Mujer de Bélgica se cura de dolor crónico que le dejó un accidente hace 30 años en solo 4 meses

Por The Epoch Times
22 de septiembre de 2017 12:38 PM Actualizado: 16 de febrero de 2021 6:26 PM

Ann Teurlings tuvo un grave accidente automovilístico hace 30 años que la dejó con un dolor crónico durante décadas. Después del accidente apenas podía caminar con dificultad. Sin embargo, hace 3 años, cuando llevaba años resignada ocurrió algo inesperado que cambió su vida para siempre.

Ann Teurlings, de Bélgica, es madre de seis hijos. Ella compartió su historia en un campamento de verano de Minghui en Inglaterra.

Una secuela profunda

Fotografía después del accidente automovilístico en 1986, que dejó a Ann en coma por una semana y con dolor crónico durante décadas. (Recorte de periódico, cortesía Ann Teurling).

Aunque Ann estaba sorprendida por haber sobrevivido a un brutal accidente, nunca pudo recuperarse de las heridas.

Vivía con dolores constantes y apenas podía caminar con la ayuda de un bastón. Fue muy difícil para Anne criar a sus pequeños.

«No podía correr, era difícil mantenerme al ritmo de los niños. No podía jugar con ellos en el patio de recreo», recuerda.

Tratando de ver la luz en el medio del dolor

Hace unos cuatro años aproximadamente, Elly, su hija que por entonces tenía 8 años, conoció a una niña llamada Lucía en la escuela. Las dos jóvenes se hicieron las mejores amigas.

La madre de Lucía practicaba una antigua disciplina de origen chino, llamada Falun Dafa (también conocida como Falun Gong).

La señora escuchó la historia de Ann por Elly, y la llamó. Quería contarle en persona sobre el increíble poder curativo de Falun Dafa, una disciplina que combina una serie de ejercicios suaves y meditación, con el estudio y puesta en práctica de tres principios: Verdad – Benevolencia – Tolerancia.

Sin embargo, después de décadas de convivir con dolores crónicos, Ann estaba resignada y era escéptica, no creía que algo pudiera cambiar su lamentable situación.

«Después de experimentar tanto dolor, no creí que mi dolor pudiera ser curado por nada. Incluso había perdido mi confianza en la gente», confesó Ann.

El día en que todo cambió, para siempre

Ann Teurlings. (Minghui.org)

Aunque la madre de Lucía le recomendaba una y otra vez que practicara Falun Dafa, Ann no quería.

Después de tres años, un día Ann visitó la casa de Lucía y la madre de la pequeña le prestó una copia de Zhuan Falun, el libro principal de Falun Dafa.

“Comencé a leer el libro. Enseguida me di cuenta que esto era exactamente lo que necesitaba. Sabía que tenía que terminarlo. Seguí leyendo y leyendo. Lo leí una y otra vez. Cuando la madre de Lucía me dijo que necesitaba leerlo más de una vez, ya lo había leído varias veces», recuerda Ann.

Casi sin quererlo, cuatro meses después de empezar a leer el libro, todo su dolor había desaparecido.

«¡Mi madre puede correr!»

Los ejercicios de Falun Dafa son realmente poderosos. Los cuatros ejercicios de qigong que se practican de pie trabajan con los mecanismos de energía del cuerpo humano y destraban rápidamente los canales de energía. Por su parte, la meditación permite obtener claridad mental e iluminación.

Además, lo más importante de Falun Dafa es que apunta a la elevación espiritual a través de tres principios universales: Verdad – Benevolencia – Tolerancia. De esta forma, junto a los ejercicios, se produce un mejoramiento integral de cuerpo y mente de quien lo practica en su vida diaria.

Los cambios que experimentó Ann fueron tan grandes que pudo participar en una extenso desfile de Falun Dafa por las calles de Berlín, Alemania.

«Caminé todo el tiempo. ¡Me sorprendió cuando me di cuenta que había caminado unos 10 kilómetros ese día!», destaca al tiempo que asegura que jamás imaginó caminar durante tanto tiempo antes de practicar Falun Dafa.

Pero hay más. Después asistió a otra marcha en la ciudad alemana de Munich.

«Después de eso, ¡pude correr!», exclama.

Sus familiares simplemente no lo podían creer.

“¡Mi mamá puede correr! ¡Ella puede correr!”, gritaba Elly, su hija de 11 años, quien siempre había visto a su madre apenas caminar con la ayuda de un bastón.

Ayudando a los demás

Viendo los cambios de Ann, muchos de sus familiares y amigos empezaron a practicar Falun Dafa.

«Tengo mucha suerte de haber encontrado Falun Dafa», dice Ann agradecida y lamenta no haber escuchado a la mamá de Lucía cuando trató de presentarle esta disciplina.

«Durante tres años, me negué a conocerla. Habría empezado a practicar y detenido el sufrimiento tres años antes, si no hubiera sido tan terca”, lamenta Ann.

«Conozco a algunas personas que son como el viejo yo (…) Pero creo que todos se pueden beneficiar de esto, si están dispuestos a aprender», comenta.

Pero no solo lo recomienda para los más grandes sino que también los niños se pueden beneficiar de la disciplina.

De hecho, Elly, su pequeña hija, también comenzó a practicar Falun Dafa poco después de ver los cambios en su mamá.

Lee Zhuan Falun con frecuencia y trata de seguir todos los días los principios de Verdad – Benevolencia – Tolerancia.

A menudo le dice a su mamá cuando estudian Zhuan Falun juntas: «Mamá, ahora entiendo por qué eres tan comprensiva con los demás. Mamá, ahora sé qué hacer [en ciertas situaciones], y sé lo que estás haciendo”.

«En la escuela, si alguien es malo conmigo, solo sonrío, y digo ‘No voy a ser mala contigo’”, señala la pequeña Elly.

Ante los milagrosos cambios en su vida y viendo a su hija crecer con los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, Ann está llena de gratitud. Espera que más gente también se beneficie de esta maravillosa práctica de cultivación.

Con información de Minghui.org


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