Tribunal exige a la FCC que reconsidere sus normas de seguridad para comunicaciones inalámbricas

Después de descartar evidencia de daño potencial durante una investigación pública, la FCC ahora debe abordar ciertas inquietudes
Por Conan Milner
14 de Septiembre de 2021
Actualizado: 14 de Septiembre de 2021

Los teléfonos inteligentes y la frecuencia inalámbrica que los hace funcionar han revolucionado la forma en que vivimos. ¿Pero son tan seguros como nos dicen? Un tribunal federal dictaminó que los reguladores deben reconsiderar el estándar de seguridad inalámbrica de la nación debido a la amplia evidencia sobre el daño que pueden ocasionar determinadas frecuencias.

Desde 1996, cuando los teléfonos móviles eran raros y del tamaño de un ladrillo, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) consideró que la exposición a la radiación no ionizante emitida por los dispositivos inalámbricos no causaba problemas de salud.

Desde entonces, nuestra exposición diaria a la radiación inalámbrica ha aumentado considerablemente. Y con el 5G a la vuelta de la esquina, se proyecta que más de esta frecuencia saturará aún más nuestro entorno en los próximos años.

Los dispositivos inalámbricos generan la misma radiación que un horno microondas. Pero tanto la industria inalámbrica como la agencia que los regula, dicen que es el umbral de calor lo que hace que la exposición a las microondas sea peligrosa. Dado que los teléfonos móviles no emiten una radiación lo suficientemente intensa como para cocinarnos, se consideran seguros.

Durante años, los reguladores se han mantenido firmes en esta conclusión. En 2012, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno instó a la FCC a que volviera a examinar la cuestión. Entonces, la agencia abrió una investigación pública en busca de evidencia de si sus pautas de seguridad inalámbrica realmente requerían una actualización. A lo largo de seis años, miles de estudios, historias personales de problemas de salud relacionados con la exposición inalámbrica y comentarios de médicos, científicos y organizaciones médicas enviaron a la agencia el mismo mensaje general: la exposición a microondas subtérmicas puede causar problemas de salud.

A finales de 2019, la FCC redactó un informe en respuesta a los comentarios que recibieron. A pesar de la evidencia, la agencia una vez más concluyó que su estándar anterior era suficiente para garantizar la seguridad pública, incluso con 5G.

“Después de revisar el extenso expediente presentado en respuesta a esa consulta, no encontramos una base adecuada y, por lo tanto, nos negamos a proponer enmiendas a nuestros límites existentes en este momento”, afirma el informe. “Nos tomamos muy en serio nuestro deber de proteger al público de cualquier daño potencial debido a la exposición a las radiofrecuencias”.

Poco después de la publicación del informe, el Fondo de Salud Ambiental (EHT) y la organización de Defensa a la Salud de los Niños (CHD) presentaron una demanda. El objetivo era obligar a la agencia a que llevara a cabo otra revisión.

Y funcionó. El 13 de agosto, el tribunal le ordenó a la FCC que diera “una explicación razonada de por qué sus directrices protegen adecuadamente contra los efectos nocivos de la exposición a la radiación de radiofrecuencia no relacionada con el cáncer, de acuerdo con la opinión del tribunal presentada en esta fecha”.

Tener la oportunidad de demandar a una agencia federal es poco común, y los casos que lo hacen generalmente no terminan con los cambios que esperan los peticionarios. Es por eso que Scott McCollough, el abogado principal de CHD, en el caso contra la FCC, dijo que el fallo es “una victoria histórica”.

“La FCC tendrá que reabrir el procedimiento y por primera vez confrontar de manera significativa y responsable la gran cantidad de evidencia científica y médica que muestra que las pautas actuales no protegen adecuadamente la salud y el medio ambiente”, dijo McCullough en un comunicado.

La evidencia presentada al tribunal consistió en 11,000 páginas que mostraban los daños causados por las señales 5G y por otros equipos inalámbricos que la mayoría de las personas llevan consigo o a los que están expuestos todos los días en sus hogares, escuelas y lugares de trabajo.

Los demandantes señalaron múltiples estudios e informes publicados después de 1996 que mostraban que la radiación inalámbrica a niveles inferiores a los límites actuales de la FCC causaba efectos negativos en la salud, como problemas reproductivos y problemas neurológicos que abarcan desde efectos en la memoria hasta en las capacidades motoras. También mostraban pruebas de daños en el esperma humano y en el ADN a niveles bajos de radiación de radiofrecuencias, y de permeabilidad de las frecuencias a la barrera hematoencefálica.

Gran parte de la evidencia presentada en el tribunal se había enviado previamente a la FCC con el fin de convencerlos de que había fallas en sus conclusiones sobre seguridad y sobre la exposición a microondas. La abogada Dafna Tachover, directora de CHD de 5G y Wireless Harms Project, dice que esta sentencia obligará a la FCC a reconocer el inmenso sufrimiento que millones de personas ya han sufrido debido a estándares de seguridad obsoletos e infundados.

“Finalmente, la verdad ha salido a la luz. Tengo la esperanza de que, tras esta decisión, la FCC haga lo correcto y detenga cualquier despliegue adicional de 5G”.

Incluso con esta victoria, es posible que los estándares de seguridad inalámbrica no cambien, pero la FCC ahora tiene que explicar por qué. El tribunal concluyó que los reguladores deben abordar la evidencia que demuestre el daño de la exposición a microondas subtérmicas.

“La FCC no reconoció por completo, y mucho menos respondió, a los comentarios sobre el impacto de la radiación de radiofrecuencias en el medio ambiente”, afirma el fallo. “El expediente contiene evidencia sustancial de posibles daños ambientales”.


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