proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) -que auguraba según algunas opiniones un gran crecimiento de la economía mexicana- en favor del aeropuerto de Santa Lucía, Fitch cambió la perspectiva de México de estable a negativa.

Ante la tendencia a la baja en las calificaciones, el presidente López Obrador desconoce las advertencias y dice que “el país está siendo castigado por las políticas neoliberales que se implementaron durante los últimos 36 años, que fueron un completo fracaso”, según Reuters.

El 29 de enero, Fitch ecortó dos escalones de la nota de Pemex, para dejarla en “BBB-”, que es el límite entre grado de inversión y emisiones especulativas, efectivamente, está dos niveles debajo de la calificación del soberano, que se encuentra en “BBB+/perspectiva Estable”.

“En la eventualidad de una degradación, de solo un nivel en la nota soberana, arrastraría la calificación crediticia de la petrolera a las emisiones especulativas”, comentó América Economía.

Fitch consideró que las medidas de apoyo a Pemex por el equivalente a US$5.200 millones en inyección de capital y reducción de carga fiscal “son claramente insuficientes” para darle a la empresa estatal un flujo de efectivo y mantener un programa de inversión que permita reponer sus reservas y estabilizar la producción.

De acuerdo a un comunicado, Fitch estimó que Pemex necesitaba generar un flujo de efectivo anual de entre USD 12.000 y USD 17.000 millones, según América Economía.

El plan de AMLO por USD 5.200 millones, “puede ayudar a la empresa a reportar un flujo de fondos libre (FFL) neutral y que no incremente este año su nivel de deuda”.

Pero “probablemente no será suficiente para evitar el deterioro continuo en la calidad crediticia de la compañía”, advirtió Fitch.

Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, durante un acto protocolar en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero, México. (Presidencia de México)

No logra convencer

Según Panam Post después de los índices, los empresarios están más cautos ahora y aplazan sus proyectos intentando prever cómo actuará el presidente mexicano, para no tener pérdidas a causa de una posible “política errática”.

El columnista Gerardo Garibay, editor de Wellington.mx, declaró que muchos empresarios por la información que manejan y el ambiente en el que se mueven, ya se dan cuenta del peligro que representa AMLO; sin embargo parecen “no advertir que México podría terminar como Venezuela”, informa Panam Post.

Garibay sostiene que la gran aceptación que en este momento tiene López Obrador viene de campaña publicitaria y no de los hechos concretos.

La gente cree que AMLO hace cosas que en realidad no están sucediendo”, por ejemplo, aunque enero fue el mes más violento de los últimos años, fue también el mes en el que la percepción de inseguridad bajó.

Según el historiador y periodista Héctor Aguilar Camín, el gobierno no tiene los recursos para que el sector público invierta ni puede endeudarse para dicho propósito, por lo que “requiere, entonces, de los capitales privados a fin de que estos inviertan, la economía crezca más y se generen empleos”, según Excelrsior.

“Pero Andrés Manuel López Obrador no ha logrado convencerlos”.

“La cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco generó dudas. ¿Un gobierno dispuesto a suspender una obra económicamente rentable para mandar un mensaje político? Luego vino una serie de anuncios erráticos por parte de la coalición gobernante, como la de legislar para bajar las comisiones bancarias. Más dudas. Después, el desabasto de gasolinas, supuestamente por la guerra en contra del robo de combustibles, que afectó sobre todo al Bajío, una de las regiones más productivas del país”, dijo Aguilar según el medio Excelsior,

A ello se suman las huelgas y las multimillonarias pérdidas económicas por los bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que debía supuestamente desalojar.

Con un panorama así, los inversores ante los riesgos de invertir en México, van a demandar más ganancias.

“Ya lo estamos viendo en los rendimientos que pagan los bonos mexicanos denominados en dólares versus los de Estados Unidos: dan un 70% más. Ése es el riesgo de invertir en nuestro país”, destaca.

El problema que esto no garatiza capitales para general empleos. “Si un comercio en México tiene, por ejemplo, una utilidad menor de 4.6% al año en dólares, pues le conviene al empresario cerrar su tienda, meter su dinero a un bono gubernamental de México y tirarse en la playa a ver cómo se multiplica su capital.

“López Obrador no ha convencido a los capitalistas de invertir más de su dinero en México. No se va a cumplir, por tanto, su promesa de crecimiento económico de 4% anual en 2019. En este sentido, la economía se está convirtiendo en el talón de Aquiles de un presidente muy fuerte. Ni siquiera vamos a crecer el 2%” de los años anteriores, aseguró Aguilar.

Preocupaciones de un desbalance

En relación a las inversionistas extranjeras, de acuerdo a un análisis de Banco Base, citado por Milenio, “un recorte en la calificación crediticia podrá causar que parte de esos capitales salgan, generando un desbalance en las cuentas externas de México. Asimismo, implicaría también una mayor percepción de riesgo sobre la economía”.

Entre 2008 a 2018 entraron USD 298,27 mil millones en inversión extranjera de cartera que representa 87.59% del valor de capitalización de la Bolsa Mexicana de Valores, aunque “no todo está invertido en la bolsa, una buena parte está invertida en instrumentos gubernamentales, en donde el 32,3% de estos se encuentra en manos de extranjeros”.

Por otro lado México tiene hoy una deuda del PIB del 45,9% y el Fondo Monetario Internacional ya advirtió que no la suba sobre el 50%, para evitar tener bajo margen de maniobra.

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