Todos estos hábitos pueden empeorar tu estrés en el trabajo

26 de Noviembre de 2015 Actualizado: 26 de Noviembre de 2015

¿Sabías que hay cosas mínimas que pueden hacer un cambio importante en cómo te sientes en tu rutina laboral? La mayoría de nosotras trabajamos en oficinas, estamos todo el día sentadas y, aunque parezca normal, es muy malo.

Lo sé, no hay muchas alternativas, sobre todo si trabajas en un rubro que te exige estar conectado a un computador o a la tecnología constantemente. De todas formas, no podemos someter a nuestro cuerpo a tensiones constantes, porque tarde o temprano, nos pasará la cuenta.

No se trata de trabajar acostado, pensando en que estás en una playa paradisíaca, porque eso sería un poco masoquista. Lo que sí puedes hacer, es evitar algunas cosas que empeoran el estrés.

MALA POSTURA

¿Te has fijado en cómo te sientas para trabajar? Seguramente, más de alguna vez has sido la reina de las contorsiones para escribir mientras sostienes tu cabeza con la otra mano para no quedarte dormida. Ojo, se supone que debemos apoyar la espalda en el respaldo y quedar a una altura de la mesa que no implique bajar el cuello constantemente.

PASAR DEMASIADAS HORAS SENTADA, MIRANDO LA PANTALLA

Los seres humanos estamos hechos para movernos. Aunque necesitamos descansar, durante el día nuestros músculos quieren que los trabajemos. Si estamos sentadas demasiadas horas seguidas, vamos a sentir que los músculos se atrofian, que la circulación de la sangre es más lenta y también, que se nos “funde” el cerebro.

AGUANTAR LA TENSIÓN RESPIRANDO SUPERFICIALMENTE

Hemos hablado anteriormente de lo importante que es la respiración para nuestro bienestar. El estrés hace que respiremos más superficialmente y eso, a la larga, hace que el cerebro esté menos oxigenado. Puedes tomarte algunos minutos para respirar profundo cada cierto tiempo, y verás que será una buena forma para botar tensiones.

SALTARTE Y NO RESPETAR HORARIOS DE COMIDA

Las calorías son energía. Para evitar “el colapso” es muy importante respetar los horarios de comida. A veces es difícil; tenemos reuniones, estamos presionadas por terminar algo a la hora y dejamos el almuerzo para más tarde. Trata de que tus horas de comida sean sagradas, así no te fundirás.

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