Tres riesgos para los bancos de la eurozona

Por Daniel Lacalle
29 de Junio de 2020
Actualizado: 29 de Junio de 2020

Opinión

Las medidas implementadas por gobiernos en la eurozona tienen un denominador común: un masivo aumento de la deuda de los gobiernos y del sector privado.

Los préstamos son lo principal en los paquetes de estímulo desde Alemania hasta España. El objetivo es dar a las empresas y familias algo de apoyo para pasar los meses malos del confinamiento y permitir a la economía recuperarse fuerte en el tercer y cuatro trimestre. Esta apuesta a una recuperación rápida podría poner en una difícil situación al atribulado sector bancario europeo.

Los bancos en Europa están en mucho mejor estado que en 2008, pero eso no significa que estén fuertes y listos para tomar miles de millones en prestamos de alto riesgo. Los bancos europeos han reducido sus préstamos que no rinden, pero la cifra es aún grande, en un 3.3 por ciento del total de activos según el Banco Central Europeo (BCE). Las entidades financieras también enfrentan los próximos dos años con pobres márgenes de ingreso neto debido a las tasas negativas y un rendimiento muy débil  sobre las acciones.

Las dos medidas más importantes que los gobiernos han usado en esta crisis son grandes préstamos a negocios, parcialmente garantizados por los estados miembro, y significativos planes de subsidio para reducir la carga del desempleo. Casi 40 millones de trabajadores en las naciones europeas más grandes están bajo un plan de licencia subsidiada, según Eurostat and Bankia Research. Se han dado préstamos que totalizan hasta un 6 por ciento del PIB de la eurozona para hacer que los negocios naveguen en la crisis.

Entonces, ¿qué pasa si la recuperación es débil y desigual y las cifras de crecimiento del tercer y cuarto trimestre desilusionan, como creo que será? Primero, el aumento de préstamos que no rinden podría elevar la cifra total al 6 por ciento del total de activos en el sector bancario, o 1.2 billones de euros. Segundo, hasta un 20 por ciento de los trabajadores desempleados subsidiados probablemente se unan al pleno desempleo, lo cual puede aumentar el riesgo de las hipotecas y préstamos personales de forma significativa.

Los bancos podrían enfrentar un tsunami de problemas cuando choquen tres factores: un aumento de préstamos morosos de una crisis prolongada, y el banco central manteniendo tasas negativas que destruyen la rentabilidad bancaria.

Estimamos un aumento en la deuda neta de los EBITDA (ganancias antes de aplicar intereses, impuestos, depreciación y amortización) de las empresas más grandes en el Stoxx 600, aumentar a un factor 3 en vez del actual factor 1.8. Esto significa que los bancos pueden enfrentar una pared de morosidad y una solvencia y liquidez más débil en la vasta mayoría de sus activos (préstamos) justo cuando las presiones deflacionarias golpean la economía, se debilita el crecimiento, y el banco central implementa medidas de liquidez incluso más agresivas pero inútiles y daña los recortes a las tasas.

La combinación de tres problemas al mismo tiempo podría generar un riesgo de crisis financiera creado por usar masivamente la planilla de balance de los bancos para rescatar todo sector posible Podría deshacer el mejoramiento entero de las planillas de balance de las entidades financieras que se logró despacio y con dolor en la última década y destruirla en unos pocos meses.

Debilitar las planillas de balance de los bancos y esconder riesgos mayores en tasas menores en sus planillas de balance podría ser una política extremadamente peligrosa a largo plazo. Los gobiernos han presionado a los bancos para que den préstamos a negocios y familias con condiciones financieras muy difíciles, y esto podría regresar como un bumerán y afectar la economía europea, donde el 80 por ciento de la economía real está financiada por el sector bancario, según el BCE.

Los gobiernos deberían haber tomado medidas más prudentes y manejado la crisis de COVID-19 con recortes de impuestos y subsidios y no tanto con grandes préstamos, incluso si aquellos están parcialmente garantizados por los estados. Si la crisis de deuda soberana comienza a aparecer de nuevo, será un cuarto riesgo que podría dañar a los bancos y la financiación de la economía real.

Las respuestas de los bancos en esta crisis ha sido positiva pero podría ser demasiado y muy pronto, y claramente, están tomando mucho riesgo a tasas demasiado bajas. Hasta ahora, las entidades financieras están siendo prudentes y han hecho grandes provisiones para fortalecer sus planillas de balance. Sin embargo, estas provisiones podrían necesitar doblarse en los siguientes trimestres. Tomar medidas para evitar crear una crisis financiera de estas políticas extremas será crítica para evitar un problema mayor en 2021-2022.

El Dr. Daniel Lacalle es economista jefe del fondo de inversión Tressis y autor de “Libertad o igualdad”, “La gran trampa” y “Nosotros, los mercados”.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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